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Crisis

Las riadas ya pasan factura al sector y Mar vincula las ayudas a los estudios de mortandad

La conselleira apela en O Grove a la necesidad de contar con «datos científicos»

Cofradías y empresas preparan y aplican medidas como concursos de acreedores y recortes de personal

La conselleira supervisó los muestreos realizados ayer en O Grove.

La conselleira supervisó los muestreos realizados ayer en O Grove.

Vilagarcía

La crisis que atraviesa el sector del mar, con la estocada del tren de borrascas, ha empezado a cobrarse las primeras facturas como que la Cofradía de A Pobra va a entrar en concurso de acreedores; que otras se estén planteando despidos o que ya haya depuradoras recurriendo a expedientes de reducción temporal de empleo. De ahí la petición de medidas urgentes avanzada hace unos días por este diario y a la que ayer pusieron rostro representantes de diferentes entidades de la ría de Arousa.

De momento, la Consellería do Mar mantiene su hoja de ruta con la realización de muestreos específicos para comprobar la mortandad provocada por los eventos de baja salinidad vividos. Ayer mismo, su titular, Marta Villaverde, supervisó los realizados en el banco Vía Sur y Vía Norte (O Grove), «uno de los más afectados», y advirtió que «sin tener esta información científica, estos datos, no se pueden tomar decisiones adecuadas a lo que necesita el sector. Es indispensable para garantizar decisiones justificadas». «Si fuese necesario», su departamento habla de ceses de actividad por causa de fuerza mayor, determinar la duración de los cierres y fundamentar «otras acciones administrativas o económicas».

Estos estudios extraordinarios que realizan sus biólogos en colaboración con los de las cofradías se extenderán durante las próximas semanas. De hecho, mañana estarán en las concesiones marisqueras de Cambados, donde la agrupación de a pie se llevó ayer una «pequeña alegría», pues las mariscadoras lograron cubrir topes de japónica en O Sarrido y en lonja se alcanzaron precios de hasta 28 euros de kilo, tras haber permanecido casi una semana paradas, siguiendo la estela de las recomendaciones de las autoridades de suspender jornadas de trabajo para que el recurso se recuperase.

Pero nadie echaba cohetes porque restar por ver cómo está el resto y las evaluaciones preliminares realizadas en otras zonas son poco alentadoras. «Aparentemente, la japónica y la fina aguantaron, pero en la zona de O Varal, la primera estimación del biólogo es de una mortandad de entre un 60 y un 70% de babosa que esperábamos tener lista para estos meses», exponía el patrón mayor cambadés, Alejandro Pérez.

En el caso de este pósito, terminaron el año mejor de lo esperado e incluso están teniendo una facturación algo superior a la de principios de 2025, pero por la venta de especies como la volandeira o el choco.

«En 2023 ya tuvieron que ir a Cáritas»

Así las cosas, las cofradías cuyos ingresos dependen casi exclusivamente del marisqueo ya están asfixiadas. «Vamos a tener que tomar medidas porque no estamos facturando nada. Esto es peor que en 2023 y en aquel momento algunas mariscadoras ya tuvieron que ir a Cáritas», comentaba ayer el patrón de Vilanova, Lino Díaz.

Como ya avanzó FARO hace unos días, además de ayudas directas, la petición general es que la Xunta lance un verdadero flotador; un paquete de medidas de manera urgente que vayan más allá.

Una petición a la que se suma el BNG. Ayer, su diputada Montse Prado eligió la Cofradía de Carril para exigir «soluciones inmediatas a problemas estructurales porque el sector no quiere vivir de ayudas, quiere vivir de su trabajo», expuso, respecto a demandas como cambios en el protocolo de vaciado de embalses, el control de los vertidos o un plan de saneamiento integral.

La reclamación de zona catastrófica también se ha puesto sobre la mesa, pero es necesario contar con informes como los que está recabando la Xunta con esos muestreos, los cuales establecerán el grado de afectación utilizando la herramienta tecnológica ARouSA.

La diputada Montse Prado y concejales del BNG con responsables de la Cofradía de Carril.

La diputada Montse Prado y concejales del BNG con responsables de la Cofradía de Carril. / Cedida

Según Mar, este sistema determinará los índices de mortandad, que se considerará «severa cuando sea mayor o igual al 50% del berberecho y/o de la almeja babosa existente y mayor o igual al 15% en fina o japónica; y moderada si resultan valores inferiores a los anteriores, pero con impacto relevante en el banco».

Pero esta espera, por el tiempo que puedan pasarse sin sustento, es otro de los temores de un sector que ya lleva varios años «en la UCI», como indicaba el patrón mayor de A Illa, Juan José Rial Millán, y que considera que estos estudios solo van a ratificar lo que vienen presenciando en las playas.

En algunas zonas de Carril se han cifrado mortandades de hasta el cien por cien, en función de la profundidad, según expuso la presidenta de sus mariscadoras, María Porto. Porque «esta bajada de salinidad no ha sido normal. Estuvo a cero durante casi 20 días», aportaba el patrón Javier Quintáns.

Auguran consecuencias por varios años, pues la repoblación no sucederá en unos meses y los efectos ya se notan, con cofradías planteándose recortes de todo tipo y empresas en una «situación límite» por las cantidades «ínfimas de recurso» para trabajar, como exponía ayer la Asociación Gallega de Depuradores (Agade), que estrena directiva con Alberto Cacabelos, de Mariscos Malliño, como presidente y con Felipe Álvarez, de Mariscos Inés (vicepresidente), Luis Sineiro, de Mares de Galicia (secretario), y los vocales Uxío Blanco (Mariscos Campelo SA), Esteban Castro (Mariscos Escacha SL), José Luis Monteagudo (Asmecruz SCG) y Fernando Oubiña (Mariscos Laureano SL).

Miembros de la nueva junta directiva de Agade.

Miembros de la nueva junta directiva de Agade. / FdV

Y lo hacen en un momento «crítico», alertando de que la cadena mar-industria también está en «serio peligro» y que ante la imposibilidad de sostener los costes sociales y operativos ya hay «varias depuradoras» que se han visto obligadas a reducir plantillas temporalmente para evitar «de momento, la destrucción definitiva de puestos de trabajo».

Y el SOS por estas ingentes entradas de agua dulce también se ha lanzado desde las organizaciones de bateeiros y desde otras artes de pesca, de redes y nasas, que ayer también quisieron recordar que llevan prácticamente dos meses amarrados.

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