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San Lourenzo honra a sus «canteiros»

San Lourenzo de Nogueira es hoy lo que es gracias a las canteras de piedra de sus montes y al buen hacer de quienes, durante siglos, las trabajaron. Por eso, la parroquia ha querido homenajear a sus «canteiros»

La escultura se encuentra a las puertas del centro social. | NOÉ PARGA

La escultura se encuentra a las puertas del centro social. | NOÉ PARGA

Meis

La comunidad de montes de San Lourenzo de Nogueira, en Meis, ofrece a sus vecinos algunos servicios recreativos que algunos municipios no pueden ni soñar. Un espectacular centro social levantado con piedra, piscina, pistas deportivas... Además, los comuneros financian fiestas y obras en la parroquia. Un milagro económico que es posible gracias a los ingresos que obtiene la comunidad del alquiler de las canteras de piedra que hay en el monte de San Lourenzo.

Pero antes de la explotación industrial de las canteras, fueron muchas las generaciones de vecinos de San Lourenzo que las trabajaron e hicieron de ellas su modo de vida. A ellos dedicó ayer la comunidad de montes un sentido homenaje, precisamente a las puertas del centro social.

Magariños arroja albariño a la pieza y, a su lado, Dolores Calvo. | NOÉ PARGA

Magariños arroja albariño a la pieza y, a su lado, Dolores Calvo. | NOÉ PARGA

El presidente de la comunidad de montes, Silvino Magariños, llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de recordar de algún modo a los canteiros de San Lourenzo, y cuando lo sometió al parecer de la asamblea, se encontró con un apoyo abrumador. Así que lo siguiente fue hablar con Francisco Castro, un escultor de Poio formado en la Escola de Canteiros, para encargarle una pieza figurativa de homenaje a quienes cultivaron el oficio. La escultura se inauguró ayer en el transcurso de una concurrida fiesta vecinal.

La obra representa a un cantero en plena faena, sentado mientras moldea la piedra con el puntero y la maceta, y está colocada a la entrada del centro social. La inauguraron el propio Silvino Magariños y María Dolores Calvo, hija y nieta de canteros, y que presidía la comunidad de montes cuando se inauguró el centro social, el 15 de junio de 1997. Tras descubrir la pieza, Magariños la regó con vino albariño, como si de la botadura de un barco se tratase.

Los comuneros disfrutaron de un aperitivo después de la inauguración.

Los comuneros disfrutaron de un aperitivo después de la inauguración. / Noe Parga

Francisco Castro no pudo asistir por motivos personales, pero Magariños explica que tomó el encargo con mucha ilusión, «porque nos decía que, siendo él cantero, era la primera vez que iba a representar a un cantero».

Tras la inauguración, los vecinos tuvieron ocasión de compartir un aperitivo servido por la comunidad de montes. Y de hablar sobre un oficio tan vinculado a la parroquia. Porque fueron muchos los vecinos que se dedicaron a trabajar la piedra existente en el monte para levantar casas y muros en San Lourenzo y otras poblaciones limítrofes. Muchos otros pasaban largas temporadas fuera, trabajando en otros puntos de Galicia, e incluso más de uno exportó su buen a la emigración. Una vecina de la parroquia, de hecho, está investigando para sacar después un libro o una exposición.

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