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Actos del 8M

Ribadumia homenajea a las maestras con un encuentro que celebra décadas de enseñanza y transformación social

El Auditorio de Ribadumia reunió a casi una treintena de profesoras, activas y jubiladas. Un sector al cual el propio concello le rendirá homenaje en el día de la mujer trabajadora. Antes se reunieron para conjugar experiencias vocacionales

El café que reunió el antes y el ahora del sector femenino del profesorado municipal fue en el Auditorio. | NOÉ PARGA

El café que reunió el antes y el ahora del sector femenino del profesorado municipal fue en el Auditorio. | NOÉ PARGA

Ribadumia

Bajo el título «Lembranza das aulas», el Auditorio de Ribadumia se convirtió en un punto de encuentro poco habitual para quienes sostuvieron, durante décadas, la vida diaria del municipio desde las pizarras. Cerca de una treintena de profesoras de Infantil, Primaria y Secundaria –algunas todavía en activo y otras ya jubiladas– respondieron a la invitación del Concello, dentro de la programación del 8M, que este año pone el foco en ellas bajo el lema «Voces que enseñan y manos que sostienen».

La imagen tenía algo de reparación y de celebración a la vez. Porque, más allá del homenaje institucional, la jornada buscaba propiciar una conversación entre generaciones que no siempre se habían cruzado, pese a compartir oficio y origen. Lo resumió la concejala Mar Rey; «Fue una actividad para que se conocieran. Todas somos maestras y de Ribadumia, pero muchas no se conocían entre sí». Y, a partir de ahí, la mañana fue tejiéndose con recuerdos, comparaciones y pequeñas anécdotas que, juntas, dibujaron un retrato colectivo de la enseñanza en el municipio y de cómo cambió la sociedad a través de las aulas.

Entre las asistentes destacó la presencia de Dolores Abuín, primera alcaldesa de Ribadumia, que a sus más de 90 años aportó una perspectiva histórica y emocional difícil de igualar. Sus intervenciones fueron de las más escuchadas, no solo por lo que representa en la memoria democrática del municipio, sino por la manera en que puso en valor el papel de la mujer docente como referente cívico. En su caso, además, con el peso añadido de haber formado a varias generaciones en tiempos en los que enseñar también significaba resistir, adaptarse y, en muchas ocasiones, empezar lejos de casa a trabajar.

Las maestras jubiladas abrieron un capítulo especialmente intenso al relatar sus inicios profesionales, a menudo marcados por destinos fuera del entorno familiar y por el contexto de la dictadura franquista. «Cambió mucho la sociedad y cambió todo», se escuchó en varias intervenciones, con la certeza de quienes vivieron circunstancias más duras y, aun así, conservaron la vocación.

El diálogo dio un salto hacia el presente al abordar retos de futuro. Varias docentes repasaron los cambios que han tenido que afrontar en los últimos años: nuevas tecnologías, metodologías en constante revisión y sucesivas reformas educativas. La comparación entre «la educación de antes y la de ahora» dejó pros y contras sobre la mesa. Sí apareció, en cambio, una preocupación compartida: la relación del alumnado con las pantallas. Algunas coincidieron en que se echa en falta un mayor control y acompañamiento familiar: antes se socializaba más, mientras que hoy el uso de redes es excesivo y condiciona hábitos, atención y convivencia.

Con el 8M como marco, la jornada cerró reivindicando el papel de las docentes como agentes activos de cambio. «Tenemos la responsabilidad de educar en valores para llegar a una sociedad más tolerante e igualitaria», resumieron varias voces.

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