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La mano de Bodegas Arzuaga empieza a notarse en Pazo de Rubianes

La firma vallisoletana revaloriza la propiedad de Rubiáns que adquirió en octubre junto a sus jardines de excelencia

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Bodegas Arzuaga, asentada en Quintanilla de Onésimo (Valladolid) y con 210 hectáreas de viña propia que la han convertido en una de las firmas más representativas de la Denominación de Origen Ribera del Duero a nivel nacional e internacional, daba en octubre un paso decisivo para introducirse en el mundo del albariño.

Dirigida por Ignacio Arzuaga Navarro, con una producción anual de 2 millones de botellas y presencia en cincuenta países, la firma vallisoletana desembarcaba en la DO Rías Baixas mediante la adquisición de la bodega vilagarciana Pazo de Rubianes.

Un histórico nombre en la historia de Galicia y en el sector vitivinícola que se caracteriza tanto por la calidad de su vino como por sus jardines de excelencia.

Uno de los patios interiores susceptibles de ser recuperados y explotados con fines enoturísticos.

Uno de los patios interiores susceptibles de ser recuperados y explotados con fines enoturísticos. / M. Méndez

Se trata de un inmenso parque botánico con árboles centenarios, algunos de ellos protegidos y catalogados como «Árbores Senlleiras» y, entre otros atractivos, más de 9.000 camelios de 800 especies diferentes, cada una con sus colores, tamaños y complejidades.

Cuatro meses después, Arzuaga ha querido mostrar a FARO DE VIGO el estado de las instalaciones y exponer sobre el terreno algunos de sus planes de futuro para recuperar y valorizar el popular Pazo de Rubiáns, tanto en lo referido a la explotación de sus hasta ahora «desaprovechados viñedos» y de la bodega, como en lo concerniente a la recuperación patrimonial y cultural de estas instalaciones nacidas en el siglo XV.

Fundado en 1411, su aspecto actual «nos recuerda más a un ‘chateau’ francés que a un pazo típico de Galicia, pues a diferencia de estos, que en su planta baja albergan cuadras, bodegas, almacenes, cocinas y zonas no nobles, el Pazo de Rubiáns cuenta con salones, comedor, biblioteca y archivo, es decir, zonas nobles al estilo de los palacios europeos del siglo XVIII».

Dos de los vinos de la bodega Pazo de Rubianes.

Dos de los vinos de la bodega Pazo de Rubianes. / M. Méndez

Quien así se explica es el director comercial de Arzuaga, Nacho Costoya, que hizo de guía para FARO mostrando la veintena de habitaciones que pueden verse en el interior del pazo, tanto en su zona noble como en la de servicio.

Junto a ellas, una decena de baños, lujosos salones y bibliotecas que guardan verdaderas reliquias, algunas consideradas auténticas joyas literarias.

Un piano que pronto afinará una empresa vilagarciana y data de 1.800, los primeros teléfonos que funcionaron en España, lujosa grifería y una no menos destacada vajilla, cuadros, sillones, tapices, cortinas, lámparas y sofás de la época enriquecen el pazo y lo convierten en un museo.

Una de las dependencias de la zona noble.

Una de las dependencias de la zona noble. / M. Méndez

Aunque en buen estado, a pesar de los siglos transcurridos, el interior del pazo requiere de una importante inversión que Bodegas Arzuaga se dispone a realizar para convertirlo en parte esencial de «una experiencia inolvidable en la que maridar el mejor vino con un tesoro arquitectónico y patrimonial rodeado de jardines espectaculares».

Sin olvidar el valor añadido de una capilla sacralizada del siglo XVI (1598), dedicada a San José y con un retablo en madera policromada que «representa escenas únicas en España, con los desposorios de la Virgen María y San José, la Anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María y su Visitación, ya embarazada, a su prima Isabel, embarazada a su vez de Juan Bautista».

Un templo en el que no falta «la imagen singular de San José, representado joven y con el niño Jesús en brazos», detalla Nacho Costoya.

El pazo posee un llamativo fondo bibliográfico.

El pazo posee un llamativo fondo bibliográfico. / M. Méndez

En el exterior, no solo los jardines de excelencia, sino también el llamado «Estanque de las ranas», un gran hórreo, fuentes, lavaderos, relojes de sol, cruceros de piedra y decenas de esculturas.

Junto a un antiguo palomar, piscina y patios en los que pueden verse viejos carros del país y aperos de labranza vinculados a la antigua bodega, que data también del siglo XV y está considerada «una de las construcciones más antiguas que se conservan en su estado original».

En la misma, por cierto, un lagar del siglo XVI que se mantiene en perfecto estado adorna el moderno espacio anexo de recepción, exposición y venta de los productos de Pazo de Rubianes y Arzuaga.

Al que acompañan los salones de catas y eventos, entre ellos un encuentro de hosteleros a celebrar en verano y otro de coches «Aston Martin» previsto para octubre.

La capilla privada y sacralizada del pazo, construida en 1598.

La capilla privada y sacralizada del pazo, construida en 1598. / M. Méndez

Junto a todo esto, Arzuaga aspira a renovar y potenciar los viñedos que dan vida a la marca Pazo de Rubianes, con una superficie de 25 hectáreas de las que 5 son en emparrado y las 20 restantes, en espaldera.

Viñedo ya consolidado al que, sin embargo, no se estaba sacando rendimiento, pues 5.000 kilos es un pobre resultado cuando lo permitido por la DO Rías Baixas son 12.000 por hectárea.

Plantación de 5.000 cepas

De ahí que Arzuaga ya esté cambiando el método de poda y aspire a plantar unas 5.000 cepas para cubrir las muchas faltas que se aprecian en el viñedo actual.

Al igual que está saneando la descuidada masa arbórea y los jardines de la gran parcela de Pazo de Rubiáns, que a las 25 hectáreas de viñedo suma 55 hectáreas más en las que pueden verse las camelias antes citadas, formando llamativos jardines de invierno que alcanzan su mayor esplendor en esta época del año, gracias a la floración de especies como la japónica, reticulata, sasanqua, crysanta y la sinensis o camelia del té.

Algunos de los objetos de valor.

Algunos de los objetos de valor. / M. Méndez

Pero no solo de camelias vive el pazo. Junto a ellas, magnolios grandiflora, plátanos de sombra, palmeras, eucaliptos «globulus» –incluido el ejemplar de mayor porte de Europa, con 14,50 metros de perímetro–, eucaliptos piperitas, fresnos y acacias.

No faltan distintos tipos de cipreses característicos de distintas partes del mundo, sauces, robles americanos, roble gallego, el álamo plateado ni el ciprés de los pantanos.

En definitiva, que aún a sabiendas de hay mucho trabajo por hacer y mucho dinero que invertir, Bodega Arzuaga quiere recuperar Pazo de Rubiáns y, con ello, reverdecer una parte importante de la historia de Vilagarcía y de Galicia.

La intención de la familia Arzuaga es maridar los colores y olores de su jardín botánico con un selecto albariño con el fin de proyectar la marca Pazo de Rubianes en el mundo.

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