Comienza el retranqueo del paseo fluvial de Catoira
La reposición de la pasarela obliga a cerrarla al paso a la altura del Muíño do Cura

El alcalde visitó la zona de actuación. | FDV
M. Méndez
El gobierno nacionalista de Catoira anuncia que a partir del miércoles, y durante un periodo aproximado de tres semanas, estará prohibido el paso de peatones y ciclistas por el sendero fluvial que discurre paralelo al río Ulla.
La razón no es otra que el comienzo de las obras de retranqueo y reposición de un tramo de más de 50 metros situado en las inmediaciones del Muíño do Cura y la piscina, donde se invertirán unos 45.000 euros aportados por el Gobierno central.
Alejarlo del agua
El propio alcalde, Xoán Castaño, detalla las características de esta actuación, diciendo que «consiste en retranquear el itinerario peatonal de madera separándolo del río», con lo cual se quiere evitar que el nuevo sendero de madera acabe erosionado o corroído por la acción del agua.
Ese retranqueo es posible después de las negociaciones que ha mantenido con Costas del Estado, comprometiéndose ese organismo a realizar esta reparación de manera urgente.
Existía riesgo
En su momento Castaño defendió la necesidad del retranqueo alegando que la pasarela original «corría el riesgo de hundirse como consecuencia de los daños producidos por un árbol situado en terrenos propiedad de Costas» que en su día cayó y taponó el río Catoira, afluente del Ulla.

El árbol caído en el río Catoira. / FdV
Por ese motivo se modificó el trazado del cauce fluvial, y el agua acabó erosionando los terrenos en los que se asienta el paseo, «dejando la estructura de este itinerario peatonal prácticamente en el aire».
Una vez comprobado el peligro existente, «Costas propuso como solución el traslado de un extenso tramo del paseo», que es lo que empezará a hacerse realidad a partir del miércoles.
Lo que se hará, en consecuencia, será retirar el río el árbol caído, desmontar la pasarela actual y construir un nuevo tramo de paseo separándolo del río unos siete metros.
Se dará así continuidad a los trabajos de limpieza y tala de árboles llevada a cabo en la zona por parte de Costas en los últimos días, tratando de despejar el camino por el que discurrirá la nueva pasarela.
Satisfacción
Ni que decir tiene que el alcalde se muestra satisfecho con la resolución del problema, que ya había obligado a desaconsejar el paso por la zona en los últimos meses.
Tanto es así que incluso se habían instalado señales de advertencia, «dado el riesgo de colapso de la estructura».
Aclarado todo esto, el gobierno vikingo aprovecha para destacar que su intención es aprovechar las tablas que se quiten del paseo y aún se encuentren en buen estado para, en caso necesario, realizar reparaciones en otras zonas de la misma pasarela.
Este paseo, que avanza desde el Muíño do Cura hacia las Torres de Oeste, constituye uno de los elementos más atractivos de la localidad vikinga. Es muy frecuentado, tanto por vecinos como por visitantes.
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