Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El "Nuevo Santa Irene" y el narcosubmarino: el barco hundido en O Grove, un foco de contaminación con certificados caducados

Los encargados de explotar la batea bajo la que se encuentra temen que pueda enrollarse la cadena

La visibilidad es prácticamente nula

La zona en la que permanece hundido el barco. | IÑAKI ABELLA

La zona en la que permanece hundido el barco. | IÑAKI ABELLA

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

El «Nuevo Santa Irene», que es el barco auxiliar de acuicultura hundido hace un par de semanas en Meloxo (O Grove) cuando, supuestamente, se dirigía a abastecer a un narcosubmarino, sigue depositado en el fondo del mar.

Está a escasos metros de la costa y a unos 25 o 30 de profundidad, situado sobre el lecho marino «bien colocado, como si estuviera varado en la playa, aunque sin el puente que perdió el primer día, tras impactar con la batea», sostienen algunos de los conocedores de la investigación abierta de aquel accidente marítimo que esparció por la ría una importante cantidad de combustible.

«Los buzos de la Guardia Civil dicen que la visibilidad es prácticamente nula a partir de cinco metros de profundidad porque el mar esta muy revuelto», esgrime el mejillonero que se encarga de la explotación de esta batea.

Es Raúl Mascato, quien confirma que a los a daños materiales sufridos en un primer momento por el vivero flotante, dado que el abordaje del barco hundido rompió una de las vigas del emparrillado –la conocida como «látigo»– habrá que sumar las posibles pérdidas derivadas de la afección al mejillón que pueda producirse.

Los submarinistas de la Guardia Civil dirigiéndose al pecio. | IÑAKI ABELLA

Los submarinistas de la Guardia Civil dirigiéndose al pecio. | IÑAKI ABELLA

Hay que tener en cuenta que con el hundimiento se vertieron tanto el gasóleo del barco como aceite y bidones cargados con el combustible presuntamente destinado a abastecer al narcosubmarino.

«Es pronto para saber cómo afectará ese vertido de hidrocarburos, pues habrá que ver cómo evoluciona el mejillón», manifiesta este conocido acuicultor de O Grove.

Hay riesgo

En cualquier caso, el riesgo por la presencia del barco hundido bajo su batea existe. Sobre todo porque con las corrientes y las mareas el emparrillada del vivero puede girarse y la cadena que lo sujeta al muerto depositado en el fondo puede enredarse en el pecio y acabar rompiendo.

Los responsables de la batea afectada ya presentaron la denuncia y reclamación correspondiente, aunque desconocen si serán indemnizados y, sobre todo, cuándo sacarán el barco de allí.

Otros acuicultores que operan en la zona consideran que «el riesgo sigue existiendo para todos, puesto que el barco en el fondo del mar no deja de ser un foco de contaminación».

De cualquier modo, las autoridades competentes indicaban el pasado día 12 que la alerta por contaminación había desaparecido, después de no detectar afloramientos en la zona en la que el antiguo bateeiro se fue a pique.

Gardacostas

Los restos de gasóleo que aparecieron tanto en su entorno como en el muelle de Porto Meloxo fueron retirados por Gardacostas de Galicia, como ya se explicó en su momento.

El «Nuevo Santa Irene» había sido vendido ante notario hace años y llevado al puerto del municipio coruñés de Rianxo. Tiene los certificados caducados desde 2024, por lo que «tampoco disponía de despacho».

En el momento de la colisión con la batea y su posterior hundimiento llevaba a bordo 12.000 litros de combustible repartidos en bidones, previsiblemente destinados a suministrar combustible a un narcosubmarino, tal y como investigó desde un primer momento la Guardia Civil, aunque sin descartar otras hipótesis.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents