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Solidaridad y voluntariado contra la basura marina

Cada vez más ciudadanos que emprenden por su cuenta la lucha contra los residuos

El último tren de borrascas parece haber despertado mayor concienciación

Residuos depositados fuera de la playa por voluntarios.

Residuos depositados fuera de la playa por voluntarios. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

Cada día que pasa son más los ciudadanos que, a título particular, deciden echar una mano en eso de la preservación medioambiental y aprovechan sus paseos por la playa para retirar basura marina.

Una botella de plástico por aquí, un trozo de red por allí, algunos palillos (tarugos) de los usados en la cría de mejillón, alguna lata que otra... Cada gesto cuenta, y cada un de esos elementos retirados de la costa es un triunfo para el conjunto de la sociedad.

Eso es lo que parecen pensar todo esos ciudadanos que, de un tiempo a esta parte, se suman a la causa y aportan su pequeño grano de arena recogiendo residuos y depositándolos en contenedores de basura o bien dejándolos depositados en un lugar de la costa alejado de las corrientes, a la espera de que los servicios municipales se encarguen de su traslado.

En algunos casos son familias enteras las que lo hacen, algunas con niños que están llamados, en el futuro a velar para que la basura del ser humano no acabe en el mar.

Durante el fin de semana, aprovechando el buen tiempo reinante, era fácil observar a esos ciudadanos a título individual recogiendo desperdicios en la costa. Sobre todo en el litoral de los Concellos de O Grove y Sanxenxo batido por el Atlántico.

Basura recogida por los usuarios de las playas.

Basura recogida por los usuarios de las playas. / M. Méndez

Hasta estas dos localidades llegaron ingentes cantidades de basura y aves marinas muertas que también están siendo retiradas poco a poco, en este último caso siendo preciso extremar las precauciones, dada la amenaza que puede suponer la influenza aviar.

«Ha llegado tanta porquería a la costa que es imposible que las administraciones públicas puedan intervenir para eliminar todos los residuos, por eso creemos que a los ciudadanos tampoco nos cuesta tanto colaborar, aunque sea con una recogida simbólica de basura mientras paseamos», explicaba una familia mientras aprovechaba la caminata por la playa de A Lanzada para recoger algunos restos.

«Nosotros, los humanos, somos los que contaminamos el mar con estos aparejos de pesca y estos plásticos, por eso también debemos hacernos responsables de su retirada», argumentaba un turista mientras mostraba cacharros de pulpo, nasas y botellas que se había topado al pasear por el litoral de Ostreira y Rons, en la costa arousana de O Grove .

En definitiva, que la concienciación social parece ir en aumento, sobre todo a raíz de los terribles efectos del último tren de borrascas, capaz de arrojar sobre las playas bateas enteras y de hacer que el mar «escupa» sobre la costa mucha de la porquería que ha estado recibiendo durante tanto tiempo.

Esa meritoria actuación por parte de alguno se suma al arduo trabajo desplegado en esa misma dirección durante los últimos años por todo tipo de colectivos, entidades e instituciones organizadoras de campañas específicamente centradas en la recogida de basura marina.

Plancton

El Plan de Conservación Territorial On (Plancton) de Afundación, la Obra Social de Abanca, es uno de los más claros ejemplos.

El año pasado, por ejemplo, logró retirar 146 toneladas de botellas de vidrio y plástico, latas, vasos, tapones, mascarillas, bastoncillos, toallitas, colillas, neumáticos, nasas, redes, tarugos de batea y otros residuos gracias a la implicación de cuarenta entidades colaboradoras y 1.100 personas voluntarias.

Para entender mejor la importancia de esta acción, baste recordar que los tiempos estimados de descomposición oscilan entre los 10 años de una colilla hasta los 400 de las mascarillas, 500 de las botellas de plástico o los mil años que tardan en desaparecer los neumáticos (defensas de los barcos) tirados en el mar.

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