El mal tiempo acaba con la lechuga y retrasa los pimientos
Hay invernaderos inundados o con la tierra tan blanda que llevan inutilizados desde hace más de un mes
El viento también hizo mucho daño en los plásticos

Un invernadero vinculado a Horsal en un terreno completamente inundado. | FDV
El interminable tren de borrascas que ha padecido Galicia desde principios de año también está causando daños importantes a los agricultores. En la cooperativa hortícola Horsal, por ejemplo, ya están en estos momentos casi sin lechuga, y los problemas se agravarán presumiblemente a mediados de marzo, a las puertas de la campaña de Semana Santa.
Además, con el mal tiempo se han inundado invernaderos y campos próximos a ríos, imposibilitando trabajarlos hasta ahora. Esta situación también retrasará los cultivos de primavera, hasta el extremo de que probablemente las plantaciones de pimiento tipo Padrón no estén a pleno rendimiento hasta después de San Juan.
«Está siendo un invierno muy largo, tanto de lluvia como de viento», explica el presidente de Horsal, Alberto Amil. Explica que, «hay invernaderos en los que no se puede entrar desde Navidades», y que eso ya se ha traducido en una dramática caída de producción de lechuga. Y, por encima, añade Amil, «hay zonas con tanta agua acumulada en el terreno o con el suelo tan blando que aún no se va a poder trabajar en ellas hasta dentro de dos o tres semanas».

Estructura de un vivero deteriorada por un temporal de viento. | FDV
Eso alargará la carestía de productos como la lechuga, y retrasará también el inicio de campañas importantes para la cooperativa de Vilariño (Cambados), como es la del pimiento tipo Padrón. «Pimiento va a haber seguro para San Juan, pero el temor que tenemos es a que no haya tanto como se necesita en esas fechas».
El presidente de Horsal revela que, además del exceso de lluvia, los agricultores han sufrido desperfectos relacionados con el viento, con el agravante de que las borrascas han ido tan seguidas en que, «no hubo tiempo a reparar los plásticos de los invernaderos dañados». El resultado fue que se agravaron los desperfectos iniciales y las inundaciones en la superficie agraria cubierta, al no poder arreglarlos a tiempo.
Los servicios técnicos de Horsal estiman que la sucesión de temporales ha perjudicado de una forma u otra a una quincena de invernaderos de socios, sumando hectárea y media de superficie agraria afectada. En la mayoría de los casos, el deterioro afectó a plásticos y estructuras. Desde el equipo técnico de Horsal advierten de que, «hectárea y media de superficie afectada a esta altura del año es mucho».
Las zonas que se han visto más castigadas son la franja de terreno que acompaña al río Umia desde Ponte Arnelas y Cabanelas hasta su ensenada, pasando por los términos municipales de Vilanova, Ribadumia y Cambados. Pero en mayor o menor medida hay agricultores afectados en prácticamente todas las localidades. Hay que tener en cuenta que la mayoría de productores de Horsal son de O Salnés, pero que la cooperativa también cuenta con socios en localidades colindantes, como Caldas, Barro o Sanxenxo.
El departamento técnico de Horsal está especialmente preocupado por los cultivos de repollo y, sobre todo, de lechuga que no se han podido hacer debido al mal tiempo. «A partir de mediados de marzo vamos a tener falta de producción», creen.
Esa situación indeseada coincide con Semana Santa, cuando el consumo de productos como la lechuga puede incrementarse.
Ayudas para el sur
Pero los temporales de 2026 no solo se han ensañado con los productores gallegos, pues también se han producido pérdidas muy severas en comunidades autónomas como Andalucía o Extremadura. Tanto es así que, la semana pasada, el Consejo de Ministros aprobó un plan de ayudas extraordinarias del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación con un presupuesto total de 2.874,1 millones de euros para los agricultores, ganaderos, pescadores y acuicultores de ambas autonomías.
Desde La Moncloa explicaron en su momento que el real decreto-ley por el que se adoptan «medidas urgentes de respuesta a los daños causados por las inundaciones y otros sucesos acaecidos en diferentes municipios» recoge medidas para paliar los daños ocasionados por los temporales desde el 1 de enero de este año, «y que han afectado a la viabilidad de sus actividades». Las ayudas que se conceden al sector están exentas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto de Sociedades. Además de ayudas directas y subvenciones para reparar caminos e infraestructuras agrarias, así como para recuperar regadíos, contempla líneas de carácter fiscal y laboral.
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