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Arousa despide a lo grande el efímero anticipo primaveral

Arousanos y visitantes disfrutaron en calles, paseos, bares, restaurantes, catamaranes y playas como A Lanzada

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

La tregua meteorológica del fin de semana permitió que arousanos y visitantes disfrutaran de la comarca como no podían hacer desde hace mucho tiempo.

Cierto es que solo unos pocos «valientes» se atrevieron a darse un chapuzón –aunque dulce, la temperatura del agua no invita a ello–, pero las soleadas jornadas registradas, a modo de efímero anticipo de una primavera por la que habrá que seguir esperando, sí hicieron que muchos acudieran a la playa, ya fuera para tomar el sol, hacer surf o bien para disfrutar de las vistas y pasear por la orilla, aún con infinidad de restos acumulados sobre la arena por los temporales.

También los paseos marítimos y fluviales presentaron una espléndida imagen, desde Pontecesures y Catoira hasta A Illa, Vilagarcía, Cambados y Vilanova, estas últimas localidades especialmente animadas por los multitudinarios actos que despedían sus fiestas de Entroido.

Una terraza de O Grove, esta tarde.

Una terraza de O Grove, esta tarde. / M. Méndez

Lógicamente, el bullicio se hizo notar de manera especialmente intensa en destinos de referencia turística y terraceo como Sanxenxo y O Grove, a pesar de que aún hay muchos locales de hostelería cerrados. Eso sí, muchos de los que están abiertos trabajaron a tope.

Al igual que se registró una buena afluencia en el entorno de la madre de todas la playas, A Lanzada –un imán que nunca falla–, Raeiros, Punta Moreiras y, por supuesto, la isla de A Toxa, con la capilla de conchas, la parcela de los burros «fariñeiros» y la Aldea Grobit a modo de reclamo para familias llegadas, de toda la provincia y otros puntos de Galicia.

Pudieron disfrutar de una mañana espléndida, con la ría repleta de delfines y con infinidad de aves en el entorno de Sálvora, donde además pudieron ver los ciervos y caballos de la isla

Gonzalo Naveiro

— Cruceros do Ulla Turimares

También de otras regiones de España y Portugal, en estos casos haciéndose notar en la zona portuaria de O Corgo, gracias al habitual tirón que ejercen los barcos de pasaje.

Ayer, por ejemplo, destacó la presencia de un grupo de estudiantes ornitólogos de la UNED que zarparon a bordo de uno de los catamaranes de Cruceros do Ulla Turimares hacia Sálvora.

«Pudieron disfrutar de una mañana espléndida, con la ría repleta de delfines y con infinidad de aves en el entorno de Sálvora, donde además pudieron ver los ciervos y caballos de la isla», explica Gonzalo Naveiro, propietario de la citada naviera.

El mismo, por cierto, que destaca la llegada de «ochenta turistas que estaban en Santiago para visitar al Catedral y se desplazaron a las Rías Baixas para visitar lugares como O Grove y surcar Arousa en nuestra Ruta de los Mejillones», aclara.

El restaurante con vistas del hotel O Castro, en Reboredo (O Grove).

El restaurante con vistas del hotel O Castro, en Reboredo (O Grove). / M. Méndez

Para añadir que «también está llegando mucha gente de Portugal y Andalucía» y anunciar que mañana «tenemos en nuestros catamaranes un grupo de cocineros de paradores de turismo de toda España que se encuentran de visita en Cambados».

Aumentan las reservas

El propio Naveiro resalta que «habrá viajes durante toda la semana» y que «los grupos empiezan a moverse en esta época del año, al igual que, animados por la mejoría del tiempo, aumentan las reservas de visitantes particulares, como hemos podido comprobar durante todo el fin de semana».

En definitiva, que los arousanos se quitaron algunas capas de ropa y dejaron los paraguas en casa –aunque a mano, porque la lluvia volverá pronto– para sacudirse la humedad y el hastío acumulados con el tristemente famoso tren de borrascas que castigó a la comarca durante semanas.

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