El sufrimiento de las bateas continúa
Hay viveros muy castigados aún por la sucesión de temporales
Gardacostas de Galicia rescató otro en Cambados

Las lanchas de Gardacostas reuperando una batea en apuros, en Cambados.. / FdV
M. Méndez
Las bateas de mejillón fueron tan zarandeadas por el último tren de tormentas que muchas de ellas siguen pagando las consecuencias.
La última, una fondeada en Cambados que se soltó y estaba a punto de hundirse, obligando e intervenir en el rescate a las patrulleras «Punta Roncadoira» e «Illas Malveiras», de Gardacostas de Galicia.
Ya se había explicado hace días que muchos emparrillados de madera se partieron en dos, que otros perdieron flotadores, vigas y puntones y que unos cuantos se fueron a la deriva.

El arriesgado rescate de una batea. | Iñaki Abella
Los afectados tendrán que reparar sus bateas o incluso construirlas nuevas, lo cual no resulta nada sencillo ni económico.
Una batea nueva de madera de las más sencillas puede rondar los 95.000 euros, mientras que una de formex puede alcanzar los 150.000 o 175.000 euros.
Si la construcción el nuevo emparrillado no es necesaria, o no resulta asumible, quizás baste con una reparación de los daños sufridos y un reforzamiento de la estructura, bidones, cadenas, muertos y demás elementos, lo cual puede hacer necesario un desembolso de entre 10.000 y 30.000 euros.
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