Cuatripartito
Negociación del presupuesto en Cambados: de la resignación a los desacuerdos
Pode insiste en su rechazo a subir el IBI: «Ahora estaríamos colgados en las ventanas del Concello»

Los concejales del gobierno cuatripartito de Cambados tras el pleno de investidura, en 2023. | FDV
Los socios del cuatripartito de Cambados quedaron emplazados a una nueva reunión para principios de semana para seguir negociando el presupuesto de 2026, un documento de 11 millones de euros. Ya van por el segundo borrador, que plantea una rebaja lineal de un 20%, aproximado, en aquellas partidas que se podría llamar de gasto prescindible, pero que, al final, es financiación para aplicar sus políticas, así que todos intentan reducir este porcentaje mediante diferentes propuestas.
Sin embargo, el margen de maniobra es escaso, pues necesitan bajar en más de medio millón de euros para cubrir el aumento del gasto corriente, que es impepinable, y los ingresos no dan, a pesar de la subida en las aportaciones de Xunta y Estado.
Por ahora, el BNG parece el único con un sí a la propuesta del alcalde y concejal de Facenda, el socialista Samuel Lago, que se respalda en los informes de Intervención. Es más, ya están perfilando cómo procederían y, «lamentablemente bajará la inversión en obras en centros culturales y colegios, donde ya asumimos más de lo que nos compete; intentaremos tocar lo mínimo las colaboraciones con eventos organizados por asociaciones. Lo que no tocaremos serán las ayudas», expuso su portavoz, Liso González.
Partidas ya mermadas
Eso sí, con resignación: «No son los presupuestos que merece Cambados, más expansivos, pero somos conscientes de que es el dinero que hay. La alternativa sería dejar el gobierno y nosotros no lo vamos a hacer. Estamos cumpliendo, no hemos generado deudas y creo que estamos haciendo un buen trabajo. En general, no hay nada que esté francamente peor de antes de nuestra llegada», expuso.
Y es que las cuentas cambadesas ya provienen de un plan de ajustes que el año pasado dejó recortes y, de hecho, algunas partidas ya quedaron muy mermadas y sus responsables no quieren que esto se pase por alto a la hora de bajarlas más.
Es el caso de la Festa do Albariño, que ya el año pasado se ajustó al máximo. No obstante, Somos Cambados, que lleva la Concellería de Festexos, guarda por ahora silencio a la espera de convocar nuevas reuniones de sus órganos de dirección.
«No está siendo fácil porque algunas partidas hay que subirlas sí o sí», reconocía ayer el regidor, recordando los incrementos en el SAF, Sogama, salario de personal tras el incremento obligado desde el gobierno central o que la nueva concesión de la guardería municipal es más cara. En total, casi medio millón de euros más que se come prácticamente el no muy grande aumento de aportaciones por tributos estatales y el fondo de cooperación autonómico, pero insuficientes además ante el déficit que arrastran las arcas municipales: entre 2025 y 2026 tenía que bajar el gasto en 800.000 euros.
La «maldición de la Urbana»
Así, sobre la mesa hay propuestas de intentar rascar más ingresos de Urbanismo, por ejemplo, ahora que con un nuevo técnico hay una posibilidad real de un aumento de licencias de obra. O de «estudiar partida a partida, pues aunque algunas son pequeñas, todo suma», explicaba el socio de Pode, José Ramón Abal Varela, quien volvió a defender su postura de frenar la medida de subir este año el IBI para incrementar los ingresos.
«Fue un gran acierto ¿Qué hubiera pasado si llegamos a apoyarla? La situación de las familias y las empresas es muy difícil. El sector del mar atraviesa una situación desastrosa y es un pilar fundamental de nuestra economía. En el del vino, los precios están a la baja. Yo palpo como está la situación en la calle y de haberse aprobado una subida, los vecinos nos habrían colgado en las ventanas del Consistorio porque recaudar 500.000 euros más quiere decir que los vecinos iban a tener 500.000 euros menos en los bolsillos», declaró, recordando casos de gobiernos anteriores que se enfrentaron a fuertes protestas por esto: «Es la maldición de la Urbana, le pasó al BNG y al PP».
Así las cosas, las negociaciones siguen su curso, pero no es posible pasar otro año con el presupuesto prorrogado, pues desde 2023 se han producido cambios sustanciales y es preciso ordenarlos dentro de unas previsiones económicas.
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