¿Es necesario cambiar el modelo de explotación del marisco?
La crisis del sector reabre el debate sobre la gestión del marisqueo
Agacomar: «El mar hay que trabajarlo, y si alguien no quiere hacerlo, que deje paso a quien esté dispuesto»
Proponen recuperar «millones de metros» que son improductivos

Reunión entre cofradías, comercializadores y Consellería do Mar. / FdV

El debate sobre el fracaso del modelo marisquero, tal y como está concebido en Galicia, vuelve a estar sobre la mesa. El lento agonizar y declive de las rías, agravado ahora por la mortandad provocada por el agua dulce, hacen que cada vez más voces se planteen una reestructuración que no todos ven con buenos ojos, pero que algunos creen irremediable y vital para la supervivencia de esta actividad.
Sin relevo generacional a la vista, con un aumento de bancos marisqueros mal gestionados, con un preocupante descenso de mariscadores en activo a causa del incremento de bajas médicas y con los problemas de siempre –como el furtivismo o los depredadores– sin resolver, cada vez son más los que creen necesario convertir el marisqueo en una práctica acuícola similar a la que funciona en los parques de cultivo de Carril, dando entrada a la iniciativa privada.
El mar hay que trabajarlo, y si alguien no quiere hacerlo, que deje paso a quien sí esté dispuesto
No todos se atreven a hablar de ello en voz alta, pero se están dando pasos en esa dirección, como puede desprenderse de la última reunión mantenida en Soutomaior entre la Consellería do Mar, la Federación de Cofradías de Pontevedra y la Asociación Gallega de Comercializadores de Marisco (Agacomar).
La versión oficial de ese encuentro es que hay acuerdo para «avanzar en una labor coordinada» para «afrontar los retos actuales del marisqueo». De ahí que se decidiera crear un grupo de trabajo «para reforzar la viabilidad económica de la actividad apoyándose en la cooperación entre administración, cofradías y comercializadores».
¿Qué quiere decir eso? Pues que «el mar hay que trabajarlo, y si alguien no quiere hacerlo, que deje paso a quien sí esté dispuesto». Esa es la clara y contundente lectura de Abelardo Rodríguez, presidente de Agacomar, sabedor de que «cada vez hay menos gente para trabajar» y de que «el marisqueo ha tocado fondo», lo cual no solo perjudica al sector extractivo, «sino que nos castiga a todos y hace que Galicia pierda todo el potencial que tenía y que en vez de exportar tengamos que comprar bivalvos a Portugal».

Los parques se resienten
Los parques de cultivo de Carril no son ajenos al episodio de mortandad que se extiende por los bancos marisqueros de Galicia a causa del brutal descenso de la salinidad que provocaron las incesantes lluvias y el desagüe de ríos y embalses.
La escena era ayer dantesca, como pudieron comprobar muchos de los que, tras el mal tiempo, decidieron acudir a estos viveros para evaluar su estado.
Un manto de conchas cubría la zona durante la bajamar, desprendiendo incluso un olor a podrido tildado por muchos de «insoportable».
Se refiere a que entre las 38 empresas asociadas a Agacomar las hay cerradas «porque no hay producto que trabajar». Y no lo hay «porque los bancos marisqueros se dejan morir».
A su juicio, hace más falta que nunca «introducir un cambio de modelo», y eso es lo que estudiará el grupo de trabajo antes aludido. Como es lo mismo en lo que se lleva trabajando «desde hace un año» en diferentes contactos mantenidos entre comercializadores, cofradías y administración.
Son los pósitos y la Xunta «quienes tienen que decidir qué hacer», asume Abelardo Rodríguez «Lalo», pero lo que parece evidente es que «no podemos seguir de brazos cruzados mientras Galicia deja de ser una potencia en marisqueo» y se convierte en una mera comparsa de Portugal.
Y todo, insiste, porque «hay millones de metros cuadrados de playa totalmente improductivos, cubiertos de fango y dejando que crezca la hierba como si fueran campos de fútbol».
No podemos seguir de brazos cruzados mientras Galicia deja de ser una potencia en marisqueo
Cuando se le pregunta si los comercializadores estarían dispuestos a explotar directamente esas zonas improductivas, como lleva años proponiendo la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade) y como se hace en otras regiones de España y otras partes del mundo, Lalo Rodríguez se remite a la decisión que puedan tomar la Xunta y las cofradías.
«Por el momento estamos manteniendo encuentros cordiales porque todos sabemos que hay que hacer algo con urgencia para revertir la situación», remarca el presidente de Agacomar al referirse a la reunión de Arcade, en la que estaba presente Juan José Rial Millán, patrón mayor de A Illa y otrora uno de los impulsores del plan de gestión directa del libre marisqueo en Arousa, que fracasó estrepitosamente.
Dispuestos a colaborar
Tras ese encuentro, Lalo Rodríguez deja muy claro que los comercializadores están dispuestos a «colaborar en todo lo que sea necesario».
En cualquier caso, «con la legislación actual en la mano, tanto nosotros como los depuradores, aún siendo piezas clave del sector mar-industria, poco podemos hacer si las cofradías y la Xunta no quieren», de ahí que aplauda la buena disposición mostrada por la Federación Provincial para buscar un entendimiento.
Una para muchos esperanzadora línea de colaboración que, por ejemplo, puede servir para crear más criaderos de bivalvos (hatchery), porque «no es normal que en Galicia tengamos que comprar la semilla de la almeja a Francia».
Con la legislación actual en la mano, tanto nosotros como los depuradores, aún siendo piezas clave del sector mar-industria, poco podemos hacer si las cofradías y la Xunta no quieren
Lo que procede, considera, es lograr que esta comunidad vuelva a ser una potencia en la materia, lo cual lo lleva a insistir en que «para eso es necesario trabajar el mar, y no se está haciendo».
Se refiere a la existencia de «demasiada gente acomodada que prefiere cobrar subvenciones o acogerse a bajas médicas para ganar dinero sin tener que ir al mar».

La reunión mantenida en Arcade. / FdV
Cita como ejemplo a la ría de Camariñas, donde «hay 56 mariscadoras de baja», antes de aclarar que «las medidas a tomar deben ser urgentes, porque aunque ahora se empiece a sembrar de nuevo, habrá que esperar al menos tres años hasta obtener resultados».
Advertencia que lo lleva a decir que «hay que trabajar el mar como una finca de cultivo, en la que no puedes plantar patatas sin antes acondicionar el terreno».
No es normal que en Galicia tengamos que comprar la semilla de la almeja a Francia
En el caso del marisqueo «con millones de metros cuadrados que pueden volver a producir si se trabajan a conciencia pero que vemos morir mientras la iniciativa privada se limita a parques de cultivo como los de Carril».
El presidente de Agacomar termina apelando a una gestión seria y realmente eficaz, porque lo que se está haciendo desde hace años es «sembrar semilla en las rías solo para salir en la foto, de ahí que el 90% esté ya muerta; no sirve de nada sembrar si antes no se trabaja bien el lecho marino y después no se cuida lo sembrado».
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