Periodismo y literatura
Arousanos en el país invisible
Dos millones de gallegos emigraron a América entre 1880 y 1960. De las comarcas de O Salnés y Pontevedra salieron miles de personas en busca de un futuro mejor. El periodista Arturo Lezcano ha reconstruido esta epopeya en su libro «O país invisible». Esta tarde estará presentándolo en la Sala das Cunchas de O Grove

Arturo Lezcano, en el puerto de A Coruña, de donde salieron cientos de barcos con emigrantes. | CASTELEIRO
La calle principal de O Grove aparece en los planos con el nombre de Castelao, pero en realidad los vecinos la conocen como A Catorse, en alusión a la 14th Street de Nueva York; de Ribadumia se ha dicho en alguna ocasión que tenía siete parroquias: seis en Europa, y la séptima en Argentina… Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX salieron hacia América unos dos millones de gallegos, muchos de ellos desde las comarcas de O Salnés o Pontevedra.
La emigración transoceánica es uno de los episodios más relevantes de la historia contemporánea de Galicia, y el periodista y escritor Arturo Lezcano (Ferrol, 1976) le dedica su nuevo libro, «O país invisible». Se trata de una obra que transita entre el periodismo y la literatura, y que ha editado en gallego y castellano el sello madrileño Libros del K.O. El libro está gustando mucho, y prueba de ello es que esta misma semana ha salido de la imprenta la tercera edición. Esta tarde, Lezcano presenta el libro en O Grove, en un acto que se celebrará en la Casa das Cunchas del Concello, a las 19.30 horas.
O Salnés y Pontevedra no sufrieron la sangría de la diáspora con la intensidad que sí la padecieron en la Mariña lucense o en el noroeste de la provincia de Ourense, por citar dos de los territorios de donde más vecinos salieron rumbo a Argentina, Cuba, México o Uruguay. Pero esto no significa que las comarcas arousana y pontevedresa quedasen al margen de esa gigantesca migración.

Una multitud recibe a Raúl Alfonsín, en Casaldarnos (Ribadumia). | MAGAR
En las páginas de «O país invisible» conviven las grandes figuras de la cultura de Galicia y las historias personales de los (muy pocos) gallegos que sí hicieron «las Américas» con los recuerdos y experiencias de modestos trabajadores. Unos, lograron sobrevivir con dignidad y sacar adelante sus familias a base de muchísimo trabajo y privaciones.
Muchos otros, no tuvieron ni un fugaz minuto de suerte. «Tenemos una vida muy desgraciada, porque mire cuantos hombres pasaron por mí esta noche», relataba en 1927 una chica joven a un emigrante de Vilalba, en un relato obtenido por la historiadora Pilar Cagiao y que extracta Lezcano. La muchacha era de Vilagarcía.
Condecorada por Fidel
«O país invisible» reúne cientos de historias humanas. Los lectores de Vilagarcía conocerán, por ejemplo, la de la carrilexa María Araújo, una comunista que tras pelear por los derechos de las trabajadoras de la conserva de Vigo, huyó a Cuba al inicio de la Guerra Civil, para terminar enrolándose en las filas de los «barbudos» de Sierra Maestra. Tuvo un papel tan destacado en la Revolución que tiempo después sería condecorada por Fidel Castro, quien, por cierto, era hijo de un emigrante gallego.
Lezcano menciona también en su libro la visita de Raúl Alfonsín a Casaldarnos (Ribadumia) en 1984. El presidente argentino fue recibido por una multitud en la pequeña aldea de la que habían salido sus abuelos rumbo a América. «La gente gritaba ‘Argentina, Argentina’ y agitaba banderas. Bajó del helicóptero y, entre la multitud, llegó a la galería de granito de su casa familiar. Allí pronunció un discurso improvisado con su voz de locutor, sudando el traje en el calor de junio, frente a un mar de cabezas», relata el autor.
En el mismo capítulo dedicado a Argentina, el periodista coruñés escribe sobre la masacre de San Patricio, ocurrida el 4 de julio de 1976, ya que una de las víctimas fue un seminarista gallego, Salvador Barbeito Doval. Tres décadas después, Lezcano entrevistó a sus padres, que habían salido en 1948 de Portonovo (Sanxenxo). «Fueron militares que querían matar y mataban», le contó el padre. «Mi hijo era un seminarista que trabajaba en el colegio y que llevaba a los chicos a campamentos. Decían que los atacaron porque uno de los curas daba sermones sobre la pobreza que no gustaban a la gente importante del barrio».
Y, por supuesto, no faltan las historias de éxito, como la de Eliseo Torres, natural de Samieira (Pontevedra) que llegó a tener el mayor fondo de literatura en español de Estados Unidos. Todo empezó con una pequeña librería y una editorial en la calle 14, desde donde se mudaría al Bronx. Allí, compró «algo parecido a un galpón» que, años después, «sin carteles ni puerta al público» se convertiría en «lugar de peregrinación para bibliófilos e investigadores».
Castelao salió de Vilagarcía
Sin la emigración a América, Galicia no sería lo que es hoy. Sus contribuciones a la cultura fueron enormes: Blanco Amor escribió en Argentina «A esmorga», considerada la mejor novela de la literatura gallega; el himno «Os pinos» sonó por primera vez en La Habana; y en América se plantó la semilla de Sargadelos, por citar tres ejemplos. A nivel social y económico, el dinero de los indianos sacó de la miseria a miles de familias, y levantó escuelas e instituciones de auxilio social, como sucedió por ejemplo en Cornazo (Vilagarcía) con Agustín Romero, que se hizo millonario en Uruguay.
Y, a pesar de todo, la emigración fue tradicionalmente un fenómeno mirado de reojo en Galicia. Arturo Lezcano lo expone ahora a la luz con un libro que es el fruto de 20 años viviendo y trabajando en América como periodista y de cientos de entrevistas a personas desplazadas. Con todo ello, ha creado un gran fresco en el que también se habla de escritores e intelectuales, que encontraron en América el refugio y el calor que España les negaba.
Así, Lezcano cuenta que Ramón del Valle Inclán pasó unos días en el infierno de Triscornia, una especie de centro de internamiento para los migrantes que llegaban a Cuba sin contrato laboral o sin nadie que mirase por ellos; o que Castelao salió del puerto de Vilagarcía a bordo de un vapor en su primer viaje a Argentina.
De O Grove a los muelles del río Hudson
Arturo Lezcano ya ha estado varias veces en O Grove, y su hermano Antón está muy vinculado a la localidad, hasta el extremo de que ha sido el autor de los carteles de la Festa do Marisco de 2012, 2017, 2018 y 2023, así como del de las Xornadas da Centola de 2024.
En «O país invisible», Lezcano cuenta que «de O Grove salieron muchos trabajadores del mar (...) y algunos de ellos fueron a parar a los muelles del río Hudson», en Nueva York. De O Grove salió también Paco Lores Mascato, que fue llegó a ser presidente de la federación de sociedades gallegas en la diáspora argentina. El libro se presenta hoy a las 19.30 horas en la Sala das Cunchas
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