Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Convivencia entre jóvenes músicos

Paella a lo BUMM como premio

El director de la banda de Meaño cumple con una tradición ya, la de agasajar a los músicos con el plato típico de su tierra por cada gran galardón

Foto de familia de los participantes en esta jornada de degustación y convivencia ç

Foto de familia de los participantes en esta jornada de degustación y convivencia ç / Tino Hermida

Meaño

Lo prometido, es deuda. Y que en el seno de la Banda Unión Musical de Meaño, desde 2016 el director Diego Javier Lorente López compromete una paella suya para los músicos por cada vez que obtienen un primer premio en concurso de prestigio.

Un plato que él, como murciano que es, se encarga de elaborar en cada cita. Este pasado domingo fue la fecha concertada para agasajar al medio centenar músicos de la banda Infantil por el primer puesto alcanzado en el XVIII Certame Galego de Bandas de Música Populares celebrado en octubre en Pontevedra.

En la práctica, fueron dos grandes paelleras las que se montaron para cocinar un plato cuya labor, condicionada por la lluvia, hubo de trasladarse a interior del pabellón de deportes. Y al frente de cada una, sendos cocineros: el director de la banda Diego Javier Lorente y el de la Escuela Municipal de Música, Juan Portela, que competían en buena lid por ver quién elaboraba el mejor plato.

«Creo que mi rival-comentaba Portela- está ajustando mejor de sabor la suya, en cuanto al condimentado, tendré que esmerarme ahora en la parte final para ajustar la mía e intentar de igualarla». El murciano comentaba que «en la zona levantina la paella es todo un ritual, un plato de campo que las abuelas dejaban haciendo mientras trabajaban y luego poder sentarse a la mesa a recobrar fuerzas».

«El secreto de mi abuela -explicaba- era colocar dos ramas de tomillo a modo de cruz sobre el arroz y luego dejarla reposar colocando sobre ella una toalla dispuesta de tal forma que se apoyaba entre paellera y tomillo sin tocar el arroz, y darle así eso minutos justos para coger un sabor tan delicioso como entrañable, que aún tengo en mi memoria desde la infancia», añadió.

En resumidas cuentas, muy buen hacer para elaborar cuatro kilos de arroz y ocho de carne de los que disfrutaron sesenta comensales. No faltaron los aperitivos a base de tortillas y pizzas y todo recibió un diez de los presentes a esta actividad que también es una convivencia para hacer más piña entre los jóvenes intérpretes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents