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Legado

¿Dónde está la obra de 200 pesetas del escultor cambadés Narciso Pérez?

El Concello cambadés busca por todas partes una obra de Narciso Pérez: un marco que un día compró para el retrato de Primo de Rivera y que desapareció del salón de plenos y que importa, y mucho, por el escaso legado que dejó el escultor

Exposición del homenaje realizado a Narciso Pérez en 2020.

Exposición del homenaje realizado a Narciso Pérez en 2020. / Iñaki Abella

Cambados

La obra de Narciso Pérez es tan escasa como brillante y sobre todo prometedora, pero el escultor cambadés falleció prematuramente con tan solo 25 años, a consecuencia de un accidente de autobús cuando regresaba de Madrid. Apenas dejó una decena de creaciones en piedra y madera y no todas están localizadas por eso, cuando aparece una pista de algo nuevo, no es cosa menor. Le ha sucedido recientemente al concejal de Cultura, Liso González.

Por unos recientes trabajos de ordenación del archivo histórico municipal supo que, en su día, la administración local cambadesa le encargó un marco para un retrato de Primo de Rivera, pagándole 200 pesetas un día de febrero de 1925. No es un detalle menor, pues las autoridades no dejarían en manos de cualquiera un objeto dedicado a quien gobernaba en aquel entonces a golpe de dictadura.

«Sabemos que originalmente estuvo en el salón de plenos, pero no sabemos qué pasó después. Lo hemos buscado, pero no aparece en ningún almacén. No sabemos si en el proceso de retirada del retrato se guardó o alguien pensó que quizás no tenía demasiado valor y lo tiró», lamenta el edil.

Y es que en cuanto supo de su existencia se preocupó de buscarlo para conservarlo, aunque con otro contenido. De hecho, el nacionalista consiguió recientemente el apoyo de todo el pleno de la Corporación municipal para aplicar la Ley de Memoria Democrática y retirar los títulos honoríficos y las honras concedidas en su día por Cambados al golpista y a otra figura destacada de su régimen, Severiano Martínez Anido, que aún figuraban como hijos adoptivos de la villa, entre otras cosas.

Lo conocido

No es la primera vez que el Concello se preocupa por proteger el legado de este joven escultor, que fue un autodidacta de la cantería artesanal y discípulo de su padre, el reputado ebanista Segundo Pérez.

Así, conserva un busto de Abraham Lincoln, cedido por una prima suya, y hace unos años dedicó un completo homenaje al artista, que también dejó su huella en las calles, pues suya es la fuente de Alfredo Brañas -uno de sus primeros trabajos- y las columnas de la Cofradía de Pescadores. Sus piezas más significativas se guardan hoy bajo la protección del Museo de Pontevedra: «Guerrero Celta» y «San Ero da Armenteira», legadas también por su familia.

Pérez pertenecía a un grupo de escultores vinculados al nuevo realismo e incluso aprendió a policromar la piedra de la mano del ilustre Francisco Asorey. Y los expertos coinciden en que, de haber vivido más, también habría sido un maestro de maestros.

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