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Opinión

Una comarca que se hunde en sus baches

María del Mar Luna Macía

O Salnés es, a día de hoy, una comarca que se hunde en sus propios baches, esparcidos por la gran mayoría de sus carreteras ante la pasividad de las administraciones.

Circular hoy por las carreteras de nuestra comarca se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Lo que deberían ser vías de comunicación seguras son, en realidad, una sucesión de trampas de asfalto que amenazan la integridad de nuestros vehículos y, lo que es más grave, nuestra seguridad vial.

El deterioro no es una percepción subjetiva; es una realidad que golpea cada vez que pasamos por la rotonda de Renza, un punto neurálgico que presenta un estado lamentable. No mejora la situación al incorporarse a la Vía Rápida, donde la salida hacia San Martiño y Castaños parece haber sido olvidada por los servicios de mantenimiento. Allí, los socavones tienen ya «nombre y apellidos», obligando a maniobras bruscas que en cualquier momento pueden acabar en tragedia.

El abandono se extiende como una mancha de aceite por San Martiño, Barrantes, Ribadumia y Vilagarcía. Es inasumible que infraestructuras que soportan tanto tráfico diario presenten agujeros de tal profundidad. Las administraciones, desde la Consellería de Vivenda e Planificación de Infraestruturas hasta los organismos locales, parecen conformarse con parches de asfalto frío que desaparecen con la primera lluvia.

Los vecinos de O Salnés no pedimos lujos, pedimos mantenimiento básico. Pagamos impuestos para tener carreteras, no caminos de cabras. ¿Cuánto más tenemos que esperar para que se tome en serio el reasfaltado de estos puntos críticos? La paciencia de los conductores, al igual que nuestros amortiguadores, ha llegado a su límite.

Es hora de que quienes gestionan nuestras carreteras salgan de sus despachos y comprueben, volante en mano, que conducir por aquí es, hoy por hoy, un ejercicio de supervivencia.

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