Marisqueo
El agua dulce extiende la hecatombe a la producción de los «navalleiros» de la ría
El sector de A Illa retira más de 200 kilos de marisco muerto nVInma Rodríguez: «Esto va a ser peor que en 2023» nLos muestreos alertan de la desaparición de especies como la babosa

Capachos llenos de navaja muerta retirada por los submarinistas de A Illa. / FDV
«Isto é unha hecatombe». Con esta frase resumía ayer uno de las navalleiros de A Illa lo que se encontró en el fondo de la ría de Arousa este mismo lunes. Los submarinistas de recursos específicos habían salido a faenar como un día cualquiera, pero se encontraron con todo el marisco, especialmente navaja, flotando en el fondo, muerto por la presencia masiva de agua dulce. De ese fondo, retiraron cerca de 250 kilogramos en tan solo 40 minutos de trabajo, pero se teme que el golpe sea mucho más duro y que gran parte de la producción del entorno de O Bao, sino toda, se encuentre muerta.
Los constantes temporales y la acumulación masiva de agua dulce han extendido la mortandad a zonas que no son intermareales, sino que se encuentran a una profundidad importante. Es el caso de la navaja que, en otras ocasiones en las que se registró un descenso de la salinidad en el mar, no sufrió un alto nivel de mortandad, pero que ahora se está viendo seriamente afectada.
El patrón mayor de A Illa, Juan José Rial Millán, reconocía que la semana pasada «ya detectamos alguna mortandad, pero esto que nos hemos encontrado hoy es una auténtica animalada; los propios buceadores reconocen que se aprecia un metro de agua dulce bajo el agua y, con estas bajamares, va a afectar a todo el marisco, incluido a las zonas de libre marisqueo». A las que sí está afectando es a las zonas de marisqueo a pie del pósito isleño. Así lo ve la presidenta de la Organizacón de Produtores (OPP-20), Imma Rodríguez, cuya entidad ha realizado un muestreo en diferentes arenales y se ha encontrado con que «tenemos toda la producción tocada, hasta esta jornada, no habíamos tenido los problemas sobre los que otras cofradías venían lanzando la alarma, pero ahora nos ha llegado y es un auténtico desastre que nos va a obligar a dejar de faenar porque está todo muerto».
Rodríguez teme que esta situación «va a ser incluso más dura que la que vivimos en 2023; lo que vimos hoy, cuando los submarinistas llegaron a puerto ha sido un golpe muy duro». Ante la situación que estaban viviendo cofradías próximas, las mariscadoras de A Illa llevaban tiempo controlando la producción y, la semana pasada «detectamos indicios de mortandad, pero teníamos la esperanza de que podíamos evitar esta situación, pero después de este fin de semana, estamos viendo que especies como la babosa ha muerto prácticamente toda, la japónica y la fina están muy tocadas y no nos queda otra que parar, como el resto de las cofradías».

Mariscadoras de Vilanova en O Castelete en el día de ayer.
Rodríguez lamenta esta circunstancia al recordar que «teníamos las playas con marisco y ahora esto nos hunde por completo, va a ser un auténtico batacazo del que nos va a ser muy difícil recuperarnos», explica.
En el pósito de Vilanova, la situación no es muy diferente a lo que ocurre en A Illa. Una especie como la navaja, que hace dos años fue la única que soportó las ventas en la lonja debido a lo ocurrido con otras especies, ha sufrido una gran mortandad. El patrón mayor de Vilanova, Lino Díaz, apunta a que «navaja y longueirón lo tenemos todo muerto y los mariscadores de a flote han aprovechado una limpieza para comprobar cual era la situación y pinta muy negra para todos los sectores».
Las mariscadoras de Vilanova no salieron ayer a faenar, pero si acudieron en grupos a las zonas de Amorosa, Sinas y Castelete para retirar toda la almeja que pudiesen y resembrarla en un lugar más protegido de las corrientes como es O Esteiro. Consiguieron retirar 1.100 kilogramos pero «estamos a la espera de que esa almeja no acabe muriendo, porque ya se notaba bastante afectada; allí, la directiva de a pie la tendrá controlada y veremos si se puede aprovechar algo, pero las esperanzas no son muchas».
Las cofradías ya han mantenido un encuentro con la Consellería do Mar en la que estuvo encima de la mesa lo que está ocurriendo. En ella, se reconoció a las asistencias técnicas que la situación actual es muy grave. Los biólogos de la Xunta advirtieron a los de las cofradías que las sucesivas borrascas han provocado un descenso muy importante de la salinidad que está teniendo consecuencias fatales para los bivalvos, especialmente almeja, pero también se está viendo que otras especies sufren una gran mortandad. Esa mortandad es masiva, pero los biólogos advierten que el marisco que ha sobrevivido se encuentra muy debilitado y soportando unas condiciones ambientales nada favorables, por lo que la recomendación de la Consellería es que se suspendan las jornadas de extracción hasta que se recuperen los índices normales de salinidad., algo que, con las persistentes lluvias, parece muy complicado.
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