Nueva vida para los humedales
Este invierno se benefician de un proceso de regeneración propiciado por las lluvias
Salen beneficiadas multitud de especies, algunas amenazadas de extinción
El Complejo Intermareal Umia-O Grove es un claro ejemplo

La regeneración del istmo es notable. / Iñaki Abella

El Complejo Intermareal Umia-O Grove, A Lanzada, Lagoa Bodeira y Punta Carreirón atraviesa un buen momento. La suya es la cara amable de las incesantes precipitaciones, pues tanta agua caída en los últimos meses ha permitido regenerar lagunas e incluso crear algunas que habían desaparecido hace años.
Se hace notar, sobre todo, en el istmo de A Lanzada, donde los humedales presentan ahora su mejor aspecto y la acumulación de agua destaca entre la inmensidad de la zona dunar.
Pero también es destacada la crecida de la laguna costera de agua dulce de A Bodeira, un característico entorno situado a la altura de la playa de Mexilloeira y rodeado de carrizales, junqueras y bosques de alisos y sauces donde la focha común es una de sus principales protagonistas.

Las lagunas formadas en el istmo cubren pinos jóvenes. / Iñaki Abella
El tren de borrascas ha contribuido a enriquecer, igualmente, las marismas del río Umia, la laguna de Rouxique (Sanxenxo) y, en definitiva, todo este espacio de 2.561 hectáreas que forma parte del Complejo Ons-O Grove (7.607 hectáreas) y de la Reserva Ornitológica de SEO/BirdLife, que abarca 7.534 hectáreas dedicadas a «la conservación de la naturaleza, la investigación y el disfrute de la ciudadanía».
Se caracteriza, precisamente, por sus lagunas y humedales, bahías y playas que atraen cada invierno a más de 13.000 aves de 220 especies diferentes, tales como la espátula, ostrero europeo, correlimos tridáctilo, pato cuchara, zarapito trinador, ánade rabudo, colimbo grande y la especie marina más amenazada de Europa, como es la pardela balear.

Una de las lagunas del istmo de A Lanzada. / Iñaki Abella
La gallineta común, ostrero euroasiático, chorlito gris, chorlitejo grande, aguja colipinta y colinegra, correlimos, andarríos chico, archibebes y charranes figuran en la misma lista de habitantes alados del Complejo Umia-O Grove.
Es de destacar, asimismo, la presencia de ánades como el azulón y rabudo, la cerceta, el porrón y el silbón, ya que son cinco de las siete especies anátidas sobre las que quiso llamar la atención SEO/Birdlife con motivo del pasado Día de los Humedales.
Igual de llamativa es la presencia en el Complejo Intermareal del zarapito real, la limícola de mayor tamaño en España y fácilmente identificable gracias a su enorme pico, «con el que sondea profundamente las playas, los bancos de limo, las orillas fangosas y los prados húmedos en busca de los invertebrados de los que se nutre», explica SEO.

Lagoa A Bodeira. / Iñaki Abella
Se trata de un ave que apenas se reproduce en el país pero que sí lo visita para pasar el invierno, como puede comprobarse estos días en O Grove.
Aves «raras»
Incluso cabe aludir a especies poco habituales pero igualmente vistas en los humedales de O Grove, como los flamencos, el amenazado ibis eremita o ibis calvo del norte, el morito (Plegadis falcinellus) y la barnacla carinegra (Branta bernicla), que en épocas de cría ocupa el Ártico y densas áreas de Noruega, Groenlandia, Rusia, Canadá y Alaska.
Junto a ella, otras tan llamativas como el somormujo cuellirrojo, que no resulta fácil encontrar en España e incluso escasean a nivel mundial.

Zarapitos, ánades y otras especies en la ensenada de O Bao. / Iñaki Abella
Esas y otras especies pueden verse en las lagunas (y su entorno) que este invierno tanto se están beneficiando del tren de borrascas, y que forman parte de la Zona de Especial Conservación (ZEC) que distingue al Complejo Intermareal Umia-O Grove.
Además de tratarse de Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y formar parte del proyecto europeo para la conservación de espacios protegidos conocido como Red Natura 2000, centrado en garantizar la supervivencia a largo plazo no solo de las especies, sino también de esos hábitats que este año parecen cobrar una nueva vida.

El entorno de la laguna de A Bodeira. / Iñaki Abella
Variados hábitats
Hábitats que en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Ons–O Grove van desde bancos de arena cubiertos permanentemente por agua marina hasta estuarios y llanos fangosos o arenosos que no están cubiertos de agua cuando hay marea baja, pasando por lagunas costeras como la de A Bodeira, grandes calas y bahías poco profundas y acantilados con vegetación de las costas atlánticas y bálticas.
No faltan la vegetación anual pionera con especies del género salicornia y otras propias de zonas fangosas o arenosas; pastizales de Spartina (Spartinion maritimi), pastizales salinos atlánticos y tanto dunas móviles embrionarias como dunas móviles de litoral (dunas blancas) con «Ammophila arenaria» (carrizo) y dunas costeras fijas (dunas grises) con vegetación herbácea.
Los brezales secos europeos, brezales secos atlánticos costeros de «Erica vagans» (brezo), prados húmedos mediterráneos de hierbas altas y bosques aluviales son otros hábitas destacados del Complejo Ons-O Grove.
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