Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Archivos históricos municipales

Cambados ordena sus papeles: ya soñaba la piscina del mar en 1967

El Concello sigue en la búsqueda de financiación para una de mareas en Ribeira de Fefiñáns

Ribadumia también mejora su archivo

La experta documentalista Ana Romero, durante su trabajo en el archivo de Cambados. | IÑAKI ABELLA

La experta documentalista Ana Romero, durante su trabajo en el archivo de Cambados. | IÑAKI ABELLA

Cambados

Cambados y Ribadumia realizaron recientemente trabajos de puesta en orden de su archivo histórico municipal, donde se acumulan toneladas de papel generado por la administración incluso de hace casi 200 años. Un ingente trabajo solo apto para expertos como la documentalista Ana Romero, que se encargó de ambos contratos.

Su objetivo fue describir fondos documentales sin clasificar y sin introducir en la base de datos que el personal utiliza en la actualidad, ATOM, y que permite navegar por ellos sin tener que bucear entre montañas de papeles. En el caso cambadés, el archivo no se tocaba desde 2016, cuando se realizaron trabajos por parte de la Diputación, así que había una gran cantidad depositada de manera aleatoria por el suelo y una mesa.

En total, abordó un volumen aproximado de 290 y 130 cajas de Cambados y Ribadumia, respectivamente, lo cual da una idea de que no hubo mucho tiempo para contemplaciones, pero sí algunos segundos para descubrir curiosidades olvidadas, que solo el papel recuerda hoy.

Pleitos vecinales y de la administración; documentación de años convulsos; quejas que para la sociedad actual pueden parecer surrealistas; viejas normas hoy trasnochadas o proyectos que nunca salieron del cajón.

Mapa del proyecto de O Pombal; en rojo, el sitio para la piscina. | IÑAKI ABELLA

Mapa del proyecto de O Pombal; en rojo, el sitio para la piscina. | IÑAKI ABELLA

De hecho, en la capital del albariño salió a la luz el expediente de un parque de deportes en la zona marítima terrestre de O Pombal que pone de manifiesto que la aspiración de tener una playa urbana no es nada nuevo. Es un completo y detallado proyecto técnico datado en 1967, visado incluso por el Colegio de Arquitectos y valorado en casi seis millones de pesetas y lo más destacado es una piscina marítima en el saco de Fefiñáns, con todo tipo de servicios, incluso bar y cabinas para cambiarse.

De aquello apenas quedó un pabellón, pues el actual complejo de O Pombal es una reforma de hace dos décadas realizada sobre una estructura primigenia construida en los años 70 del siglo pasado, que acumulaba años de deficiencias. Y si el Estado responde pronto al traspaso de la titularidad de los terrenos, como se espera, pronto renovará su tejado.

Los cambadeses tuvieron que conformarse con una piscina en tierra, que llegó en 1997 y si se puede decir así, pues supuso toda una innovación, siendo la única de O Salnés con una cubierta móvil que permitía su uso en invierno y en verano. Pero la novedad pronto se tornó en pesadilla ante la imposibilidad de calentar las instalaciones, obligando al pueblo a asumir el consumo energético para que su explotación fuera viable por una empresa privada y hasta la millonaria reforma de 2019.

Compuertas del Saco

Sin embargo, el deseo de bañarse en las aguas que circundan el centro urbano nunca murió. Los sucesivos gobiernos nunca olvidaron la idea del estuario y los más recientes, del PP, impulsaron el proyecto de las compuertas del saco y aunque finalmente, entre cuestiones técnicas y el rechazo del sector marisquero, se retiraron al poco de empezar su construcción, el partido volvió a incluir la idea, aunque con otro método, en su programa electoral de las municipales de 2023. Y ya antes, en las de 2019, el hoy extinto grupo de Ciudadanos de Cambados había prometido una playa.

Pero el caso es que la aspiración también ronda a quien gobierna hoy, pues el alcalde, el socialista Samuel Lago, también lo incluyó entre sus promesas, pero a modo de piscina de mareas y en Ribeira de Fefiñáns. De hecho, ya tiene un estudio técnico y sigue en la búsqueda de financiación para ejecutarlo -ya lo intentó a través de los GALP, pero no fue posible-. De lo contrario, volverá a ser un papel a ordenar en el archivo, pues la difícil situación de las arcas municipales impide asumir semejante inversión en solitario.

Tres cajas de la Falange en una nueva fase

Los Concellos de Ribadumia y Cambados lograron ayudas de la Xunta para cubrir para gran parte de estos trabajos. En concreto, casi 7.000 euros cada uno. En el caso de la capital del albariño, el concejal de Patrimonio, Liso González, ha vuelto a presentarse a esta línea anual para continuar con archivos pendientes, que pueden resultar interesantes desde un punto de vista histórico, pues abarcan de 1936 a 2021, incluyendo tres cajas de documentación relativa a la Falange, de hasta 1972.

En la anterior fase también se encontraron documentos con interés de este u otro tipo, pero una de las cuestiones que se ha vuelto a poner de manifiesto es que el espacio destinado a archivo en un local del edificio de Rúa Ourense y el bajo cubierta del Consistorio se está quedando más que pequeño y hay que ampliar los espacios para seguir guardando.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents