Instalaciones municipales
La suspensión del partido entre el Juventud Cambados y el Compostela evidencia la falta de iluminación en el estadio de Burgáns
La falta de luz impide usar el estadio en horario nocturno, un hecho que ha condicionado la fecha para situar el partido aplazado ante los compostelanos, que finalmente se jugará con luz natural el 28 de febrero

Todos los partidos en Burgáns tienen que jugarse de día. | FDV
La suspensión del partido entre el Juventud Cambados y el Compostela el pasado domingo en el campo municipal de Burgáns ha vuelto a poner el foco sobre el estado de una instalación que, más allá del invierno y de las lluvias, arrastra déficits que condicionan la actividad del club. El señalado encuentro tuvo que aplazarse y la situación dejó en evidencia, una vez más, un problema que en el club cambadés consideran prioritario: la deficiente iluminación del estadio, insuficiente para programar partidos en horario nocturno.
Desde la entidad recuerdan que está proyectada una reforma de la cubierta de la grada, una obra ya licitada por el Concello y que el club agradece de forma expresa. Sin embargo, subrayan que las carencias de Burgáns son múltiples y que la iluminación es una de las más graves, porque afecta directamente a la competición: sin luz adecuada no se puede jugar por la noche y eso reduce al mínimo las alternativas cuando hay aplazamientos o cambios de calendario, por no hablar de entrenamientos, más aún tratándose de un plantel que solo puede entrenar de noche.
De hecho, encontrar una nueva fecha para el Cambados-Compostela solo fue posible gracias a una coincidencia: el 28 de febrero no habrá jornada liguera y, por tanto, el choque se podrá ubicar en horario diurno. Ese fin de semana en blanco estaba previsto para liberar calendario por la disputa de la fase final de la Copa de Regiones UEFA, a la que se ha clasificado la selección gallega, y que obliga a ajustar el calendario para evitar solapamientos.
El club también denuncia que la falta de luz no se limita al terreno de juego. En las gradas, apuntan, la iluminación es igualmente deficiente y en determinadas zonas los aficionados se ven obligados a moverse prácticamente a oscuras, con el consiguiente riesgo para su integridad física, especialmente en accesos y escaleras.
Por otro lado, el Cambados quiere destacar la buena disposición del Compostela para aceptar el 28 de febrero y no intentar sacar ventaja de las limitaciones del estadio. Jugar entre semana supondría, en la práctica, hacerlo de noche, algo imposible en Burgáns por la falta de iluminación. Además, la plantilla local no es profesional, lo que complica todavía más cualquier alternativa fuera del fin de semana.
El trasfondo, insiste el club, es claro: Burgáns necesita una intervención más ambiciosa y una atención continuada para cumplir las exigencias de un equipo que ha regresado a la Tercera Federación 27 años después y que aspira a asentarse en la categoría con una instalación acorde.
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