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La primavera puede llegar a los cultivos cargada de patógenos

La Estación Fitopatológica de Areeiro presagia complicaciones

Confía en que el tiempo cambie en la segunda quincena de este mes

Aún quedan demasiadas podas y siembras pendientes

Viñedos y campos de cultivo totalmente anegados en O Salnés.

Viñedos y campos de cultivo totalmente anegados en O Salnés. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

Los expertos en cultivos y plagas, así como en su tratamiento, pronostican que la primavera va a resultar de lo más complicada en las tierras de labranza, huertos y, muy probablemente, en los viñedos.

La causa no es otra que las incesantes lluvias registradas, el granizo, el viento y demás adversidades ligadas al tren de tormentas que atraviesa Galicia desde hace meses.

De ahí que a estas alturas haya campos que tendrían que estar sembrados ya, pero siguen impracticables, como también hay plantaciones de kiwi y viñas cuyas plantas y/o cepas deberían estar podadas y bien atadas, pero a las que no se puede acceder a causa de las adversidades meteorológicas.

La mejor prueba de ello, los datos obtenidos por Meteogalicia, que muestran acumulados de hasta 1.400 litros de agua por metro cuadrado entre el 1 de octubre y el lunes pasado en estaciones de control como las de Barrantes (Ribadumia) y Tremoedo (Vilanova), en la comarca de O Salnés.

Unas precipitaciones que, como todo el mundo sabe ya a estas alturas, se extienden por toda Galicia, de ahí que la acumulación de agua en el mismo periodo alcanzara los 1.320 litros por metro cuadrado en Lourizán (Pontevedra), situándose por encima de los 1.200 en Salvaterra (O Condado), en 1.103 litros en Bueu-Cabo Udra (O Morrazo) y alcanzando más de 1.500 litros en Tomiño (O Rosal).

Tierras de cultivo totalmente anegadas.

Tierras de cultivo totalmente anegadas. / Iñaki Abella

En esos cuatro meses (y unos días) se registraron hasta 85 días de lluvias en Simes (Meaño), 84 tanto en Tremoedo como en Vila de Cruces y 83 en As Eiras (O Rosal), computándose hasta 666 horas de frío en Arbo, 718 en Meder (Salvaterra) y 517 en Barrantes, por citar algunos ejemplos.

Cifras a las que se aferra la Estación Fitopatológica de Areeiro (EFA), dependiente de la Diputación de Pontevedra, para lanzar su primera información fitosanitaria del año, a modo de aviso y advertencia.

En ella los técnicos hacen constar que la que está por venir será «una primavera complicada a nivel fitosanitario», dadas las propicias condiciones que se están registrando para determinados patógenos y algunas plagas de insectos.

Se refieren a unas condiciones de intensas precipitaciones, elevada humedad y poco frío que permiten presagiar las dificultades que están por venir en el campo, donde «intervenciones agronómicas propias de esta época, como las podas, las correcciones para mejorar las propiedades del suelo o las siembras tempranas no pudieron llevarse a cabo o bien no se realizaron en condiciones óptimas», insisten en el EFA.

Viñedos impracticables y aún sin podar.

Viñedos impracticables y aún sin podar. / Iñaki Abella

Todo ello tareas que habrá que retomar e incluso corregir cuando mejoren las condiciones del suelo y del tiempo, esperándose un cambio en la segunda quincena del mes en curso «gracias al anticiclón de las Azores, que parece que por fin va a situarse al oeste-suroeste de la Península, limitando así la llegada constante de los sistemas de bajas presiones», profundizan la EFA.

Eso sí, hay zonas tan inundadas que tendrán que pasar días, e incluso semanas, antes de que sea posible trabajar sobre ellas.

«Hay muchos suelos que no estarán preparados –cuando cambie el tiempo– para la realización de labores agrícolas, no solo por la limitación que supone el encharcamiento para el uso de maquinaria, sino también porque esos terrenos precisan estar en unas condiciones físicas idóneas», advierte la EFA.

Es decir, que habrá que esperar al tempero, que es el estado óptimo de humedad y estructura que debe tener el suelo para afrontar con garantías el laboreo, la siembra y la germinación, permitiendo un enraizamiento efectivo.

Solo así se garantiza una aireación adecuada, se evita un exceso de compactación y se asegura la nutrición necesaria para el desarrollo inicial del cultivo.

Dicho lo cual, la EFA esgrime que las condiciones dominantes desde octubre o noviembre «son favorables para la ‘Armillaria mellea’, un hongo bien conocido entre quienes cultivan viñas y otras especies leñosas –se conoce como hongo de miel–, ya que provoca la podredumbre blanca de las raíces».

De ahí que sea necesario arrancar y destruir los pies afectados , además de hacer todo lo necesario para favorecer el buen drenaje del suelo.

Ofrece asesoramiento técnico tanto a profesionales del sector agrícola y forestal como a particulares, y esto incluye el diagnóstico de enfermedades y plagas en campos de cultivo y viñas.

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