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Hosteleros y comerciantes, desesperados por el temporal

«Con este tiempo la gente no consume y no compra», alegan empresarios y trabajadores

Un camarero limpiando una terraza.

Un camarero limpiando una terraza. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Últimamente no se habla de otra cosa, pero es que cada día que pasa hay menos cosas de las que pueda hablarse que no estén relacionadas con el mal tiempo reinante.

Desde hace meses, prácticamente todo gira en torno a las incesantes precipitaciones y la ausencia de sol, lo cual explica la apatía de la población y la notable pérdida de ingresos que dicen padecer sectores como la hostelería y el comercio.

Así lo explicaban ayer empresarios y trabajadores de bares, restaurantes, comercios de todo tipo e incluso supermercados en diferentes municipios de la comarca, hastiados ya de tanta lluvia y deseosos de que vuelva a lucir el sol.

«A este paso el eclipse que se anuncia para agosto tampoco lo veremos, porque seguirá nublado y lloviendo», bromeaba ayer uno de los hosteleros consultados en la calle peatonal de A Baldosa (Vilagarcía).

Algunas semanas llevan semanas paradas.

Algunas semanas llevan semanas paradas. / Iñaki Abella

En esta popular «zona de vinos», como en las demás calles de la ciudad y los demás municipios de la comarca, hay terrazas sin montar y otras que, a medio instalar, permanecen mojadas prácticamente todo el día.

«Con este tiempo la gente no consume en las terrazas, pero como tampoco sale tanto a la calle, ni siquiera hay clientes dentro de los locales», argumenta uno de los autónomos del castigado sector servicios.

Algo en lo que coincide el conocido propietario de una tienda de ropa deportiva de Vilagarcía cuando declara que «desde el 7 de enero ha sido un no parar, y eso hace que la gente no salga tanto y que las compras se estanquen», argumenta.

La hostelería atraviesa momentos difíciles.

La hostelería atraviesa momentos difíciles. / Iñaki Abella

«Por muchas campañas del amor que se hagan, si el tiempo no acompaña no vendemos nada», explicaba con resignación otro empresario, en alusión a las campañas puestas en marcha con motivo del Día de los Enamorados.

«Contra esto no se puede luchar; solo podemos resignarnos y lamentarnos», sostienen en uno de los supermercados de la comarca, donde dicen haber notado un bajón considerable en las ventas.

Es cierto que hay restaurantes que han empezado a recibir reservas para el fin de semana, por aquello de celebrarse San Valentín, pero también lo es que «a un ritmo muy inferior al que sería normal si el tiempo no fuera tan malo», proclaman los propietarios de varias taperías.

«Los únicos beneficiados con este tiempo son las lavanderías, porque en casa ya no tenemos donde secar la ropa», sugiere un comerciante.

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