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Educación

Olímpicos en actitud por aprender

Tres alumnos de 2ª de Bachillerato del IES Castro Alobre de Vilagarcía vivieron en la XXI Olimpiada de Biología su primer gran reto académico fuera de su zona de confort. Tras superar un corte de más de 500 aspirantes, compitieron en Santiago entre los 100 mejores de Galicia. Una experiencia que ya es un triunfo garantizado.

La profesora Lourdes Acuña junto a los tres alumnos que acudieron a la final autonómica de la Olimpiada de Biología.

La profesora Lourdes Acuña junto a los tres alumnos que acudieron a la final autonómica de la Olimpiada de Biología. / Iñaki Abella

Vilagarcía

La ilusión por competir y medirse fuera del aula valió tanto como el resultado. Tres alumnos de 2º de Bachillerado del IES Castro Alobre regresaron con esa sensación tras participar en la XXI Olimpiada de Biología, una cita que reunió a un centenar de estudiantes gallegos y que, para ellos, se convirtió en un primer contacto con la exigencia universitaria y el trabajo científico.

La fase gallega se celebró el pasado viernes en la Facultad de Biología de la USC y hasta allí llegó la representación del centro de Vilagarcía después de superar un primer corte en el que participaron más de 500 alumnos. «No teníamos pensado clasificarnos en la primera fase. Hay gente que se prepara de forma específica», reconoce la profesora Lourdes Acuña, que destaca el valor de un proceso que ya supuso un premio en sí mismo. ·«Estuvieron en una universidad y conocieron la facultad, y eso está muy bien como experiencia», añadió.

La primera prueba fue online, realizada en los institutos bajo supervisión y con grabación desde cada centro. «Nos pasaban el examen y se hacía en directo», explica la docente. Los tres estudiantes —Magín Rodríguez Fernández, Alba Baños Bouzas y Noela Santos Pedreño— quedaron entre los 100 mejores y lograron su plaza para una jornada presencial en Santiago de Compostela, con parte teórica tipo test y una práctica en laboratorio.

Ahí llegó el tramo más duro. «La práctica de laboratorio es algo que, si no lo has visto nunca, es imposible de hacer. Requería un dominio que no teníamos», resume Noela, que se declara apasionada de la materia y mira ya a Biotecnología en su futuro universitario, pero sin cerrar otras puertas. Alba coincide: «Como experiencia, bastante bien. Hice lo que pude… la prueba de laboratorio fue muy difícil y el test muy exigente. No la preparamos específicamente». Magín, que quiere estudiar Medicina, se queda con el aprendizaje: «Me gustó ver la facultad y conocer gente. Ves laboratorios que no tienen nada que ver con los institutos y todo lo que te falta por aprender».

Aunque no pudieron avanzar —solo el primero de Galicia pasa a la fase nacional—, el centro celebró el recorrido y el diploma que acredita la clasificación. «Pasar el corte ya es un mérito», resume su profesora. Ellos, mientras, ya piensan en el siguiente reto: presentarse también a la Olimpiada de Química.

Una inquietud por el conocimiento que no deja de ser la razón de un expediente académico ejemplar. Una actitud propia de retos olímpicos en los que el resultado nunca vale más que el camino.

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