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Mar tranquiliza a las cofradías de Arousa sobre los vertidos del Lérez

La conselleira defiende el punto de depósito de los áridos obtenidos en Pontevedra, situado frente a Sálvora y designado por el Gobierno de España

La conselleira saludando a los representantes de las cofradías de pescadores arousanas desplazados a Pontevedra, esta mañana.

La conselleira saludando a los representantes de las cofradías de pescadores arousanas desplazados a Pontevedra, esta mañana. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

No son vertidos contaminantes, sino fangos como los existentes en cualquiera de los muchos puertos, canales o ríos que están pendientes de dragar y que, en algunos casos, el sector de la pesca y el marisqueo reclama con fuerza desde hace tiempo.

Ese, el de que no hay riesgo de contaminación porque no hay nada contaminante que verter, es el mensaje esencial que la conselleira de Mar quiso ofrecer esta mañana a las cofradías de pescadores de la ría de Arousa en relación con el parece que inminente dragado del pontevedrés río Lérez.

Todo guarda relación, toda vez que el punto en el que depositar los retos que se saquen de Boa Vila se sitúa frente a la boca de la ría de Arousa, de ahí que algunos pósitos y ecologistas mostraran su rechazo a la mejora prevista en el Lérez o, cuando menos, al lugar elegido por el Gobierno de España para realizar los vertidos.

Pero Marta Villaverde, la titular de Mar, ya trató de tranquilizar hace días a las cofradías de la ría de Pontevedra, y sta mañana hizo lo propio con las de Arousa, aclarándoles que «todos los áridos que se van a dragar» en el cauce pontevedrés «están clasificados como de categoría A», es decir, la de «más alta calidad», en base a «diferentes caracterizaciones realizadas en los años 2009, 2015, 2020 y 2024».

Un momento de la reunión.

Un momento de la reunión. / FdV

¿Qué quiere decir esto? Pues que «la normativa de dragados prioriza los usos productivos del material y su vuelta al mar».

En su encuentro con las cofradías arousanas, Villaverde también quiso dejarles claro que «el dragado se llevará a cabo íntegramente dentro del dominio público portuario del puerto de Pontevedra y As Corbaceiras, afectando a una longitud de 4,5 kilómetros y un área total de 309.130 metros cuadrados en la que se retirarán más de 500.000 metros cúbicos de áridos».

Se trasladarán, cabe recordar, a «un punto situado en el exterior de la ría de Arousa» en el que hay más de 100 metros de profundidad y que fue validado por el Gobierno de España en base a un informe favorable del organismo estatal de referencia en materia de dragados.

Ese mismo informe «determina que no existió afectación ambiental alguna durante las dos décadas que –hasta 2021– se estuvo usando el otro punto de vertido» de áridos que estaba siendo utilizado, y en el que usó material retirado de alguna de las zona de influencia de ciertas cofradías que ahora rechazan que se haga lo mismo en Pontevedra.

Incluso recordó Mar que el punto de vertido elegido ahora está 1.800 metros más alejado de las zonas productivas de Arousa.

La reunión con los representantes de las cofradías de pescadores arousanas.

La reunión con los representantes de las cofradías de pescadores arousanas. / FdV

Fueron los representantes de una docena de colectivos profesionales –había alguno de las zonas beneficiadas por el dragado– los que recibieron las explicaciones pertinentes por parte la conselleira, acompañada para la ocasión del presidente de Portos de Galicia, José Antonio Álvarez, y de un buen puñado de informes técnicos y científicos que avalan el punto de depósito elegido «en relación a su repercusión ambiental».

Villaverde remarcó también que el estudio de impacto ambiental y el proyecto técnico –dotado con un presupuesto de casi 12 millones de euros – se encuentran en fase de tramitación ambiental.

De este modo parece encauzarse definitivamente un dragado que, a juicio de Mar, «dará respuesta a las necesidades del sector marisquero de Pontevedra», y muy particularmente a las cofradías de pescadores de Lourizán, Raxó y Pontevedra.

Además de beneficiar a los usuarios del Club Naval de Pontevedra y de la dársena de As Corbaceiras, donde la falta de calado provocada por la acumulación de sedimentos se ha convertido en un grave problema.

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