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Economía

La hostelería local cifra en más del 50% las pérdidas por los temporales

La cadena de borrascas afecta a la caja de bares y restaurantes con una gran caída de clientes en terraza: «No recuerdo un invierno tan duro en 12 años»

Jorge Pérez, encargado del Miña y Nai Querida, recoge una terraza con una de las camareras.

Jorge Pérez, encargado del Miña y Nai Querida, recoge una terraza con una de las camareras. / Gustavo Santos

Ana López

Pontevedra

«Es el peor mes de febrero que recordamos nunca. Ya de por sí es un mes malo tras la cuesta de enero, pero lo de este año está siendo excepcional». Lupe Lorenzo, encargada de la cafetería La Nata, en la Praza de Curros Enríquez, resume a la perfección el sentir de los negocios de hostelería de la ciudad, afectados de forma importante por la cadena de temporales y borrascas que se sufren desde que se inició el año.

Y es que basta con echar un vistazo a las terrazas de los locales en Pontevedra para comprobar que o están recogidas, montadas pero completamente vacías o bajo mínimos, tal es el efecto que la lluvia y el viento provocan en la población. «Porque una cosa es que haga frío, que más o menos te abrigas y ya, pero otra que estés mojándote por el viento aunque la mesa esté tapada», explica María Suárez, clienta habitual de terraza en su café de media mañana durante el descanso en la oficina.

Una de las camareras de La Nata limpia una mesa en una terraza medio vacía.

Una de las camareras de La Nata limpia una mesa en una terraza medio vacía. / Gustavo Santos

«Estas semanas se ha perdido como mínimo más de la mitad de la caja, porque la gente en la terraza no para, pero es que también nos afecta al interior, porque no se animan a salir de casa», indica Lupe Lorenzo, que añade que «compensa abrir por las mañanas, que la gente anda de trabajo y paran a tomar algo, pero por las tardes seguro que no».

«Un día cerramos con una caja de 200 euros, imagínate cómo afecta esto», se lamenta. «Pero, claro, aunque no compense abrir tienes que hacerlo».

Muchos ni salen de casa

También en los locales Miña y Nai Querida acusan los efectos del mal tiempo. Jorge Pérez es el encargado de ambos negocios, en una de las plazas favoritas por los pontevedreses para el terraceo: la de San Xosé, conocida como «la de los músicos».

«Nosotros movemos muchísimo en terraza, así que como mínimo perdimos un 60% de ingresos», indica el hostelero, que, como otros colegas del sector, reconoce que «a la gente le cuesta meterse dentro, solo lo hacen por obligación, y muchos incluso dejan de venir si no se pueden sentar fuera».

Fini Acuña, de El Club del Café, coloca una silla ante su local.

Fini Acuña, de El Club del Café, coloca una silla ante su local. / Gustavo Santos

«No recuerdo un invierno tan duro en 12 años que llevo aquí», confiesa.

Asimismo, Fini Acuña, de El Club del Café, en el empalme de la calle Marques de Riestra con la Avenida de Montero Ríos, aporta un dato curioso que demuestra cómo están evolucionando estas semanas del invierno: «Se nota hasta con las palomas y gaviotas. Uno de los pocos días que pudimos montar la terraza se lanzaron sobre una mesa y no había manera de echarlas. Como ahora no hay movimiento...».

«Hay días en las que hacemos la mitad de una caja habitual, pero seguimos abriendo con una sonrisa y pensando que algún día esto parará, no puede llover siempre», asegura. «Ahora en verano que no nos digan que hay sequía, eh», bromea.

Agradece especialmente la fidelidad de los clientes habituales y cruza los dedos pensando en que para el Entroido y, sobre todo, la Semana Santa, se termine este encadenamiento de borrascas, que incluso afectan al ánimo.

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