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Los destrozos se agravan en las zonas peatonales

Las «baldosas trampa» y las losas de piedra partidas traen de cabeza a los viandantes

Operarios reparando baldosas en Vilagarcía, esta mañana.

Operarios reparando baldosas en Vilagarcía, esta mañana. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Vilagarcía

Ironizan algunos vilagarcianos diciendo que se han vuelto «fans incondicionales» del hormigón. «Antes preferíamos las baldosas, pero están tan destrozadas y resultan tan peligrosas cuando están partidas que parece demostrado que lo mejor es poner una buena capa de cemento en calles y plazas para así evitar sustos», proclaman.

Aluden a los destrozos habituales en las zonas peatonales de la ciudad, que junto a las aceras presentan ahora un aspecto mucho más preocupante de lo que suele ser habitual, tras verse afectadas por las lluvias constantes que tantos daños están causando también en la red viaria de todo la comarca.

«Lo más peligroso son las baldosas trampa», aseguran algunos peatones. Otros prefieren llamarlas «bombas de racimo», porque «cuando la pisas sale despedida el agua y toda la porquería que tiene mezclada, por lo que acaba empapándote y manchando la ropa».

Los efectos de una «baldosa trampa» en el pantalón de un vecino. | IÑAKI ABELLA

Los efectos de una «baldosa trampa» en el pantalón de un vecino. | IÑAKI ABELLA

A esto se suma, como se explicó en tantas ocasiones anteriores, que siguen produciéndose tropezones y, a veces, peligrosas caídas, ya que hay baldosas y losas de piedra partidas y/o levantadas que se convierten en una auténtica pesadilla para los viandantes, sobre todo si son personas de avanzada edad o de movilidad reducida.

Es cierto que los operarios municipales tratan de repararlas y que incluso esta mañana, bajo la lluvia, estaban trabajando en Vista Alegre y otros puntos de la ciudad para reponer el piso allí donde se encuentra más deteriorado.

Vallas y coches en la zona peatonal de Vista Alegre, esta mañana.

Vallas y coches en la zona peatonal de Vista Alegre, esta mañana. / M. Méndez

Pero también lo es que estas acciones parecen insuficientes, a tenor del estado de deterioro que presentan el conjunto de las zonas peatonales de Vilagarcía.

La culpa, independientemente de los daños que causan tantas precipitaciones y del mayor o menor grado de mantenimiento, la tienen los turismos, motos e incluso camiones y furgonetas que atraviesan a diario sobre esas zonas peatonales que no están diseñadas para soportar tanto tránsito ni tanto peso.

De ahí que se rompan losas de piedra, baldosas y losetas casi a diario, lo cual hace también que calles estén repletas de vallas o conos señalizando el riesgo existente para los peatones, a la espera de que las deficiencias puedan ser subsanadas.

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