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Gardacostas advierte de un riesgo «extremo» para la navegación

Los artefactos a la deriva que dejan los temporales son un peligro latente

El servicio adscrito a Mar sigue recuperando restos de bateas

Ayer apareció otra partida en dos en Arousa, pero hay daños en todas las rías

Un bidón remolcado por Gardacostas de Galicia hasta el puerto cambadés de Tragove.

Un bidón remolcado por Gardacostas de Galicia hasta el puerto cambadés de Tragove. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Los fuertes vientos y el oleaje generado por la borrasca Marta contribuyeron a dar la puntilla a algunas de las bateas que ya habían sido castigadas con extrema dureza por temporales anteriores como Ingrid o Joseph, que como ya se explicó en FARO DE VIGO hace días, causaron pérdidas de cientos de miles de euros al sector mejillonero gallego.

Como consecuencia de ese tren de borrascas, las bateas no solo pierden mejillón en sus cuerdas, sino que la estructura de los viveros se debilita, y los que ya están más castigados acaban colapsando, a veces incluso cuando el peligro parece haberse superado.

De ahí que ayer apareciera otra batea partida en aguas de Meloxo (O Grove), «y no chocamos con ella por muy poco», explicaban mejilloneros grovenses que habían salido de madrugada a levantar mejillón y que a las ocho y media de la mañana ya esperaban en el puerto de Vilanova para poder descargarlo.

Y tanto estos como otros acuicultores saben que esa batea partida –quizás el sábado– puede no ser la única, ni mucho menos.

También confirman que a las bateas rotas se suman las que se fueron a la deriva, tanto enteras como a trozos, esparciendo todo tipo de restos que flotan entre aguas.

Reflexión que avalan en Gardacostas de Galicia, donde a sus acciones diarias de lucha contra los piratas (furtivos) y a su permanente misión de salvamento y rescate –en caso de que sea necesario–, suma los arriesgados trabajos para retirar del mar las vigas, flotadores (bidones) y demás elementos propios de las bateas que están siendo arrastrados por las corrientes.

Desde este departamento adscrito a la Consellería do Mar explicaban que «aunque viendo esta soleada mañana de domingo pueda parecer que lo más fuerte de los temporales ha pasado, no hay que bajar la guardia, porque el riesgo sigue siendo extremo».

Es por ello que insisten en pedir a la flota que extreme las precauciones y se mantenga vigilante, ya que «nunca se sabe por dónde puede aparecer un trozo de madera o un bidón».

Una de las bateas partidas.

Una de las bateas partidas. / FdV

Y como cualquiera puede imaginar, «la colisión de un barco de pesca e incluso uno auxiliar de acuicultura contra una viga o un flotador, puede tener consecuencias trágicas», insisten los funcionarios del servicio de guardacostas consultados ayer.

Lógicamente, más graves pueden ser las consecuencias en caso de impacto con una batea, pero en este caso tanto en Gardacostas como los propios mejilloneros aclaran que un vivero flotante a la deriva «es más fácil de ver que los trozos de madera que se han desprendido y están flotando en las rías, haciéndose casi indetectables entre las olas».

El mismo riesgo existe en el caso de los grandes bidones que garantizan la flotabilidad de los emparrillados de madera. Y también en este caso hay que hablar de una cantidad indeterminada de estos elementos a los que se ha perdido la pista tras los últimos temporales.

Una batea destrozada por los temporales.

Una batea destrozada por los temporales. / FdV

Algunos se han ido al fondo tras sufrir daños y llenarse de agua, otros están varados sobre la costa y no se sabe cuántos están aún flotando en el mar.

El sábado, sin ir más lejos, Gardacostas de Galicia localizó y recuperó uno de esos flotadores cuando se encontraba a la deriva en medio de la ría de Arousa.

Fue remolcado por una de sus embarcaciones hacia el puerto de Tragove (Cambados), donde quedó bien amarrado para evitar accidentes.

Un trabajo este de Gardacostas que se lleva a cabo en todas las rías y complementa el realizado por empresas de servicios marítimos como Dragados Osmar, que en las últimas semanas también recuperó flotadores , vigas, puntones y bateas enteras arrancadas de sus fondeos por el intenso oleaje y el viento.

«Los daños causados por el tren de tormentas han sido notables, así que queda mucho trabajo por hacer para poner las bateas a punto», explican desde esta firma con sede en Cambados.

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