Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La lluvia acongoja al sector marisquero gallego

El brutal descenso de la salinidad a causa de las incesantes borrascas pone en jaque a la almeja y el berberecho

Los mariscadores se resignan ante otra irremediable «riada de mortandad»

Una mariscadora de pie en plena actividad.

Una mariscadora de pie en plena actividad. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Independientemente de otros factores que han contribuido al declive de la producción marisquera en Galicia, y sin entrar a valorar posibles cambios de modelo de gestión que podrían contribuir a reflotar al sector, a estas alturas del recién estrenado 2026 nadie parece dudar ya que será otro año difícil para el marisqueo.

La sucesión de temporales que azota a Galicia desde hace semanas solo sirve para dar la puntilla a una actividad crucial para la economía de la comunidad, como demuestra el hecho de que generara 1.607 millones de euros en las tres últimas décadas, gracias a la comercialización de 190.000 toneladas de almeja y berberecho.

Bivalvos venidos a menos de los que, en mayor o menor medida, dependen directamente 3.179 personas que practican el marisqueo a pie; ese es el número de permisos de explotación actualizado para dicha actividad.

Dos mariscadoras trabajando a pesar del mal tiempo.

Dos mariscadoras trabajando a pesar del mal tiempo. / Iñaki Abella

A las que se suman un par de miles de mariscadores más, lo «rañeiros», a bordo de algunas de las 2.438 embarcaciones de artes menores con autorización para el manejo de útiles de marisqueo.

Tampoco hay que olvidarse de las familias que viven de los tradicionales parques de cultivo de Carril (Vilagarcía); un millar de explotaciones acuícolas que se ven especialmente afectadas por las lluvias y las riadas a causa de su ubicación en la desembocadura del caudaloso río Ulla.

Unos y otros miran al cielo, tan pendientes de las lluvias como lo están del caudal de ese y otros ríos que no dejan de aportar agua dulce, generando un descenso de la salinidad que ya puede calificarse de brutal y que, irremediablemente, acabará provocando una significativa mortandad de bivalvos.

Altibajos marcados por los piratas, plagas y depredadores

La historia del marisqueo en Galicia está plagada de altibajos, tanto a causa de las riadas derivadas de los temporales de invierno como debido a plagas como la Marteilia.

También los depredadores han causado estragos. Tanto depredadores como las ouxas, que son enemigos naturales del marisco, como depredadores humanos, que son los piratas, es decir los furtivos dedicados históricamente a esquilmar los recursos.

La falta de dragados y la mala gestión de los bancos marisqueros, puesta de manifiesto en multitud de ocasiones, han contribuido igualmente a cargarse este importante recurso.

En el gráfico se aprecia la evolución de almeja japónica, rubia, fina, bicuda, babosa, berberecho, rabioso y birollo desde 1997. En azul, los altibajos del volumen subastado en lonja, en kilos. En naranja, las oscilaciones de la facturación.

De hecho, ya se está produciendo, tal y como han podido constatar durante los últimos días en diversos bancos de las diferentes rías tanto mariscadores como parquistas.

Será difícil, por tanto, que este 2026 pueda afianzar la tímida recuperación experimentada el año pasado, cuando se subastaron en las lonjas gallegas 2.404 toneladas de almeja y berberecho por importe de casi 35 millones de euros, superando las 2.141 toneladas y los 30 millones de euros de 2024.

Muy por el contrario, todo apunta a que el presente ejercicio servirá para evidenciar el declive del marisqueo en Galicia, especialmente acusado desde que en 2012 empezaron a hacerse notar con fuerza los efectos del parásito Marteilia.

Año 2008

De ahí que las cifras actuales estén a años luz de aquellas 10.338 toneladas que en 2008 marcaban el récord absoluto en cuanto a volumen, desde que en 1997 empezaron a registrarse las operaciones de primera venta en la plataforma tecnológica Pesca de Galicia.

La misma que indica que actualmente no solo se despacha una quinta parte del volumen de almeja y berberecho que se subastaba entonces, sino también que, a pesar de haberse disparado los precios del marisco –y de todo lo demás–, ahora se factura menos de la mitad que en 2019, cuando casi 79 millones de euros (más IVA) marcaron el récord histórico en ingresos.

Hablando de cantidades económicas, los 35 millones del año pasado solo superan a 2024, como se decía antes, y a 1997, cuando todo costaba mucho menos y las lonjas obtenían 32 millones de euros.

La almeja es un bien preciado venido a menos y amenazado. | IÑAKI ABELLA

La almeja es un bien preciado venido a menos y amenazado. / Iñaki Abella

Muy lejos, hay que insistir, de los 79 millones que generaron babosa, bicuda, fina, rubia, japónica, berberecho, birollo, cadelucha, carneiro y rabioso en 2019.

Como también de los 77 millones de euros de 2018, los 73 de los años 2017 y 2008, los 69 millones que se conseguían en 2007 y de los 65 millones de euros de 2010 y 2009.

Por encima de los sesenta millones de euros también se movieron los años 2011, 2016, 2021, 2004 y 2006, acercándose mucho a esa cifra los ejercicios 2005, 2015, 2020 y 2022.

En torno a 50 millones de euros se quedaron 2002, 2003, 2012, 2014 y 2023, oscilando entre 44 y 47 millones de euros tanto 1999 como 2000, 2001 y 2013.

Volumen

Como puede observarse, se produjeron a lo largo de la historia importantes variaciones que, al margen del encarecimiento de los precios, han estado relacionadas con las no menos llamativas alteraciones del volumen descargado.

Atendiendo a este criterio, tras aquel 2008 con 10.338 toneladas de almeja y berberecho destacaron 2007, que superó las 9.100, y tanto 2017 como 2019, por encima, en ambos casos, de 8.000 toneladas.

Volumen que rozaron 2011, 2018, 1999 y 2010, mientras que en alrededor de 7.000 toneladas estuvieron 2004, 1998 y los años 2000, 2002, 2006, 2015, 1997 y 2016.

Rebasando las 6.000 aparecen en Pesca de Galicia 2012, 2005, 2003 y 2013, logrando más de 5.000 toneladas 2020, 2021 y 2022.

En definitiva, casi 190.000 toneladas desde 1997 que correspondieron, en su mayor parte, a un ahora casi desaparecido berberecho, con más de 76.000, seguido de la almeja japónica, con 49.221 y la babosa, con 31.501 toneladas.

Se completaron las descargas de estas tres últimas décadas con casi 17.000 de almeja fina, más de 12.000 toneladas de rubia, 2.381 de carneiro y cantidades testimoniales de cadelucha (320 toneladas), rabioso (729), bicuda (382) y birollo (153).

Mariscadores de a flote (rañeiros) en O Bohído. | FIRMA

Subasta de bivalvos en la lonja de Vilaxoán. / Iñaki Abella

Todas ellas especies, sobre todo la almeja, ahora amenazadas por las precipitaciones, para desesperación de un sector abanderado por las lonjas de Noia, Carril, A Illa, Rianxo, Cambados, Campelo y O Grove.

En el periodo de referencia –desde 1997– la lonja noiesa despachó casi 42.000 toneladas de los citados bivalvos (283 millones de euroa), situándose Carril a continuación, con 22.487 toneladas (166 millones de euros) y A Illa con 13.366 toneladas (143 millones).

Un volumen similar al isleño fue el despachado en Rianxo, pero con una facturación muy inferior, 84 millones de euros. Se vio superada por Campelo, tras facturar casi 118 millones por la venta de 12.000 toneladas.

Cambados y O Grove, por su parte, rozan las 10.000 toneladas, con factuaciones de 99 y 106 millones de euros, respectivamente.

En torno a 8.000 toneladas vendieron Vilanova y Cabo de Cruz (Boiro), en el primer caso para superar los 77 millones de euros y en el segundo, con 73 millones ingresados.

De las demás lonjas puede citarse a Redondela, Ferrol y Moaña, con casi 5.000 toneladas en cada caso. Como también a Ribeira y A Pobra, que superaron las 4.000.

En cerca de 2.000 están Vilaxoán y Muros, seguidas de A Coruña, Vilaboa (1.364), Aguiño,. Vigo (1.318), Cangas (1.109), Bueu (777) y Baiona, con 443 toneladas de almeja y berberecho en las tres últimas décadas.

Ría a ría

  • Zona I: Vigo.

Subastó 17.181 toneladas de almeja y berberecho desde 1997, por valor de 152 millones de euros. Sus mejores registros se remontan a 2007, 2008 y 2009, con más de mil toneladas en cada anualidad y facturaciones de 8 millones, como en 2006. Nada que ver con las 201 toneladas y 4 millones de 2024, ni con las 166 vendidas el año pasado (3 millones).

  • Zona II: Pontevedra.

En las tres últimas décadas, almeja y berberecho generaron 125 millones en las lonjas de la ría pontevedresa, donde colocaron en el mercado 13.000 toneladas. Sus mejores años, en cuanto a volumen, fueron 2002, 2003, 2009, 2011, 2012 y 2018, cuando se subastaron entre 606 y 735 toneladas por ejercicio. Los mayores ingresos correspondieron a 2003, con más de 8 millones de euros. El año pasado, sin embargo, la producción cayó a 197 toneladas (3 millones de euros).

  • Zona III: Arousa.

Esta ría marcó récord económico en 2007 y 2008, con 40 y 44 millones, respectivamente, superándose también los 40 en 2019. Pero en 2024 llegó el peor registro histórico, con 17 millones, y en 2025 ingresó 20. Claro que en 2008 se rozaban las 6.000 toneladas de almeja y berberecho, mientras que en 2024 se quedaron en 1.124 y en 2025 fueron solo 1.310.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents