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Denuncian la «pésima» gestión de las colonias de gatos en Vilagarcía

Alimentadores se unen, «hartos» de las promesas «incumplidas y las mentiras» y no descartan llevar al Concello a los tribunales

Algunos de los alimentadores de colonias de gatos de Vilagarcía  ayer, ante la de Juan Carlos.

Algunos de los alimentadores de colonias de gatos de Vilagarcía ayer, ante la de Juan Carlos.

Vilagarcía

El Concello de Vilagarcía implantó hace unos años el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) para controlar las colonias de gatos callejeros, pero los alimentadores denuncian que no está funcionando ni realizando las esterilizaciones necesarias, que es el objetivo prioritario parar mantener a raya una población ya en descontrol, según advierten. Lo saben porque tras este apelativo tan obvio hay ciudadanos voluntarios que las atienden a diario, que han convertido su amor por los animales en un beneficio social.

Una docena del medio centenar que puede haber en la ciudad se han unido ante la «dejadez» del Ayuntamiento, al que acusan de dar largas a sus quejas y escritos sobre una labor que «es responsabilidad suya, como dice la Ley 7/2023 de Bienestar Animal. Bastante hacemos nosotros dedicando nuestro dinero, tiempo y esfuerzo», explican a este diario. De hecho, ya se han puesto en contacto con abogados animalistas porque «si sigue incumpliendo y no se encarga de las colonias, incluida la alimentación, vamos a denunciar», advierten.

Dicen que están dispuestos a seguir colaborando, pero reclaman una «organización y una planificación mínima» que ahora no ven y que, por un momento, parecía estar en camino «tras mucho tiempo de pésima gestión». Fue el pasado verano, cuando el concejal de Medio Ambiente Diego García, los citó a una reunión con una empresa.

«Dijeron que nos iban a explicar cómo dar de alta a cada individuo, cómo alimentarlos, que nos iban a dar un carné de alimentadores, un curso… Y que se iba a encargar, pero luego lo negaron diciendo que los 6.000 euros pagados solo eran para hacer un estudio».

Así que, su gozo en pozo, porque tampoco estaban muy contentos con el funcionamiento anterior y que se mantiene hoy a través de avisos a Emerxencias y a la Protectora. Relatan todo tipo de complicaciones para conseguir las castraciones: «Nos dicen que los capturemos nosotros con jaulas y se los llevemos, pero eso no es un protocolo serio. Aún así, lo hemos hecho alguna vez y todo son problemas: ven otro día, va a una lista de espera…».

Además, desconfían de las cifras de esterilizaciones oficiales. Una joven de San Roque lleva tiempo pidiendo intervención para más de quince felinos que viven atrapados en un solar que un día tuvo abertura a la calle, y lo mismo le sucede a otro vecino, que se encarga de ocho. «Nos dijeron que había 19 castrados y no es verdad. Yo soy quien los alimenta y no tienen la marca en la oreja», explicaba ayer, mientras el resto asentía, asegurando vivir lo mismo.

Los felinos «atrapados» en el solar de San Roque | FDV

Los felinos «atrapados» en el solar de San Roque | FDV

Estos alimentadores se encargan de grupos en Marxión, Juan Carlos I y As Carolinas, por nombrar algunos, y creen que el número de las existentes en la ciudad es casi «incontable», advirtiendo que ya es un problema porque hay nacimientos sin control.

Su reclamación de unas casetas; de tolvas para dejarles la comida; de carteles señalizando la presencia de las colonias y otras cosas que, insisten, se le prometieron, no son un capricho. Tienen que dejar la comida como pueden en túpers, lo cual acaba ensuciando la calle y atrayendo a gaviotas, roedores… y siempre hay quien se cansa y acaba envenenando felinos. ç

«Siempre es, ya hablaremos, no hay partida presupuestaria para suministraros pienso, no podemos entrar en propiedades privadas... Pretenden que los alimentemos con nuestro dinero, que lo hagamos todo nosotros y aún por encima recibimos contestaciones desagradables y nos mienten porque, entre otras cosas, el Ayuntamiento sí tiene competencias para intermediar en casos de propiedades privadas».

Se sienten impotentes y desbordados. Podrían dejarlo, pero son incapaces porque podría ser fatal para los gatos, así que han optado por alzar la voz.

Más de cien euros al mes «por amor»

De media, estos cuidadores no bajan de una decena de gatos atendidos y algunos superan los 20. Entre ellos los hay tan veteranos que una joven recuerda hacerlo «desde niña». Algunos les hacen preparados caseros e incluso unas casetas porque «el Concello únicamente se ha dignado a poner dos en toda la ciudad». Pero el que más y el que menos, tiene que comprar pienso y latas y, en general, la factura mensual no baja de los cien euros al mes y en casos llega a los 200, cuando no son gastos veterinarios ante la «inacción del Concello», explican, relatando varios casos en los que alertaron de animales enfermos, sin resultado, o situaciones desagradables, como una vecina que, mientras la edad no fue un impedimento, cuidó de la colonia de Juan Carlos I, «gastando dinero de su pensión, pasando frío e incluso siendo increpada por algún vecino por su amor a los animales».

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