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Reabren el 95% de las bateas tras seis meses con biotoxinas, pero ya están de nuevo al acecho

Los perjuicios causados por los cierres sufridos desde septiembre se agravaron con las borrascas

A la espera de las siguientes prohibiciones, el sector intenta capear el «temporal económico»

Bateas de mejillón en la ría de Arousa, con la isla de Rúa al fondo.

Bateas de mejillón en la ría de Arousa, con la isla de Rúa al fondo. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

El sector mejillonero gallego, que como se explicaba hace días afronta pérdidas de cientos de miles de euros, como consecuencia del tren de borrascas que ha destrozado bateas –sigue haciéndolo– y provocado desprendimientos de producto en las cuerdas, puede decir ya que se ha sacudido el episodio tóxico otoñal.

Un fenómeno natural más extenso de lo habitual que, en mayor o menor medida, y dependiendo siempre de la ría y del polígono de que se trate, se ha prolongado desde septiembre hasta hace apenas unos días.

Es decir, que prácticamente ha llegado hasta la época en la que suele comenzar el episodio tóxico primaveral, que a juzgar por los últimos resultados analíticos puede estar a la vuelta de la esquina.

A la espera de que se produzca ese nuevo arreón de biotoxinas, que a buen seguro llegarán junto a los esperados nutrientes del afloramiento costero de primavera, los acuicultores pueden centrarse ahora en comercializar la mayor cantidad posible de «oro negro» para vaciar las cuerdas de sus bateas.

El tiempo apremia, puesto que los temporales no cesan y los desprendimientos pueden repetirse. Y además es preciso centrar la actividad en la recolección de mejilla para proceder a su encordado y dar el pistoletazo de salida al siguiente ciclo de cultivo.

Antes de la llegada de Marta, la nueva borrasca que amenaza Galicia, los mejilloneros tienen disponibles alrededor de 3.266 viveros flotantes –no todos están operativos–, ya que a estas alturas solo permanecen cerradas el 5% de las bateas.

Los niveles de DSP vuelven a subir

Aunque la ausencia de toxinas lipofílicas como la diarreica (DSP) es ahora generalizada, el Intecmar está muy pendiente de su posible regreso.

El último informe técnico sobre identificación y cuantificación de fitoplancton tóxico en agua de mar arroja un incremento de células en diferentes estaciones oceanográficas.

Entre ellas las viguesas de Moaña, Boca Sur y Boca Norte. También en las pontevedresas de Raxó, Boca Sur y Cabalo de Bueu. Lo mismo ocurre en la estación de Cabío (Arousa) y en dos de Sada

Ría de Pontevedra

Lo más llamativo es que, después de mucho tiempo, y en contra de lo que suele suceder, la ría de Pontevedra está completamente exenta de toxicidad, por lo que dispone de 352 bateas aptas para la extracción, si es que tienen mejillón que extraer.

Son 39 en el polígono Cangas A, 64 en el Cangas B, 105 en los Bueu As y A1, 25 en el Bueu B y 119 en los polígonos de Portonovo.

También están a disposición del sector las bateas de la ría de Arousa, donde está censadas 2.337 distribuidas en 25 polígonos.

Entre ellos algunos tan importantes como los de O Grove, que suman 367 viveros flotantes, el Caramiñal E, con 223, Cambados C (256), Cambados E (188), Cambados A (180), Vilagarcía B (267) y Vilagarcía A (200).

Actualmente tampoco hay incidencias por biotoxinas en la ría de Muros -Noia, con 129 bateas distribuidas en cuatro polígonos, y están igualmente abiertas las 105 correspondientes al Sada 1 y Sada 2, en la ría de Muros-Noia.

Así pues, las bateas que ayer por la mañana seguían cerradas eran las 54 del Cangas F, la 34 del Cangas G y las 68 correspondientes al polígono Cangas H, los tres en la ría de Vigo. A las que hay que sumar las 15 que siguen inoperativas en el Baiona A.

En todas ellas está prohibida la extracción de molusco desde mediados de octubre, que es cuando se consolidó el episodio tóxico otoñal que ya había empezado a cerrar bateas en septiembre.

Los cierres de 2025

Así puede apreciarse en el diagrama de los periodos de prohibición de extracción correspondiente a 2025, elaborado por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar).

En el mismo se observa que la ría de Arousa permaneció sin biotoxinas hasta septiembre , cuando se cerraron buena parte de sus polígonos.

En octubre apenas afectaron a dos, y tanto en noviembre como en diciembre ya castigaron al conjunto de la producción.

En las rías de Pontevedra y Vigo, sin embargo, ya se registraron cierres llamativos por biotoxinas en mayo. En la pontevedresa regresaron en septiembre, y lo hicieron para quedarse durante lo que restaba de año, mientras que en la viguesa la toxina diarreica (DSP) que cerró las bateas en septiembre les dio una tregua en octubre, para atacar de nuevo con fuerza en noviembre y diciembre.

El mejillón de Ares-Betanzos solo se vio afectado en jornadas contadas de junio y finales de noviembre, y las de Muros-Noia sufrieron la toxicidad en enero, febrero, abril, mayo, septiembre, octubre y noviembre.

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