La pleamar y la lluvia inundan el sótano del Auditorio de Vilagarcía
El agua cubre las ruedas de los coches estacionados en los bajos del edificio
Es una instalación utilizada como almacén municipal

Una bomba de achique tratando de vaciar el sótano del Auditorio Municipal de Vilagarcía, esta madrugada. / M. Méndez

Las intensas precipitaciones, el hecho de que las redes de pluviales estén saturadas después de tantas semanas de lluvias y una pleamar acusada, de 3,80 metros sobre la línea de bajamar escorada y registrada al filo de las seis de la mañana, parecen haberse conjurado para inundar el sótano del Auditorio Municipal de Vilagarcía.
A las ocho y media de esta mañana los operarios del Concello e integrantes del Servicio Municipal de Emergencias seguían trabajando para tratar de achicar toda el agua acumulada, que llegó a cubrir las ruedas de los vehículos estacionados en los bajos del edificio, concretamente en la parte dedicada a almacén de los servicios de Obras.
Un par de camiones y una bomba de achique completan el operativo desplegado en el lugar, donde los integrantes de Emergencias Vilagarcía confirman que ha sido la única incidencia destacable de la madrugada en la localidad.

El operativo de Ermergencias Vilagarcía desplegado ante el Auditorio y el edificio Mexillón de Galicia, esta mañana. / M. Méndez
Sí se han registrado otras complicaciones en otros puntos de la comarca de O Salnés y los municipios del Ullán, especialmente en lo referido a inundaciones de fincas de cultivo y desbordamiento de ríos y regatos, también como consecuencias de las incesantes lluvias y la acusada pleamar, que se repetirá esta tarde, aunque de forma más moderada, a eso de las seis y media.
Hay que tener en cuenta que «llueve sobre mojado», de ahí que las precipitaciones registradas durante la madrugada volvieran a causar problemas, a pesar de no haber sido tan intensas como en jornadas previas.
Hasta las siete de la mañana se habían acumulado más de 17 litros por metro cuadrado en Castrove (Poio) y 15 en Vilanova de Arousa, según consta en las mediciones realizadas en la estación de Meteogalicia en Corón.

La huella de la borrasca Ingrid en la comarca. / FdV
Fueron 14 litros en la de Armenteira (Meis), 13 en la de Barrantes (Ribadumia) y 12 tanto en Corón (Vilanova) como Torrequintáns (Meis), quedándose la estación meteorológica de Simes en 10 litros por metro cuadrado en ese mismo periodo.
De lo que no hay duda es de que borrascas como Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin y ahora Leonardo, además de las tormentas sin nombrar que han regado la comarca en los últimos meses, la han situado al límite.
De ahí la imposibilidad de pisar las tierras de cultivo, que las viñas estén sin podar y que los destrozos se multipliquen la red viaria. A lo que hay que sumar los destrozos en playas y paseos marítimos y fluviales, el anegamiento de inmuebles y las pérdidas sufridas por sectores como el pesquero, marisquero y acuícola, entre otras consecuencias derivadas de un invierno tan duro meteorológicamente hablando como el actual.
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