Las mareas vivas «rematan» playas y paseos ya castigados por las tormentas
La ría de Arousa rebosa y agrava el desbordamiento de los ríos
La pleamar y la intensidad de las corrientes se «cargan» todo lo que encuentran a su paso en la fachada litoral

La ayer desaparecida playa canina de Vilaxoán (Vilagarcía). / Noe Parga

La sucesión de temporales y/o las interminables y copiosas lluvias han dañado durante las últimas semanas multitud de playas y de paseos marítimos y fluviales, algunos de ellos destrozados por completo. Y las mareas vivas se están encargando de rematar la faena, como se vio tanto el martes como ayer con algunos de los episodios de pleamar más elevados que se esperan este año.
La marea alcanzó los 4 metros sobre la línea de bajamar escorada a las 4.50 horas del martes y a las 5.30 horas de ayer, situándose en 3,70 y 3,60 metros, respectivamente, entre las cinco y la seis de tarde. Para que el lector se haga una idea de la magnitud de este proceso natural, cabe decir que durante la mayor parte del mes en curso se situará entre 2,50 y 3,50 metros.
Quiere esto decir que, sin llegar a los 4,20 o 4,30 metros que ya ha alcanzado en otras ocasiones, la ría rebosó estos días como pocas veces, inundando completamente paseos marítimos como el de O Cantiño, en A Illa, y agravando el desbordamiento que las intensas lluvias ya habían provocado en ríos como el Umia y sus afluentes.

El inundado paseo de O Cantiño, en la madrugada de ayer. / FdV
Los efectos de una pleamar tan acusada también se hacen notar en las playas, de tal forma que en algunas la arena ha desaparecido por completo y en otras se aprecia una llamativa erosión de los cordones dunares.
Además, la intensidad del viento y el fuerte oleaje que azota la costa desde hace semanas, contribuye a que mareas vivas como las de esta semana arranquen pasarelas de madera y destrocen accesos a las zonas de baño en distintos puntos de la ría.
Un «auténtico desastre», según coinciden en señalar dirigentes políticos que, como en el caso de O Grove, ven como los daños en el litoral se multiplican, lo cual requerirá de una fuerte inversión económica para tratar de recuperar algunas de las zonas costeras turísticamente más importantes.
Si nada lo remedia, los problemas se agravarán a mediados de mes, con la pleamar oscilando en la ría entre los 3,60 y los 3,90 metros, como volverá a suceder del 1 al 7 y ente el 18 y el 24 de marzo. Las jornadas clave el mes que viene serán el 20 y 21, cuando volverán a alcanzarse los 4 metros sobre la línea de bajamar escoradas.

La pleamar en A Illa, ayer. / Noe Parga
El mismo tope que se espera para el 18 de abril, cuando también en plena época de lluvias habrá varias jornadas de 3,90 y 3,80 metros, lo cual hace pensar que, si para entonces persisten los temporales, los daños antes citados y los desbordamientos seguirán castigando a los municipios arousanos.
En esos niveles se moverán también las aguas del 16 al 19 de mayo y del 15 al 18 de junio. Como sucederá del 14 al 17 de julio, en este caso con el riesgo de que las playas queden sin arena suficiente, si es que han podido recuperarla, para recibir a todos los bañistas que se esperan en esa época del año, siempre y cuando el tiempo acompañe.
Un problema de falta de espacio para toallas y tumbonas que puede repetirse e incluso agravarse en agosto, porque de nuevo subirá la marea hasta los 4 metros, el día 14 a las seis de la tarde. Altura que se espera para el 11 y 12 de septiembre y el 25 y 26 de diciembre.
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