Cientos de vecinos y decenas de negocios sin luz en Vilagarcía
Es el segundo gran apagón en 24 horas
Particulares y comerciantes muestran su enfado por lo sucedido
El de esta tarde se debe a la reparación del transformador quemado ayer

Una operaria pide explicaciones a los operarios. / M. Méndez

Negocios cerrados antes de tiempo, cafeterías que no podían servir café, tiendas de deportes y alimentación que no podían atender a sus clientes y una gran cantidad de domicilios a oscuras.
Como también ópticas, agencias de viaje, lavanderías y un largo etcétera de establecimientos situados en el entorno de la avenida de A Mariña, A Baldosa, Valentín Viqueira, Clara Campoamor, Arzobispo Lago, Méndez Núñez y la plaza de Galicia.
Ese es el resultado del segundo apagón registrado en pleno centro de Vilagarcía de Arousa en apenas 24 horas.
Ayer, como se informó en FARO DE VIGO, se quemó un transformador situado entre la plaza de A Peixería y la Comisaría de Policía Nacional.

Uno de los negocios afectados. / M. Méndez
Esto provocó un primer apagón que se prolongó durante horas y generó un considerable enfado entre los usuarios, sobre todo entre aquellos cuyos negocios estaban completamente inutilizados.
Esta tarde, parece ser que sin aviso previo, según denuncian los damnificados, el enfado se tornó en indignación, toda vez que las tareas de reparación del transformador propiciaron el segundo de los apagones. Y resulta que este se prolongó en el tiempo incluso más que el primero.
Fueron «dos tardes tiradas», decían algunos de los comerciantes. «Ni siquiera podemos cerrar las puertas para irnos a casa porque tienen un mecanismo eléctrico», explicaban otros.

Los encargados de la reparación. / M. Méndez
Entre los que protestaban estaban los que se desplazaron al lugar en el que se efectuaba la reparación para pedir explicaciones a los operarios y exigirles celeridad.
Algunos comerciantes solo trataban de saber cuánto tiempo tendrían que esperar hasta que se restableciera el suministro, pero se toparon con la brusca respuesta de alguno de los trabajadores negándose a dar explicaciones.
Pasadas las ocho y media de esta tarde, cuando muchos de los negocios ya habían cerrado, el servicio eléctrico seguía interrumpido, de ahí que sus propietarios dieran por «absolutamente perdida» la jornada.
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