Panes que saben a gloria y curan males
Parroquias como Cambados, Simes, Cordeiro y Caleiro celebran el día de San Blas con los tradicionales actos litúrgicos

Un momento del reparto de panes en Cambados. / Noé Parga
El pan es más que un alimento, es también un símbolo de bonanza o precariedad y la medida de muchas cosas y por eso está presente en muchos de los ritos religiosos y tradiciones populares, como en las celebraciones de San Blas.
No son las más multitudinarias de O Salnés y los Concellos del Ullán, pero sí están entre las más entrañables y sobre todo, entre las que más fieles suman.
Habituales y novatos participaron ayer en los actos religiosos de una jornada en la que ayudó, y mucho, que las intensas precipitaciones de los últimos días y las horas previas dieran un respiro a los devotos, que tenían citas en Cordeiro (Valga), Simes (Meaño), Cambados y Caleiro (Vilanova), por nombrar algunas.
No faltó la tradicional bendición de los panes para su reparto al finalizar las misas correspondientes en un gesto cargado de significado, pues San Blas es conocido como el protector para combatir los males de la garganta.
La parroquia meañesa de Simes tenía el acopio habitual de unas 1.400 unidades de 50 gramos cada una y que llegaron recién horneados.

Una mujer ante la talla de San Blas en la capilla cambadesa. / Noé Parga
Según la tradición, San Blas salvó la vida de un niño de morir ahogado por una espina de pescado y de ahí quedó la tradición de este alimento sanador en estas fechas, justamente cuando el invierno aún mantiene su presencia y con él, las condiciones amigas de los diversos problemas que afectan a esta parte del cuerpo.
En la mayoría de templos, las celebraciones son únicamente religiosas, pero a veces se aderezan con algún puesto de rosquilleros y animación musical, como el grupo de gaitas que amenizó la entrada al templo en la cita meañesa.

Reparto de panes en la capilla cambadesa de la calle Hospital. | Noé Parga
Aquí tampoco faltaron los puestos de los tradicionales cereiros apostados en las inmediaciones del templo, vendiendo sobremanera cuellos de cera en alusión al mal para que los devotos se lo entregaran al santo Blas de Sebaste. Y no era la única ofrenda, pues también se volvieron a ver limosnas y hubo quien pasó su pañuelo por el manto de la talla.

Participantes en la festividad cambadesa. | Noé Parga
Cabe recordar además que en este altar arousano se luce un relicario con un minúsculo fragmento de hueso del santo, que mide poco más que una lenteja y cuya autenticidad está avalada por la Santa Sede desde 1918.
Todo esto sin olvidar que el día antes fueron también muchos templos los que festejaron el día de la Candelaria, destacando el caso de la capital del albariño que ofrece una vistosa imagen de devoción con la bendición de las candelas y la presentación de los niños a la Virgen.
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