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Muere el trabajador de un supermercado de Meis al inhalar monóxido de carbono

Adrián Maquieira, de 36 años y natural de Barro, se vio afectado por la mala combustión de un generador eléctrico en el garaje del negocio familiar

Los Bombeiros de Ribadumia acceden al interior del local de Meis.

Los Bombeiros de Ribadumia acceden al interior del local de Meis. / Noe Parga

A. G.

Meis

El municipio de Meis amaneció este miércoles con la trágica noticia de la muerte de un hombre tras inhalar monóxido de carbono en el supermercado que su familia regentaba en la avenida Médico Paz García, muy próxima a la casa consistorial del municipio.

El cuerpo del hombre, Adrián Maquieira González, de 36 años de edad, fue localizado por sus compañeros de trabajo sobre las 8.45 horas en estado inconsciente, tal y como informaron al 112. Se hallaba en el sótano de la edificación, que es utilizado como garaje y almacén del supermercado en el que trabajaba la víctima.

El centro de emergencias movilizó de inmediato a Urxencias Médicas, Guardia Civil y Bombeiros de Ribadumia. La primera en llegar a la zona fue la ambulancia del 061, cuyo personal, al acceder al interior del garaje en el que se encontraba el hombre, detectaron la presencia de hasta 400 partes por millón de monóxido de carbono en sus explosímetros. También los Bombeiros de Ribadumia se encontraron con esta situación, por lo que procedieron a ventilar de forma rápida el garaje, mientras el personal sanitario certificaba el fallecimiento del hombre.

Aunque las causas del fallecimiento están bajo investigación del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia, todo apunta a que el suceso se debió a una exposición prolongada de los gases que emanaban de la combustión del generador eléctrico que se utilizaba para el supermercado.

Algunas fuentes indicaban que el hombre había acudido de noche al supermercado, regentado por su madre, ante los constantes cortes de luz que se estaban registrando en la zona con el objetivo de poner en marcha el generador y garantizar el suministro a las neveras que existen en el establecimiento así como a unas bombas de achique que evitan que el bajo se inunde cuando se registran lluvias importantes.

Los vapores que emanaron del generador, unido a que el garaje en el que se encontraba apenas contaba con ventilación, acabaron provocando la tragedia, que no se descubriría hasta la mañana, cuando sus compañeros se incorporaron al trabajo.

Los Bombeiros tuvieron que ventilar el lugar donde se registro el falecimiento.

Los Bombeiros tuvieron que ventilar el lugar donde se registro el falecimiento. / Noe Parga

Las tareas para la eliminación del gas se extendieron toda la mañana y los propios bomberos reoconocían que, en el lugar en el que apareció el cuerpo, «había mucha acumulación de monóxido de carbono; nuestros explosímetros marcaban más de 300 partes por millón cuando llegamos y estos aparatos comienzan a alertar de la presencia de monóxido cuando esa concentración es de 20 o 30 partes por millón, una cantidad con la que ya se considera que el aire está viciado».

También incidían en la necesidad de emplear este tipo de generadores eléctricos en lugares con una buena ventilación para evitar que el monóxido de carbono se acabe concentrando en exceso y pueda acabar provocando una situación como la ocurrida ayer en Meis .

Lo ocurrido pronto se propagó por el municipio, donde la familia de la víctima es muy conocida, ya que regentan el supermercado desde hace más de una década. La víctima y su familia son naturales del vecino municipio de Barro, donde la noticia también cayó como una bomba y dejó en estado de shock a los vecinos, especialmente a los de San Amaro, donde residen los padres del joven.

La propia alcaldesa del municipio meisino, Marta Giráldez, reconocía estar «conmocionada por lo ocurrido, al igual que los los vecinos, porque todos conocíamos a Adrián y a su familia».

Hace tan solo una semana también se registró en la comarca de O Salnés otro incidente con monóxido de carbono a causa de la mala combustión de un generador eléctrico. Ocurrió en la madrugada del pasado 29 de diciembre y se vieron afectados cinco miembros de una misma familia de Sanxenxo, tres adultos y dos menores, que acabaron siendo trasladados a los hospitales Provincial y Montecelo, aunque fuera de peligro.

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