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El tren de tormentas propició el peor mes de enero que se recuerda en las lonjas gallegas

Despacharon 3.300 toneladas por valor de 20 millones de euros

Fueron 4.000 toneladas y 11 millones de euros menos que en 2022

El cese de actividad provocado por los temporales afecta a todos los grupos biológicos

La plaza de abastos de Vilagarcía, desabastecida.

La plaza de abastos de Vilagarcía, desabastecida. / Iñaki Abella

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

El que acaba de terminar puede haber sido el peor mes de enero de la historia del sector pesquero y marisquero en Galicia. Desde luego, es el peor que se recuerda, claramente influenciado por borrascas como Kristin, Joseph e Ingrid.

El amarre generalizado de la flota que han causado esos temporales durante buena parte del mes ha hecho que las capturas se desplomaran, tanto en los puntos de primera venta como en las plazas de abastos y pescaderías en general.

Los resultados provisionales en poder de la plataforma tecnológica Pesca de Galicia, que poco van a variar cuando se eleven a definitivos, indican que enero se cerró con unas 3.300 toneladas de producto subastado por valor de apenas 20 millones de euros, lo que supone mil toneladas y casi 6 millones de euros perdidos respecto al primer mes de 2025.

Mayor es la diferencia si se compara con lo sucedido en 2024, que arrancó con casi 6.000 toneladas y 30 millones de euros.

Y muy lejos están ahora los resultados del sector si se comparan con los de 2022 y 2023, que marcaban en enero 7.313 y 6.962 toneladas, respectivamente, por valor de 31 y casi 33 millones de euros.

El descenso de operaciones de primera venta se hace notar en prácticamente todas las lonjas y zonas productoras de la comunidad. Salvo en Arousa, que vendió algo más de producto que un año antes, pero solo porque enero de 2025 ya había sido pésimo.

Empezando por las lonjas de esta ría, puede decirse que en enero de 2023 despachaban casi 1.900 toneladas por valor de 6,4 millones de euros; situándose en 2024 con mil toneladas y 4,7 millones de euros, para desplomarse en el primer mes de 2025 hasta las 448 toneladas y 3,2 millones.

En 2026 fueron 527 toneladas y menos de 3 millones de euros, lo cual confirma lo absolutamente desastroso que ha resultado el mes pasado para el sector del mar.

Nada que ver con aquellos más de 7 millones de euros que facturaban las lonjas arousanas en enero de 2008 o los 6 millones que obtenían en ese primer mes tanto en 2007, como en 2017, 2018, 2019 e incluso 2023.

Algo parecido puede decirse de las «rulas» de la ría de Vigo, que tras mantenerse en torno a las 1.500 toneladas en enero de 2023 y de 2024, con facturaciones por encima de los 8 millones de euros, bajó a 1.132 toneladas y 7 millones en enero de 2025, para quedarse un año después en 855 toneladas y apenas 5,5 millones de euros ingresados.

A «años luz» están, por ejemplo, las alrededor de 3.000 toneladas que se vendían en enero de 1997 y de 2013, o aquellos más de 11 millones de euros que se facturaban ese mismo mes en 2008.

En la ría de Pontevedra se acusa, igualmente, el progresivo declive del sector y lo flojo que resulta tradicionalmente el mes de enero, que desde que hay registros (1997) generó en toda Galicia 908 millones de euros después de la venta de 267.000 toneladas de mercancía. Es decir, apenas el 7% del total manejado en la comunidad en tres décadas.

En el caso de la ría pontevedresa fueron 221 toneladas (1,5 millones de euros) en el primer mes de 2023, 171 toneladas (840.000 euros) al año siguiente, solo 126 toneladas (900.000) en enero de 2025 y unas escasas 44 toneladas (500.000 euros) el mes pasado.

En otros tiempos las lonjas pontevedresas despachaban hasta 1.300 toneladas en enero, como sucedía en 1998, y se acercaban a los 4 millones de euros en facturación, como ocurrió aquel mismo año y en 2001.

Resulta más que evidente, en consecuencia, la difícil situación a la que se enfrentan pescadores y mariscadores, como también los vendedores de las plazas de abastos y todos aquellos que, directa o indirectamente, están relacionados con esa actividad de las rías gallegas que tantos problemas atraviesa últimamente y los temporales es encargan de apuntillar.

Y nadie se libra, ni la flota de enmalle ni la del cerco, como tampoco los mariscadores de a pie, ni los rañeiros o los buzos dedicados a recursos específicos, ya que el cese de actividad provocado por los temporales hace que la pérdida de peso de las lonjas se aprecie en todos los grupos biológicos.

El de los peces, por ejemplo, pasó de 5.000 toneladas en enero de 2024 a 3.648 en el mismo periodo de 2025, para caer a solo 2.770 toneladas –datos provisionales– en enero de 2026, siendo las facturaciones de 23, 20 y 15 millones de euros respectivamente.

Con la familia de los cefalópodos sucede algo parecido, pues de las 396 toneladas de enero de 2024 se pasó a 241 en 2025 y a 227 el mes pasado, siendo sus facturaciones, respectivamente, de 2,7 millones, 2 y 1,5 millones de euros.

Los bivalvos, por su parte, pasaron de 224 a 191 y 188 toneladas en los mismos periodos, limitándose su facturación actual 1,5 millones de euros.

Los crustáceos, que son otra de las familias más rentables, acusan igualmente el amarre de la flota provocado por los temporales, de ahí que el mes pasado se subastaran 26 toneladas (525.000 euros), frente a las 47 toneladas de enero de 2025 y las 61 toneladas (807.000 euros), que salían al mercado el primer mes de 2024.

El grupo biológico de los equinodermos también se resiente, el mes pasado con 33 toneladas (385.0000 euros) que se sitúan muy lejos de las casi 69 toneladas (803.000 euros) con las que arrancaba el año 2024, e incluso sensiblemente por debajo de las 62 toneladas (770.000 euros) de enero de 2025.

Vigo, O Grove, Carril y Cambados

El pasado mes la lonja de Vigo despachó 821 toneladas de mercancía –datos provisionales– por importe de casi 5 millones de euros, frente a las más de mil toneladas y más de 6 millones de euros obtenidos en enero de 2025.

Fue, de nuevo, la que logró mejores resultados, situándose por delante de A Coruña y Celeiro, que facturaron en torno a 3,2 millones de euros tras quedarse en 692 y 572 toneladas, respectivamente.

Lonjas como O Grove, sometidas a un cese de actividad marisquera desde octubre, presentan un resultado pésimo, pues frente a las 31 toneladas de enero de 2025 pasó a menos de 9 toneladas.

Aunque para «desastre» el de Carril, donde los temporales meteorológicos se suman a la «marejada política» en torno a su puerto y su lonja, que arrancaba el año pasado con más de 18 toneladas (220.000 euros) e iniciaba el ejercicio en curso con apenas 8 (120.000).H

ay otras lonjas conocidas que se han visto mermadas por el mal tiempo, como es el caso de Cangas, con 11 toneladas y 175.000 euros el mes pasado; Bueu, con 10 toneladas (130.000 euros); y A Illa de Arousa, con apenas 4 toneladas de mercancía (80.000).Vilanova y Marín se mantienen en alrededor de 10 toneladas, Portonovo supera las 8 y Vilaxoán no llegó a 3 toneladas el mes pasado.

Claro que también hay lonjas que experimentaron cierta mejoría, a pesar de todo. Es el caso de Cambados, que pasó de 45 toneladas en enero de 2025 a 78 toneladas un año después.

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