La campaña del centollo flojea, pero mantiene ingresos de récord
En los dos primeros meses se despacharon en toda Galicia 300 toneladas
La facturación asciende a 4,8 millones de euros, más IVA
O Grove repite como la lonja con mejor facturación

Descarga de centollo en el puerto de O Grove. / Noé Parga

Entre temporales que impiden salir al mar y pescadores profesionales que actúan de manera ilegal, esquilmando el recurso y evitando declarar capturas, la campaña del centollo avanza en Galicia a un ritmo inferior al que sería deseable para la flota de enmalle y el propio consumidor, ya que al capturarse menos producto el precio se dispara y hace que darse el gusto de una centollada sea un lujo al alcance de pocos.
Una vez superado el furor de las primeras semanas, cuando no se hablaba de otra cosa que no fuera centollo en buena parte de los puertos, hay que decir que los dos primeros meses de actividad dejaron en lonja alrededor de 300 toneladas y generaron unos ingresos de 4,8 millones de euros, más IVA.
Esto confirma el descenso generalizado de capturas –que no total–, ya que en el mismo periodo de la campaña anterior habían sido 355 toneladas. Como también se pone de manifiesto la subida en las cotizaciones, dado que entonces se facturaron 4,5 millones de euros.

Venta de centollo en el mercado. / Gustavo Santos
Referencia indiscutible
Otra de las lecturas que pueden hacerse es que la de O Grove sigue siendo la lonja por excelencia para el preciado crustáceo, pues si bien no es la que más cantidad vendió, si es, y con mucha diferencia, la que mayores beneficios económicos obtiene con este recurso.
De las casi 300 toneladas subastadas entre el 10 de noviembre pasado –primera jornada de campaña– hasta el 9 de enero, 57 correspondieron a la «rula» coruñesa y 56 toneladas, a la grovense, obteniendo con ello ingresos de 725.000 y 1,2 millones de euros, respectivamente.
Si se compara ese balance con el ofrecido en el mismo periodo de un año antes se observa también que, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los puertos, el de O Grove no solo mejoró la facturación, sino también el volumen subastado, pues entre el 11 de noviembre de 2024 y el 10 de enero de 2025 habían sido 47 toneladas y 920.000 euros.
La tercera en discordia es la lonja de Ribeira, en los dos primeros meses de la campaña actual con 52 toneladas y 794.000 euros, frente a las 56 toneladas y los 743.000 euros de la anterior.
El «top 5» de las lonjas «centoleiras» lo completan Vigo y Cambados, la primera con 27 toneladas y 417.000 euros; y la segunda, con 17 toneladas y 333.000 euros, igualmente desde el 10 de noviembre hasta el 10 de enero.
A continuación aparece la lonja de Cangas, donde algo más de 14 toneladas de centollo generaron 251.000 euros, por delante de Muros, con apenas 12 toneladas y 97.000 euros.
La siguiente del ranking, en cuanto a volumen, es Porto do Son, ya que se acerca a las 8 toneladas, superando las 6 aportadas al mercado desde Bueu. Pero esta última facturó 109.000 euros, frente a los 70.000 de la lonja sonense.

M. Méndez
Las más discretas
Entre las 4 y 6 toneladas despachadas, y los 65.000 y 88.000 euros facturados, se sitúan puertos como Cedeira, Ferrol, Baiona y Portonovo.
Más discretas fueron las ventas del «rey de los mariscos» en Fisterra, Burela, Laxe, Aldán-Hío (33.000 euros), Sada, Marín (29.000), Rianxo, Corcubión y Canido, que son otros puntos de primera venta en los que se dejó ver el centollo durante la presente campaña.
Como sucedió, aunque ya con registros casi anecdóticos, en Barallobre, Carnota, Campelo, Camariñas, A Guarda, Malpica, Redondela, Celeiro, Aguiño, Portosín, Muxía y A Pobra do Caramiñal.

Con un tope de 60 euros el kilo, en la lonja de Vigo
La lonja que marca siempre los mejores resultados económicos, en lo que a centollo se refiere, es la de O Grove, que para eso dispone de una marca propia de calidad que diferencia su preciado producto y hace que cada año se convierta en objeto de deseo para los principales proveedores o comercializadores de todo el territorio nacional.
Pero aún marcándose allí los precios más altos, y estableciéndose un mínimo de 13 euros por kilo –por debajo de esa cantidad ya no se vende producto–, resulta que la que marcó el «primer mío» –la primera parada de subasta, que permite seleccionar la mejor mercancía a la venta–, fue la de Vigo, donde el centollo llegó a pagarse a 60 euros el kilo, más IVA.
El precio máximo en O Grove fue durante los dos primeros meses –que es cuando mejor se cotiza– de 49 euros el kilo, mientras que en A Coruña las mejores piezas salieron a 52 y en Ribeira lo hicieron a 55.
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