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Entrevista | José Antonio Cacabelos Rico Alcalde de O Grove

«Con la tasa turística podremos recaudar 500.000 euros para ganar en calidad»

«Es una buena salida para destinos como el nuestro y Sanxenxo»

«Ya están reconocidas más de 800 viviendas de uso turístico»

Los alcaldes de O Grove y Sanxenxo, Cacabelos y Telmo Martín.

Los alcaldes de O Grove y Sanxenxo, Cacabelos y Telmo Martín.

Manuel Méndez

Manuel Méndez

O Grove

«¿Todos los vecinos de O Grove quieren que sus impuestos financien infraestructuras vinculados exclusivamente al turismo, o es más lógico aplicar una tasa que grave y financie concretamente a ese sector?». Esta es la pregunta que deja en el aire el alcalde de O Grove ahora que se ha reabierto el debate en torno a la aplicación de la tasa turística en la localidad.

José Cacabelos aboga por una tasa mediante la que obtener ingresos para «seguir paliando el enorme gasto que supone al conjunto de los vecinos mantener la infraestructura y servicios de los que se nutre el turismo». No es la primera vez que el alcalde de O Grove habla de ello, porque «tras la aprobación de la ley que rige la posibilidad de aplicarla, diversos Concellos hemos decidido explorar esta opción porque la vemos viable».

¿Es realmente necesaria una tasa turística?

El gobierno de O Grove no quiere implantarla, pero la necesitamos. Ya expliqué en otras ocasiones que en verano se multiplica la afluencia de gente, por eso llevo tiempo reclamando una financiación específica para cubrir los gastos que el turismo genera en nuestro pueblo.

Estoy hablando de mejoras en infraestructuras y servicios que nos vemos obligados a asumir por el aumento de gente, a pesar de que desde la pandemia, como sucede a todo ciudadano, empresa o familia, hemos visto que los gastos de los Ayuntamientos se han disparado, mientras que los ingresos son los mismos. Y ya no hablo de los tributos propios que se aplican a los vecinos a través del IBI, tasas y demás, sino también de la aportación de otras administraciones.

Es cierto que la participación en los ingresos del Estado ha crecido en los últimos años, pero con otras como el Fondo de Cooperación Local gallego no sucede lo mismo. Es decir, prácticamente se mantienen los ingresos mientras los gastos no dejan de aumentar. Antes de la pandemia el presupuesto municipal nos permitía cubrir los gastos derivados del verano, pero a día de hoy es del todo inviable.

¿Y es esa una justificación suficiente?

El descuadre entre ingresos y gastos no es una justificación para la tasa turística, pero como no tenemos otra línea de financiación propia en materia de turismo nos vemos abocados a buscar alternativas. A modo de ejemplo, el año pasado gastamos 210.000 euros en contratar a 15 socorristas para atender algunas playas, y no todas las que se atendían antes porque no hay presupuesto para 20 o 25 contrataciones.De esos 210.000 euros, la Xunta financió 30.000 y la cantidad restante salió de las arcas municipales.

Alguien puede decir que todos usamos las playas, no solo los turistas, pero no es menos cierto que son un atractivo que al atraer más gente genera más gastos. Las propias asociaciones turísticas y empresariales que ahora se oponen a la tasa exigen desde hace años más socorristas y mejores accesos a las playas, pero no se paran a valorar que todo eso que piden tiene un coste, por lo que hay que preguntarles cómo quieren financiarlo.

¿Y con la tasa ya está?

Puede que no resuelva todos los problemas o carencias, pero ayudará, porque lo recaudado con ella podrá destinarse a acciones que aparecen contempladas en la ley que la regula, sobre todo en cuanto a mejora de infraestructuras y servicios vinculados al turismo, como pueden ser socorrismo o mantenimiento y mejora de aseos, paseos y accesos.

¿Cuánto espera obtener?

La idea es establecer lo que marca la ley, con 2,5 euros por noche en hotel de 5 estrellas y 1 euro en los de menor categoría. Incluyendo a las viviendas de uso turístico, porque en O Grove ya están reconocidas más de 800, de ahí que vayamos a elaborar una ordenanza específica para regularlas que esperamos aprobar en próximos meses.

La misma normativa determina que los menores de 18 años no están sujetos a esta tasa y que solo se puede cobrar durante 5 noches, aunque la estancia dure diez. Nuestra estimación es que podremos recaudar entre 400.000 y 500.000 euros, y ese dinero ayudará, y mucho, a mejorar la infraestructura turística.

Pero algunos rechazan la idea.

Algunos dicen que no es el momento y que primero hay que atender todas la demandas existentes y mejorar la imagen de O Grove, frente a lo que cabe preguntarse con qué dinero quieren que financiemos todos los vecinos esas acciones que el sector turístico reclama. ¿De qué partida presupuestaria quieren que lo saquemos? Lo lógico es que primero dispongamos de un fondo económico con el que atender esas necesidades que nos plantean.

Esto es algo que muchos vecinos entienden, porque aquellos que no están directamente vinculados al turismo tampoco aceptan que deban pagar con sus impuestos acciones exclusivamente dirigidas a mejorar la infraestructura turística y prefieren que el dinero se gaste en alcantarillado, mejora de carreteras o abastecimiento.

Como también creo que los turistas entienden nuestra postura, porque aquel que viene a disfrutar de nuestro pueblo debe colaborar para mantenerlo en condiciones, como sucede en muchos lugares del mundo.

Y que conste que esto no tiene nada que ver con la turismofobia, sino todo lo contrario. Queremos mejorar nuestra oferta turística, y para ello necesitamos de esa tasa, porque con mejores medios y servicios, mayor será la calidad y el atractivo de nuestra oferta turística.

¿No hay otras vías?

Cobrar por ir a la playa es ilegal, y cobrar por usar las duchas en ellas no tiene sentido, porque el consumo es tan bestial que no compensaría el enorme gasto económico. Por eso, y por el derroche que suponen, en su día fuimos pioneros cerrando las duchas de nuestras zonas de baño. Habilitar las duchas de nuevo supondría incrementar la capacidad de bombeo y depuración de agua en O Grove y toda la comarca, y por tanto sería otro gasto que tendría que salir del presupuesto de los ayuntamientos.

Otra alternativa era la de habilitar un aparcamiento vigilado y provisto de cargadores eléctricos y otras ventajas en A Lanzada, pero no nos autorizan porque la normativa española impide una actividad económica de esas características en un espacio de dominio público como este.

¿Y si los turistas no vuelven?

Se nos achaca que O Grove puede perder competitividad respecto a otros pueblos que no aplican la tasa, pero en Mallorca, Cataluña y otros puntos de España lleva años implantada, y a pesar de ello siguen siendo polos de atracción turística privilegiados. Lo mismo sucede en las principales capitales de Europa, como París, que lleva muchos años aplicándola.

Lo que quiero decir es que se los detractores de esta medida exponen argumentos que no se sustentan, porque cualquiera de nosotros se encuentra en la mayoría de los destinos a los que viaja con que se cobra la tasa, y todos la pagamos.

Por eso cada vez más los turistas que vienen a O Grove tienen asumido que hay una tasa que se puede cobrar, y también ellos están interesados en que esa recaudación repercuta en la mejora de nuestras prestaciones como destino.

En este sentido, debo decir que de aquí hasta abril vamos a meter 240.000 euros en mejorar las pasarelas de playa gracias a una subvención europea, y si no tuviéramos esa ayuda, difícilmente podríamos hacerlo. Estamos viendo como O Grove tiene cada año más visitantes, el último con más de 50.000.

De lo que estamos hablando es de la financiación de los ayuntamientos, y creo que muchos colegas de toda Galicia y de todos los partidos acabarán siguiendo este mismo camino, sobre todo en destinos tan importantes como Sanxenxo, Nigrán o Baiona, porque esa creciente llegada de turistas requiere cada vez de más mejoras e inversiones. Y como no hay otras líneas de financiación que nos ayuden para acoger a tantos visitantes, la salida está en la tasa turística.

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