San Pelayo, San Roque y la Candelaria huelen los lacones
Valga se dispone a vivir algunos de los momentos y ritos más ancestrales y tradicionales de la localidad
Llega San Paio, el aperitivo perfecto de la festividad de la Candelaria y su procesión de los jamones

La procesión del año pasado. / Noé Parga

Los vecinos de Valga que nunca participaron, así como los ciudadanos de otros municipios que no vivieron antes esta celebración, ya pueden apuntarse en la agenda la fiesta de la Candelaria, a celebrar el 2 de febrero y que tiene un primer aperitivo este mismo domingo, cuando se celebra San Pelayo (San Paio), para poner la guinda al pastel el día 3, festividad local de San Blas.
Son todas ellas citas estrechamente ligadas a la religión, las tradiciones y, si se quiere, la superstición y el recuerdo, que bien vale la pena disfrutar en primera persona, rememorando así unos hechos vividos en el siglo XIX, cuando la peste acabó con buena parte del ganado y los vecinos decidieron pedir la mediación de los santos, para lo cual les realizaron todo tipo de ofrendas.
Esas ofrendas continúan en la actualidad, ya sin peste, representadas mediante la entrega de grandes patas de cerdo curadas (lacones) que se pasean en procesión por las aldeas y acaban siendo subastadas.

Los valgueses recorren la aldea con las ofrendas de la Candelaria y San Blas. / Noé Parga
De ahí que la Festa da Candeloria se vincule a la Procesión dos Lacóns y a su posterior «poxa» en el atrio de la iglesia parroquial de Cordeiro, una vez finalizada la misa solemne de una.
El año pasado fueron doce las piezas participantes en la Poxa dos Lacóns, vendidos a precios de entre 40 y 80 euros, alcanzándose una recaudación total de 740.
Todo ello de la mano de la asociación cultural y vecinal de Vilarello y el Concello de Valga, que, como marca la tradición, propician el domingo el traslado de las imágenes de San Pelayo, San Roque y San Antonio desde la iglesia de Cordeiro hasta la capilla de Vilar, recorriendo desde las 9.30 horas varias aldeas de la parroquia.
A eso de las 13.15 horas comenzará una misa cantada en la propia ermita, la de San Paio, seguida de una sesión vermú con el grupo de gaitas catoirense Brisas do Ulla.
Allí permanecerán las imágenes hasta el día 2, y podrán ser vistas por aquellos que acudan a la novena, a celebrar desde el lunes hasta el 1 de febrero a las 18.00 horas.
Como queda dicho, será el 2 de febrero –cuando «se casan los pájaros» y se celebra el Día Mundial de los Humedales–, cuando tenga lugar la tradicional fiesta de la Candelaria y esta imagen viaje en procesión hacia la parroquial de Cordeiro.
Lo hará acompañada por San Pelayo, San Roque y San Antonio, que hará así el recorrido inverso al previsto para este domingo.
Esa es la popular Procesión dos Lacóns, que se caracteriza por la masiva participación vecinal y la presencia de mujeres –desde hace años también los hombres– que abren el desfile portando sobre sus cabezas las cestas de mimbre en las que trasladan como ofrenda las pesadas y saladas patas de cerdo que después se subastan.
La procesión avanza siempre al son de las gaitas –de nuevo las de Brisas do Río Ulla– por las aldeas de Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreirós y Beiro, anunciándose su llegada a cada uno de esos lugares mediante una salva de bombas.

Un momento de la Procesión dos Lacóns desplegada en Cordeiro (Valga). / Noé Parga
Como cada año, esos lugares con engalanados a conciencia por los vecinos para recibir a los santos, empleando la flora de las acacias, camelias, naranjas y otros muchos artículos que dan colorido a los puntos de avituallamiento establecidos para que los romeros repongan fuerzas antes de seguir camino hacia la iglesia.
En el caso de la parada en el altar de Ferreirós, donde se depositan los santos para que descansen los portadores, es tradición que se sirva a los participantes un aperitivo a base de vino, refrescos y dulces.
A la llegada a la iglesia parroquial de Santa Comba de Cordeiro, la procesión dará una vuelta alrededor del templo antes de introducir a los santos y las ofrendas en el mismo.
Se completaba así un recorrido d e unos cuatro kilómetros que el año pasado se hizo en algo más de dos horas. Aquella fue una de las ediciones más multitudinarias que se recuerdan en la Procesión dos Lacóns, en la que también participaron el alcalde y los concejales de Cultura y Turismo.
Los mismos que, junto a la comisión organizadora, animan ahora al conjunto de los vecinos de Valga, y a aquellos de otras localidades que quieran participar, a sumarse a los actos anunciados «para cuidar y mantener nuestras tradiciones más ancestrales».
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