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Entrevista | Laura Insua Calviño Emprendedora y agricultora

«Debemos defender el oficio de agricultor con orgullo»

Laura Insua Calviño es una joven emprendedora de Caldas que en 2019 decidió apostar por el campo y se especializó en la agricultura ecológica.

Hace un par de años fundó la marca Unspicanoutrosnon, que como muchos deducirán, está estrechamente ligada al cultivo de pimientos.

Laura Insua Calviño.

Laura Insua Calviño. / FdV

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Caldas

Cuando la caldense Laura Insua Calviño, de 33 años, decidió dedicarse al campo, lo hizo apostando por el cultivo tradicional de hortalizas. Pero poco a poco se fue especializando en la agricultura ecológica, con los afamados pimientos de Padrón como referencia e introduciendo en sus cultivos diferentes variedades, tanto picantes como dulces. Todo ello acompañado de experiencias inmersivas, «sobre todo en los colegios, tratando de incentivar el relevo generacional y de dar visibilidad al campo».

—Su proyecto parece consolidado. ¿En qué se basa?

Incorporamos las mermeladas gourmet 100% naturales y 100% artesanas, tanto de pimiento de Padrón rojo picante como rojo dulce y verde dulce. Es una forma de evitar el desperdicio alimentario y mantener el sabor del pimiento de Padrón una vez finalizada la campaña, porque cualquier cultivo, al ser estacional, es como un buen amor de verano: intenso y dura poco.

—Suena apetitoso y diferente eso de las mermeladas, ¡pero tampoco es nada nuevo verdad!

La mermelada de pimiento ya está bastante metida en nuestras cocinas. Lo novedoso es hacerla de pimiento de Padrón rojo. Esto nos ha llevado en torno a año y medio de formación y experimentos hasta dar con recetas que nos convencieran. Actualmente estamos muy contentos con nuestras mermeladas. Dan un toque especial a los platos.

La joven agricultora caldense.

La joven agricultora caldense. / FdV

—La mayor parte de los jóvenes no quieren saber nada del trabajo en el campo... ¿Cómo se ha metido en esto de la agricultura?

Después de estudiar comercio internacional me volqué en trabajar para otros para conseguir experiencia. Siempre quise montar mi propio negocio, pero con 18 años aún no sabes qué te va a deparar la vida. Con 26 tomé la decisión de ser agricultora, pero entre licencias, proyectos y la pandemia, hasta el 2021 no pude montar mi invernadero. Cuando empecé me cerraron muchas puertas e incluso hubo quien me llamó pija de aldea, un comentario que me resultó muy gracioso, pues solo obedecía a que tengo una mentalidad diferente a la que asociamos con los agricultores

—¿A qué se refiere con eso de tener una mentalidad diferente?

Hoy en día muchos agricultores buscan fusionar lo tradicional con lo moderno. Los tiempos han cambiado y debemos cuidar del ecosistema que nos ha traído a donde estamos y, a la vez, adaptarnos a las exigencias de la actualidad sin perder nuestra esencia y nuestros principios básicos. Como en mi caso se trata de apostar por una agricultura «ecofriendly».

La modernización nos permite digitalizar el campo, tener un mayor control de temperaturas, humedad, punto de rocío, ph… Con esto realizamos estadísticas y estudios para optimizar los recursos con los que contamos: el clima, el suelo, plagas que nos afectan y demás. Por otro lado, buscamos herramientas de apoyo, como las redes sociales, para acercarnos a posibles clientes y a otros agricultores con los que tejer una telaraña social.

Abrimos páginas web, comercios electrónicos, hacemos experiencias inmersivas y visitas para enseñarle al mundo el valor del campo. Y, además, nos encargamos de toda la parte administrativa que conlleva gestionar este tipo de negocios. Un agricultor hace mucho más que sembrar y cosechar.

Los pimientos "de la casa".

Los pimientos "de la casa". / FdV

—Está claro que apuesta usted por una agricultura ecológica.

Claro. Lo cierto es que empecé con la agricultura convencional, porque era lo que me aconsejaban. La gente me repetía que si no empleaba fitosanitarios la cosecha se perdería. ¡Pero nada más lejos de la realidad! Esa filosofía no iba conmigo y me fui desligando de lo convencional para pasar a tener una producción amiga de lo eco, con su lucha biológica, sus plantas aromáticas e incluso sus mariquitarios, es decir, hoteles de insectos como las mariquitas, que me ayudan a favorecer su proliferación. En ellos se pueden ver todas las fases de las mariquitas en unas condiciones óptimas antes de ser liberadas en nuestros cultivos, especialmente en invernadero, que es donde resulta más complejo mantener un correcto ecosistema.

—¿Por qué preocuparse tanto por las mariquitas? ¿Qué aportan a sus cultivos?

Juegan un papel esencial en la lucha biológica. Es un método muy empleado en la agricultura ecológica para el control de plagas. El problema de la agricultura convencional es que vemos un pulgón o una oruga y se nos enciende la alarma. Pero una plaga no se produce por tener algunos insectos dañinos para nuestros cultivos, sino porque se produce un desequilibrio entre depredadores y presas. Para que nos entendamos, si tengo mucho pulgón y no tengo insectos que lo frenen, mi cultivo peligra.

Del mismo modo, si no tengo ningún pulgón, esos depredadores tan necesarios se marcharán a otro lugar en busca de comida. Por eso los fitosanitarios han actuado de manera negativa en el ecosistema, porque buscando eliminar lo que puede provocar plagas, eliminan también lo que nos ayuda a contenerlas. De ahí la importancia de las mariquitas en la lucha biológica, como también es esencial el papel de pájaros, erizos, salamandras, sapos y plantas que atraen a los polinizadores.

—Se la ve muy ilusionada con cada cosa que cuenta sobre sus proyectos...

La ilusión es necesaria para cualquier proyecto, aunque lo fundamental es la disciplina. Hay que saber estar al pie del cañón incluso cuando no quieres ni salir de la cama porque el sobreesfuerzo y el cansancio amenazan por acabar con tu cordura. Hay momentos así, y lo cierto es que son necesarios, porque de la presión muchas veces salen grandes ideas. Creo que lo importante es mantener la vista al frente y no olvidar qué te llevó hasta donde estás.

Las mariquitas juegan un papel importante.

Las mariquitas juegan un papel importante. / FdV

—¿Y está sola en esto?

Decidí meterme sola en este proyecto, pero la experiencia me enseñó que en equipo se llega más lejos, y además eso te aporta perspectivas que uno solo no consigue. Quiero pensar que hay un antes y un después de crear la marca Unspicanoutrosnon. Siempre fui una mujer independiente, decidida y de ideas claras, muy rompedora. Sin embargo, debo reconocer que sin el equipo maravilloso que me rodea no sería capaz de llega a donde estoy.

—Lo cierto es que se la ve muy activa y comprometida a través de sus redes sociales.

Después de formarme en turismo, y tras años de experiencia impartiendo cursos, decidí comenzar con las experiencias inmersivas para acercar a otros a lo que para mí es algo cotidiano. Hoy en día información hay mucha y al alcance de la mano de todos, pero lo crucial es saber qué es verdad y que no. Yo trato de transmitir mi día a día y el de mis cultivos con total transparencia y franqueza.

—Y de paso rompe una lanza en favor del campo y la agricultura.

Porque el campo es vital. La realidad es que sin el campo, las ciudades no tienen qué comer. Es curioso, porque en la zona en la que yo vivo alguien te dice que tiene viñedos y se crece, mientras que el que dice que cultiva hortalizas, agacha la cabeza. Personalmente considero que todos los oficios deben ser respetados, y en nuestro caso, el de los agricultores, debemos defenderlo con la cabeza bien alta y estar orgullosos de serlo.

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