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El programa YAM en O Salnés: 10 institutos previenen el suicidio en la adolescencia

Los casos de autolisis se disparan entre los menores de edad en España

Centros educativos de Vilagarcía, Cambados, A Illa, Ribadumia y Sanxenxo participan en una campaña de las Consellerías de Sanidade y Educación

Sesión del programa YAM celebrada ayer en el Castro Alobre, de Vilagarcía.

Sesión del programa YAM celebrada ayer en el Castro Alobre, de Vilagarcía. / Noé Parga

O Salnés

El número de suicidios entre la población adolescente se ha disparado en España en los últimos años. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024 se quitaron la vida 76 menores de entre 15 y 19 años, lo que supone la cifra más alta de los últimos 25 años. Tanto es así que, según la misma fuente, el suicidio ya ocasiona más muertes juveniles que los accidentes de tráfico.

Conscientes de este grave problema social, las Consellerías de Sanidade y de Educación de la Xunta de Galicia han puesto en marcha el programa YAM, en el cual un grupo de especialistas visita periódicamente los institutos para charlar y debatir con los jóvenes sobre emociones, estrés, acoso escolar o cualquier otro asunto que pueda impactar en su salud mental. Ayer, estuvieron en el Castro Alobre, de Vilagarcía de Arousa.

YAM (siglas de Young Aware of Mental Health, Juventud Consciente de la Salud Mental, en castellano) es un programa desarrollado por el Instituto Karolinska de Suecia, y su planteamiento básico es el de reunir a los jóvenes para que conversen sobre temas relacionados con la salud mental.

Dos adultos formados en el método guían la reunión, aunque dejan un gran margen de actuación a los propios estudiantes, para fomentar un ambiente relajado e informal, y que puedan expresar sus sentimientos y emociones con libertad y sin miedos.

Noé Parga |

Material didáctico con el que trabajaron ayer en el Castro Alobre. / Noé Parga

Este curso, la Xunta está realizando actividades del YAM en 173 centros educativos gallegos, que suman más de 12.000 estudiantes de entre 13 y 17 años. En O Salnés, participan el ya citado Castro Alobre, el Cotarelo Valledor, el instituto de Carril, el San Francisco y el Sagrada Familia, en Vilagarcía; el Ramón Cabanillas de Cambados; el Becerra Malvar, de Ribadumia; los institutos de Vilalonga y Sanxenxo; y el de A Illa de Arousa. La mitad de ellos se han incorporado por primera vez al programa este curso. «Lo que queremos es que hablen los chicos, que digan lo que realmente sienten, que se atrevan a decir lo que realmente quieran», explica Francisco Facal, uno de los coordinadores del programa YAM en Galicia.

La participación en el YAM es voluntaria, tanto para los centros educativos como, posteriormente, para los estudiantes. Ayer, por ejemplo, dos especialistas visitaron el Castro Alobre, de Vilagarcía, y tuvieron dos sesiones, con sendos grupos. El objetivo es que los menores se animen a expresar sus vivencias u opiniones sobre asuntos como el acoso escolar, el estrés o el suicidio. Las especialistas les echan una mano para romper el hielo, y las visitas se repiten unos días más tarde, ya que en las siguientes sesiones los chicos acostumbran a sentirse más confiados y a hablar con menos ataduras.

Temas que les preocupan

Francisco Facal ya ha visitado decenas de institutos desde la puesta en marcha del programa YAM en Galicia, hace dos cursos. Y ha escuchado con atención a los estudiantes. «Sobre el suicidio, saben que es un problema, que existe y que está cerca, porque muchos vivieron en su entorno escolar casos de ideación suicida o de compañeros que volvieron a clase después de mucho tiempo».

Facal reconoce que algo que preocupa mucho a los expertos, «es el aislamiento entre iguales». «Antes, cuando un chico se encontraba mal, sus amigos sabían dónde encontrarlo. Ahora no».

En su opinión, la tecnología está relacionada con muchos de los síntomas de malestar emocional que expresan ahora los adolescentes. «Por muchos motivos, los móviles y las redes sociales los perjudican a la hora de atajar problemas de salud mental», sostiene. «Para ellos, las redes sociales son un mundo muy atractivo al que no están dispuestos a renunciar. Parece que conocen los peligros de las redes, pero no están dispuestos a prescindir de ese mundo», añade el coordinador, y trabajador de la Consellería de Sanidade. Otro asunto sobre el que llama la atención Francisco Facal, es sobre el acoso escolar. «El bullying les preocupa bastante, y algo que estamos percibiendo es que los casos que se ven ahora son más graves, más intensos».

Una vez más, las redes sociales pueden agravar este tipo de situaciones, al extender los ataques sobre la víctima más allá de su entorno físico (instituto, zonas de ocio…) y posibilitar que el acoso se produzca en cualquier momento del día o de la noche, afectando también a su actividad en internet.

Qué hacer al escuchar decir a un joven que la vida no merece la pena

Francisco Facal explica que el objetivo de YAM también es sensibilizar a los jóvenes sobre cómo actuar si conocen a alguien de su edad que está pasando por un bache. «Lo que tratamos de decirles es que si saben de algún compañero que les dice que está fatal, que la vida no merece la pena, tienen dos opciones: o mantenerlo en secreto y dejar que esa persona siga en peligro; o, con discreción, avisar a un adulto para que le pueda ayudar».Un ensayo clínico internacional indica que el programa YAM redujo un 30 por ciento la ideación suicida, y un 50 por ciento la depresiva.

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