Carcamáns: un gesto para frenar el odio
La peña está detrás de la iniciativa de pintarse las uñas en apoyo a Borja Iglesias, víctima de insultos homófobos en varios campos. Sus responsables no esperaban el eco que ha tenido, con citas en medios internacionales, pero lo dan por bueno con tal de ayudar a respetar los derechos de las personas.

Dos integrantes de Carcamáns muestran sus uñas pintadas. / FDV
Ha encontrado todo tipo de apoyos, especialmente el del Celta y su afición, e incluso, entre dirigentes de la clase política como el ministro Óscar Puente, pero también su eco en redes sociales ha hecho proliferar los discursos de odio y mostrado que la sociedad, pese a estar en el siglo XXI, todavía tiene mucho que avanzar. La peña Carcamáns del Celta de Vigo está detrás de la iniciativa de pintarse las uñas como muestra de apoyo a Borja Iglesias tras recibir todo tipo de insultos homófobos en el campo del Sevilla, pero también, como una acción simbólica de denuncia contra la existencia de este tipo de prejuicios en pleno 2026, especialmente en el mundo del fútbol, donde todavía existen muchas actitudes retrógradas.
Todo surgió a raíz de una llamada telefónica de una socia al presidente, Belermo Dios, en la que mostró su indignación por lo que había ocurrido en Sevilla y animó a la peña a hacer una acción de repulsa contra los insultos homófobos que estaba recibiendo el jugador. Dicho y hecho, el sanedrín que toma las decisiones en la peña se reunió en su sede y, en diez minutos estaba tomada la decisión. «Lo de pintarse las uñas es una de las cuestiones que utilizan para insultar a Borja, por eso nos resultó fácil la decisión; cualquier persona tiene derecho a hacer lo que quiera sin ser juzgado por ello, estamos en el año 2026 y ya deberíamos haber superado este tipo de prejuicios», explica el presidente.
El siguiente paso fue colgarlo en las cuentas de twitter y Facebook de la peña, haciendo una simple propuesta al celtismo: «Pois nós este domingo vamos a ir coa manicura feita e as uñas pintadiñas ?. Quen se apunta?». Las redes sociales hicieron el resto. Pronto se unió el propio Celta de Vigo y un buen número de peñas y comenzaron a llegar los reconocimientos por parte de aficiones de otros clubs, así como de gran parte de la sociedad. «Incluso el ministro Óscar Puente publicó un tweet en el que se hacía eco de nuestra propuesta», explica Belermo. El impacto de la propuesta también traspasó fronteras, con citas en medios de comunicación alemanes y franceses, además de extenderse por toda España.
«También saltó toda la homofobia que se puede encontrar en las redes sociales, algo que demuestra que, como sociedad, parece que hemos sufrido una involución en los últimos tiempos o que todavía no hemos avanzado todo lo que se debería en muchos aspectos», medita el presidente de la peña celtista antes de reconocer que «el impacto que ha tenido la iniciativa no nos lo esperábamos en absoluto, pero si hemos conseguido que la gente medite sobre los derechos de las personas, bienvenido sea».
Desde que la propuesta corrió como la pólvora en las redes sociales, gracias también al altavoz que supone el club, en la sede de la peña no han parado de sumarse socios, pintándose las uñas de azul celeste para lucirlas en el encuentro contra el Rayo Vallecano que se disputa esta tarde en Balaídos. El propio Belermo Dios y toda la directiva ya han añadido esmalte de color celeste a sus uñas y las muestran con orgullo desde hace varios días.
Carcamáns, nació en A Illa en 1998, pero su dimensión ya ha sobrepasado los límites del término municipal del pequeño municipio arousano al convertirse en la peña con un mayor número de socios del Celta y superando los 1.200 carnés directos al estadio, con integrantes de todo O Salnés, Vigo, Pontevedra y un sinfín de puntos más de Galicia.
En sus más de 25 años de historia ha protagonizado todo tipo de «aventuras», la más conocida, la de navegar en un catamarán desde A Illa hasta Vigo para acudir a un partido del Celta, una iniciativa que ya han repetido varias veces. Pero a este tipo de iniciativas también suma decisiones de calado social, como es la de pintarse las uñas para denunciar la homofobia que todavía existe en el fútbol, escenificada en los insultos a Borja Iglesias, o la de celebrar un mercadillo cada Navidad, cuyos beneficios son destinados a Cáritas para su labor benéfica.
«Intentamos ayudar en todo lo que sea, queremos que el deporte sirva para concienciar a la gente y para hacer un mundo mejor, por eso aportamos nuestro grano de arena a estas causas, y estamos seguros de que no va a ser la última a la que nos sumemos», explica Belermo.
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