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Amarres indefinidos y ceses de actividad en la ría de Arousa por «miedo» a las sanciones europeas

La flota de O Grove mantiene el paro y algunos armadores de Cambados piden el cese de actividad tras conocer que la vigilancia está muy activa en otras comunidades

Los arousanos sopesan ir a protestar a Madrid

El temporal y los paros hacen escasear el pescado en plazas como la de la Vilagarcía.

El temporal y los paros hacen escasear el pescado en plazas como la de la Vilagarcía. / Iñaki Abella

Arousa

Armadores de la ría de Arousa mantienen amarradas sus embarcaciones de manera indefinida, solicitando incluso ceses de actividad en una decisión casi unilateral que pronto dejará de serlo. Las cofradías españolas ya acordaron realizar paros -solo falta definirlos- como parte del frente común para exigir la modificación de las nuevas exigencias europeas del Reglamento de Control de la Pesca para barcos de a partir de 12 metros. Los arousanos, entre otros, solo se han adelantado porque «es imposible cumplirlo, es muy fácil cometer un error» y no quieren exponerse a posibles sanciones.

Los pósitos gallegos votaron ayer las dos propuestas acordadas en la reunión celebrada el lunes por videoconferencia con 90 entidades de toda España capitaneadas por la Federación Nacional de Cofradías.

Los grovenses y cambadeses también se conectaron e hicieron sus propuestas, siendo de las más afectadas incluso a nivel estatal, con importantes flotas que ahora deberán anotar milimétricamente cada captura en el Diario Electrónico de Pesca (DEP) y avisar con cuatro horas de antelación de su llegada a puerto; las medidas más controvertidas por «imposibles de cumplir», se quejan.

La bajura española está en pie de guerra y el amarre general está garantizado. Lo sometido a las asambleas locales era si hacerlo de manera inminente o esperar al día de celebración de la reunión con la Secretaría General de Pesca, que se ha adelantado al 19. De elegirse la primera, los armadores tendrían unos días de margen para traer los aparejos a tierra. Pero hay quien no ha querido esperar.

Los inspectores no avisan

En O Grove, el vicepatrón mayor, Antonio Otero, indicaba ayer que decidieron prolongar el paro ya realizado el lunes, que fue acompañado por una multitudinaria concentración de protesta con la participación de compañeros también de otras rías gallegas. Es más, no descartan viajar a Madrid para el día de la reunión con el Estado.

Y es que como señaló el patrón de Cambados, Alejandro Pérez, compañeros de otras comunidades relataron durante la reunión telemática que «algunos inspectores les ayudaron a cubrir el DEP y fueron colaboradores, pero otros advirtieron que si hoy -por ayer- no tenían todo bien, los iban a sancionar. También se dijo que había un compromiso verbal de hacer la vista gorda en este primer momento, pero no hay nada por escrito porque, lógicamente, eso sería prevaricar».

Así las cosas, aunque ayer se abrió la lonja con normalidad y «algunos barcos sí salieron a faenar otros decidieron permanecer amarrados y así seguirán hasta que haya seguridad. No quieren exponerse a posibles multas», explicaba unas horas antes de su votación y en referencia a barcos del cerco que en estas fechas trabajan otras especies.

Flota amarrada el lunes en el puerto de Tragove, en Cambados.

Flota amarrada el lunes en el puerto de Tragove, en Cambados. / Iñaki Abella

El armador Román Otero es uno de los que decidieron parar. Solicitó el cese de actividad en una decisión que duele por él, por sus tripulantes habituales -hasta cinco- e incluso por su hijo: «Ahora mismo tengo un marronazo importante porque quiere ir conmigo al mar y no sé cómo sacarle la idea de la cabeza».

Sería lo mismo que hizo él con su padre. Lleva más de 30 años con una embarcación a la que esta primera tanda de cambios -en 2030 llegará a todas- le pilla por los pelos con sus 12,87 metros de eslora, lo cual le permite ir al cerco y a pedir el cambio de modalidad en estas fechas, pero con los tiempos que corren, ya no le parece lo mismo.

«Despacho como patrón mecánico, responsable sanitario y ahora tengo que ser asesor. Aunque el perjuicio económico es grande, tal y como se ha montado, la posibilidad de error es muy grande y un fallo son 3.000 euros para una facturación de 500. Y es muy posible porque pesa tú en un barco que no para de moverse», se quejaba ayer.

Reclama lo mismo que el resto, que la Unión Europea modifique el reglamento y mientras que se negocian los cambios, que España aplique una moratoria de una norma pensada para buques industriales, explican.

«No quitarlo, flexibilizar»

«No pedimos que se eliminen los controles, queremos que se flexibilicen porque así es inviable. En primer lugar, no tengo espacio físico para llevar ese ordenador, únicamente podría tenerlo de espaldas a mí, pero yo creo que hasta contravendría las normas de seguridad y Capitanía debería estudiarlo. Sería como escribir mensajes mientras conduces», añade el cambadés.

Esta cuestión cobra especial relevancia en las rías gallegas, con importante tráfico y polígonos de bateas por doquier. Pero es que además, Otero y otros ya lo han probado.

«Un compañero echó 40 minutos para hacer la jornada y luego que esté bien. Hay aplicaciones como iPesca que son más sencillas, pero además nos dan cursos para todo y para esto no. Yo no tengo formación, salí de la EGB y empecé en el mar, y luego hay gente más mayor que no se maneja con estas cosas», contaba ayer este patrón.

Puesto de pescado ayer en la plaza de abastos de Vilagarcía.

Puesto de pescado ayer en la plaza de abastos de Vilagarcía. / Iñaki Abella

Este cambadés también critica la obligación del preaviso; una de las cosas que más lamenta la pesca artesanal gallega cuando acusa a las autoridades europeas, incluida la representación española, de legislar sin conocer su realidad. «Es una aberración. En las rías todos estamos a menos de una hora de puerto. Que le digan a uno de la Coste da Morte que espere cuatro horas, se lo come el mar».

La conselleira insta a que «Madrid reaccione»

Plazas de abastos como la de Vilagarcía lucían ayer una estampa que será más habitual en los próximos días si las autoridades europeas y españolas no modulan las nuevas exigencias, como exigen el sector pesquero nacional. Prácticamente no había pescado y muchos puestos ni abrieron. El paro realizado el lunes en una protesta con epicentro en la ría de Arousa, pero que sumó a toda la gallega, fue responsable en parte, aunque el temporal tampoco habría permitido mucho más.

El caso es que los marineros están dispuestos a perder para ganar en una batalla que no ha hecho más que empezar. La conselleira do Mar, Marta Villaverde, se ha posicionado de su parte y ayer instó a que «Madrid reaccione» . Asimismo solicitó «una adaptación» del nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca y que «facilite» y «deje trabajar al sector del mar».Villaverde señaló que la flota gallega «es sostenible» y «comprometida» con la «trazabilidad y seguridad alimentaria». «Que las normas se adapten y les dejen seguir trabajando», reiteró. Fue durante una visita a la factoría moañesa de Wofco.

En O Morrazo hay actualmente una decena de barcos afectados por estos cambios, que se suman a los 25 cambadeses y los de otros puertos gallegos. Además, se trata de una cuestión de futuro, pues aunque los nuevos controles están dirigidos a embarcaciones de 12 a 15 metros de eslora la implantación de estas medidas será progresiva. La Unión Europea quiere llegar a todo tipo de barcos en 2030; hasta al marisqueo a pie. De ahí que se hayan sumado cofradías que aún no lo padecen.

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