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Afasal, el refugio que nunca se olvida del alzhéimer

Desde 2006 Afasal es una realidad. Aquella asociación que nació entre familiares de personas con alzhéimer se convirtió en el alivio de muchos a lo largo de 18 años de actividad ininterrumpida y cada vez más profesionalizada. Una lucha para hacer más llevadera la carga de una enfermedad sin cura.

Acompañar en la atención a los enfermos es la razón de ser de la asociación.

Acompañar en la atención a los enfermos es la razón de ser de la asociación. / Cedida

Vilagarcía

Hay enfermedades que no llegan de golpe: se instalan despacio, cambian los hábitos de una casa y terminan por convertirse en un «compañero de viaje» que lo condiciona todo. En el alzhéimer, además, la familia convive con una certeza difícil: la irreversibilidad. «Lo primero es asimilar el problema que detecta el neurólogo y acompañarles en un proceso muy largo y desgraciadamente irreversible», explica Alba Basallo, trabajadora social de Afasal, la Asociación de Familiares de Personas con Alzheimer que desde 2008 sostiene en O Salnés un espacio de apoyo, terapia y orientación.

Su trabajo tiene dos destinatarios inseparables: la persona diagnosticada y quien se queda a su lado. Porque el deterioro cognitivo desgasta, pero también agota el cuidado continuado. «Estamos todo el año, pero también necesitamos cuidarnos por el síndrome del cuidador que también trabajamos con los familiares», recuerda Basallo. Ahí es donde la asociación se convierte en alivio: no promete curas, pero ofrece herramientas, rutina y acompañamiento para hacer el camino menos solitario.

Afasal desarrolla talleres de estimulación cognitiva y demás terapias en Vilagarcía y en O Grove. En la capital arousana trabaja desde la Casa de Carús, en Trabanca Badiña; en O Grove, desde el antiguo colegio de las monjas. Son dos puntos físicos que sirven de ancla para decenas de familias.

En los talleres específicos para alzhéimer participan «unas 25/30 personas en Vilagarcía·» según Basallo, y a ellas se suma un segundo grupo que acude buscando asesoramiento para afrontar el diagnóstico: «Vemos una prevalencia importante… sobre 10 personas que buscan ese asesoramiento psicológico de cómo afrontar esa enfermedad». En conjunto, la asociación se mueve en torno a más 40 atenciones entre ambos lugares, con diferentes necesidades y grados de seguimiento.

Además, Afasal mantiene su vocación comarcal: «Nace para atención a personas con alzhéimer y siempre se dio cobertura a toda la zona de O Salnés. En otros concellos que se demande, allí también estamos para dar charlas al cuidador», explica Marcos Rodal, presidente de la entidad. La asociación forma parte de Fagal, la federación gallega que agrupa a entidades de este ámbito.

Una de las charlas dadas por la asociación en un centro escolar.

Una de las charlas dadas por la asociación en un centro escolar. / Cedida

El día a día de Afasal se construye a base de sesiones pensadas para trabajar capacidades y, al mismo tiempo, mejorar el ánimo. «Hacemos estimulación cognitiva, memoria y también algo a nivel físico. Todo en un ambiente lúdico que ellos agradecen, interactuando con otras personas y socializando. Es algo integral en el mejor ambiente posible», describe Basallo. Y matiza algo clave: no hay recetas idénticas. «No todos tienen las mismas carencias y se trabaja también lo más individualizado posible, pero integrándolo en lo colectivo».

Rodal lo resume desde otra perspectiva: «Nos dedicamos a las demencias y hacemos un trabajo en esa línea; no somos un centro de día al uso». Las sesiones, explica, se diseñan para que cada jornada sea distinta dentro de una estructura clara: orientación a la realidad (espacio y tiempo), actividad física y trabajo de estimulación con una planificación previa.

Ese enfoque se sostiene con un equipo de cinco profesionales: trabajadora social, dos psicólogas, auxiliar y terapeuta de geriatría. Un grupo pequeño para una demanda creciente, que además ha ido cambiando el perfil de quienes llegan. Basallo apunta una realidad que impacta especialmente en las familias: «Cada vez hay más gente joven con diagnóstico de alzhéimer».

La asociación insiste en una idea: el alzhéimer no se lleva solo. «Los familiares… buscan ese refugio y apoyo psicológico para actuar», explica Basallo. El acompañamiento comienza muchas veces en el momento del diagnóstico, cuando la familia necesita entender el proceso, anticipar etapas y asumir que, aunque haya avances científicos, el presente sigue siendo sobre todo «asesoramiento y acompañamiento».

Ese sostén tiene una dimensión emocional y práctica: pautas, orientación, escucha y un espacio donde verbalizar cansancio sin culpa. En palabras de Basallo, el objetivo es evitar que el cuidado se convierta en una cadena que enferma a quien cuida.

El cuidado a los cuidadores también es una premisa en Afasal.

El cuidado a los cuidadores también es una premisa en Afasal. / Cedida

Y hay, además, una batalla cultural: «Sigue siendo una enfermedad tabú», lamenta Rodal. En esa frase cabe parte del sentido de Afasal: poner nombre a lo que pasa, romper el aislamiento y recordar algo básico en un proceso «largo e irreversible» que nadie debería recorrerlo solo. Una motivación que cumple este 2026 su mayoría de edad sin perder la memoria en lo que al objetivo principal se refiere: ser feliz cueste lo que cueste.

La asociación espera sentir el apoyo social en la gala solidaria que se celebrará en Vilagarcía

Afasal se gestiona con cuotas, socios y subvenciones, aunque estas últimas no cubren todo. «Tenemos subvenciones, pero tenemos que tener profesionales… y llegar a fin de año es complicado», apunta Basallo. Rodal lo traduce en una frase directa: «Hay que hacer nuestros números para poder llegar». La cuota de socio, señala, es de 37 euros al año, y el presupuesto de la entidad se concentra principalmente en sueldos y gastos básicos: material, funcionamiento diario y el propio servicio.

El objetivo a medio plazo es claro, aunque prudente: crecer. «Ahora mismo no tenemos centro de día, pero ojalá podamos crecer un poco más y dar más horas de terapia adecuada para el alzhéimer», apunta el presidente. Mientras tanto, Afasal mantiene un papel clave también en las derivaciones: cuando no puede ofrecer todo lo que se necesita, se convierte en el primer escalón que orienta y acompaña hacia otros recursos.

En esa necesidad de sumar apoyos se enmarca la gala solidaria que Afasal celebrará el viernes 24 de enero en el Auditorio de Vilagarcía, con inicio a las 20.30 horas. La cita contará con la dirección artística de Pepe Álvarez, a quien la asociación agradece su implicación.La entrada costará 5 euros y podrá adquirirse en el propio Auditorio, en taquilla. Para Afasal, la gala es una forma de visibilizar un trabajo discreto, pero esencial, que ayuda a que el alzhéimer—ese compañero de viaje no deseado— pese un poco menos en las casas de O Salnés.

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