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Las nuevas imposiciones de Europa amarran la flota pesquera

En puertos como O Grove y Cambados preparan una concentración de repulsa

Las embarcaciones permanecerán en puerto en señal de protesta

Se espera que otras cofradías se sumen poco apoco a la presión

Embarcaciones de pesca y auxiliares de acuicultura en O Corgo (O Grove).

Embarcaciones de pesca y auxiliares de acuicultura en O Corgo (O Grove). / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

Desde el día 10 la Unión Europea obliga a las embarcaciones de más de 12 metros de eslora a pesar y declarar todas sus capturas antes de volver a puerto, al igual que a dar aviso de ese regreso a tierra con cuatro horas de antelación.

Esto irrita al sector, que mañana amarra su flota y organiza una concentración como señal de protesta en O Grove y Cambados, a sabiendas de que van a sumarse pronto otros pósitos.

Exige que se mantenga el umbral mínimo de 50 kilos para la declaración de capturas en el Diario de Pesca Electrónico (DPE) y que no se establezca un límite horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto, ya que tales medidas «vulneran los principios de proporcionalidad, seguridad jurídica y control».

Así lo entiende la Confederación Española de Pesca (Cepesca) y así lo plantean desde cofradías como las de Cambados y O Grove –no son las únicas–, que animan al conjunto del sector a acudir a la concentración de mañana, a las 11.30, en el puerto de Tragove.

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M. Méndez

El sector argumenta que «la eliminación del actual umbral mínimo de 50 kilos para la declaración de capturas supone una obligación técnicamente inviable para numerosas embarcaciones».

La razón es que «la flota no dispone de sistemas de pesaje a bordo ni de medios que permitan identificar y cuantificar con precisión capturas de pequeño volumen por especie durante la faena». Dicho de otro modo, que «la obligación de declarar capturas desde el primer kilo multiplica exponencialmente el número de registros obligatorios por marea y el riesgo de discrepancias entre las estimaciones a bordo y los datos definitivos en puerto».

Y esto, pronostican, «tendrá un impacto sancionador desproporcionado, especialmente en relación con especies accesorias de escaso valor comercial y sin relevancia para la gestión de los stocks», argumenta Cepesca.

En cuanto al establecimiento de un plazo horario fijo para notificar el momento de entrada a puerto, el sector argumenta que en las rías gallegas la flota artesanal de bajura opera a muy corta distancia de tierra, «con mareas breves y con el arte calada hasta fases muy próximas a la entrada». Es por ello que imponer un horario «rígido» resulta «materialmente imposible de cumplir, ya que la faena no ha finalizado y las capturas definitivas aún son desconocidas».

Asimismo, «obligar a los patrones a cumplimentar y remitir notificaciones electrónicas durante las maniobras finales de navegación y entrada a puerto incrementa de forma significativa los riesgos para la seguridad marítima», sentencia Cepesca.

Argumentos en los que abunda el vicepatrón mayor de O Grove, Antonio Otero, cuando califica de «inaceptables» las nuevas medidas de control y esgrime que «antes se aplicaban a barcos más grandes y ahora quieren que sean todos los de más de 12 metros, introduciendo aún más exigencias».

Se refiere a que «nos obligan a anotar incluso si tienes una faneca a bordo, a pesar pez por pez y a anunciar la entrada en puerto con cuatro horas de antelación, que para los que trabajamos en las rías es algo inasumible».

A juicio de este armador grovense, «es inviable que podamos avisar y mandar las notas de pesca cuatro horas antes, salvo que nos pasemos esas cuatro horas fondeados o dando vueltas por la ría».

Lo que sucede es que «si no lo hacemos así nos enfrentamos a sanciones de hasta 3.000 euros», lo cual lo lleva a decir que «nos están exigiendo cosas imposibles porque quieren dar la puntilla al sector».

Esgrime Otero, como hacen también Alejandro Pérez, el patrón mayor de Cambados, y representantes de otros pósitos de la provincia, que «los políticos hablan mucho de que hay que buscar y favorecer el relevo generacional, y después resulta que son ellos mismos los que nos ponen todos lo impedimentos y zancadillas posibles, como sucede ahora con el diario electrónico».

Y no solo ahora, sino que «a partir de 2028 estarán obligados a avisar con cuatro horas de antelación los barcos de más de 9 metros, y desde 2030 lo estarán todos, incluidas las planeadoras que trabajan al lado del puerto».

Llega a decir que «este tipo de medidas pueden estar bien para barcos de gran tonelaje que hacen mareas de varios días o semanas, como los del Gran Sol, pero que lo implanten entre la flota de bajura carece de sentido».

Tras lamentar esta decisión que «viene de Europa», el vicepatrón meco esgrime que quien se encargó de promover estas medidas fue «un equipo presidido por la española Clara Aguilera», diputada europea del PSOE a la que «ya explicamos hace años que esto es inviable, pero se ve que pasan de nosotros olímpicamente».

«Les estorba la pesca»

Visiblemente molesto y preocupado, el representante de la flota grovense y, en cierto modo de la cambadesa, ya que su postura es la misma que maneja la cofradía de Alejandro Pérez, Otero sostiene que «a algunos les estorba la pesca, no sé si solo en Bruselas o también en Madrid, pero esto que hacen no tiene pies ni cabeza».

Frente a lo cual, y dado que el sector se siente «desatendido y desprotegido», recurren a medidas de presión como las anunciadas para mañana en Cambados y O Grove, con la esperanza de que «poco apoco se irán sumando las demás cofradías, porque esto nos perjudica a todos y ya hay más cofradías que se mostraron dispuestas a parar y presionar».

El objetivo es, según Cepesca, «que se aplique un enfoque proporcionado y adaptado a la realidad operativa de la flota, que garantice un control efectivo sin comprometer la seguridad marítima ni generar obligaciones de imposible cumplimiento».

Y esto pasa por «mantener un umbral mínimo operativo de declaración de capturas, al menos para determinadas flotas, modalidades o especies accesorias, o bien establecer un régimen simplificado para capturas de escaso volumen, así como no imponer un límite horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto, siendo suficiente la comunicación previa a la llegada».

«Quieren freírnos a multas para acabar con nosotros»

«Antes mandaban hacer la declaración previa si se pasaba de 50 kilos, pero ahora es para todas las capturas, por lo que algún político o algún técnico en los despachos de Madrid o Bruselas debe de pensar que un barco de pesca es una oficina en la que tenemos trabajando a cuatro o cinco administrativos».

Quien así se pronuncia es el vicepatrón mayor Antonio Otero, que como buen conocedor del sector replica: «Un patrón y un marinero están para trabajar, no para andar con el ordenador a vueltas».

Añade que «nuestros dirigentes lo saben, pero no nos hacen caso, por eso me temo que lo que quieren es freírnos a multas para acabar con nosotros».

Y «no es nada nuevo, porque ya lo intentaron hace años, cuando incluso proponían geolocalización para las mariscadoras, pero como no fueron capaces, porque el sector ejerció presión, decidieron dividirnos, por eso empezaron con las nuevas exigencias para los barcos de 20 metros, ahora vienen a por los de 12 y después serán todos los demás».

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