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Las especies de pluma maquillan una pésima temporada de caza menor en Arousa y Caldas

Los aficionados salieron ayer por última vez en busca de conejo, animal que ahora estará en veda hasta mediados de octubre

Varias sociedades limitaron a unas pocas semanas las batidas con escopeta debido a la escasez de animales

Una cuadrilla de cazadores de Portas, tras abatir a un zorro.

Una cuadrilla de cazadores de Portas, tras abatir a un zorro. / Noe Parga

Arousa

Cuando se cree que algo va a salir mal, y pasado el tiempo la previsión se cumple, solo cabe resignarse. Y esto es lo que han hecho los aficionados a la caza de O Salnés y la comarca de Caldas, que ayer, día de Reyes, subieron al monte por última vez en busca de conejos o de aves como la becada, el faisán o la paloma torcaz. La temporada de caza menor finalizó ayer y ha transcurrido tal y como se esperaba, mal.

«El balance es el esperado, por desgracia», afirma Manuel Martínez, de Portas, que es presidente de la Mesa Galega pola Caza. Él es uno de los que aprovecharon la fría, pero soleada mañana festiva, para reunirse con sus compañeros e ir al monte.

La temporada de caza menor empezó a mediados de octubre pasado, y ya entonces las predicciones eran pesimistas. Las poblaciones de conejo en las Rías Baixas se han desplomado hasta el extremo de que en algunos tecores están poco menos que en trance de desaparición. Las piezas cobradas fueron tan pocas, que numerosas sociedades renunciaron a matar conejos o limitaron las salidas con escopeta a unos pocos días durante toda la temporada.

Dos aficionados pasean a orillas de un arroyo, ayer en Portas.

Dos aficionados pasean a orillas de un arroyo, ayer en Portas. / Noe Parga

Las sociedades cinegéticas de Caldas de Reis y Meaño ni siquiera abrieron la caza del conejo, si bien en el caso de Meaño es porque los incendios de agosto arrasaron sus mejores cotos y aniquilaron toda la fauna que encontraron a su paso. Los aficionados de Valga, otra de las sociedades más importantes de la zona, solo cazaron durante el mes de diciembre. Y los de Portas renunciaron un año más a subir con la escopeta los jueves, lo que, en la práctica, equivale a renunciar a casi la mitad de los días hábiles.

«Los conejos dieron para lo que dieron -prosigue Manuel Martínez-, para esos tres o cuatro primeros días». Otros probaron la estrategia de empezar más tarde o de limitar los días hábiles para estirar un poco la agonizante campaña.

Hasta el 8 de febrero se autorizarán las batidas de zorro, los jueves, sábados, domingos y festivos

Una situación que, además, no es coyuntural, sino estructural, hasta el extremo de que los aficionados ya no saben qué se puede hacer para revertir la situación. Ni siquiera las repoblaciones de animales criados en granjas cunícolas dan el resultado esperado.

Sí fue un poco mejor el balance referido a las especies de pluma, aunque con matices, pues según el presidente de la Mesa no fue un otoño propicio para el paso por la zona de las aves migratorias, lo que limitó las capturas de becada. El balance es un poco mejor si se pregunta por las piezas cobradas de paloma o faisán.

Zorros y jabalíes

A partir de ahora, y hasta el 8 de febrero, la administración gallega autoriza las batidas de zorros. Se podrá salir a cazar los jueves, los sábados, los domingos y los festivos. Manuel Martínez ha planteado a la Xunta de Galicia la posibilidad de permitir ir al monte esos días con balas, de modo que se pueda disparar también a los jabalíes en caso de «levantar» alguno durante las búsquedas del zorro.

Para el presidente de la Mesa Galega pola Caza, es necesario controlar las poblaciones de cerdo silvestre para reducir los accidentes de tráfico y el riesgo de que se produzca un brote de gripe porcina, como el de Cataluña.

Meaño ve hipotecados hasta tres años de actividad por culpa de los incendios

Los montes de Meaño fueron los más castigados de Arousa por los incendios forestales de agosto pasado. Y los socios de O Corazón do Salnés también los han padecido, pues las llamas mataron a toda la fauna que encontraron por delante y arrasaron las mejores zonas de cría de conejo. De hecho, la sociedad ya no abrió la campaña en octubre pasado. Y, a lo peor, tampoco lo hará en 2026 o incluso 2027.

El presidente de los cazadores de Meaño, Rafael Otero, quiere mostrarse muy cauto. En las zonas quemadas ya han crecido los helechos, pero esa vegetación no es suficiente para que las poblaciones de conejo regresen. Y la reconstrucción del hábitat natural idóneo para este animal es un proceso largo que puede llevar aún dos o tres años.Por ello, Rafael Otero se muestra prudente y avisa de que no hay que hacerse demasiadas ilusiones.

Eso sí, también avanza que van a hacer todo lo que esté en su mano para que los aficionados puedan volver a la actividad lo antes posible, sembrando hierba en determinadas zonas y mejorando espacios que se salvaron de las llamas, que hasta ahora eran de poca caza pero que a medio plazo, dadas las circunstancias, podrían ser una posible tabla de salvación.

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