Debacle histórica en la campaña de la vieira: tres barcos y 130 kilos
Cambados pierde la esperanza de extender la extracción más allá de mañana
Ningún barco de Rianxo salió a faenar y su patrón cree «es ridículo seguir, debería cerrar ya»

Marineros que acudieron ayer a la vieira con algunos ejemplares en la mano. | Iñaki Abella
Este año no habrá vieira gallega para Navidad. La campaña de la ría de Arousa, la única abierta a la extracción, ha cumplido los pronósticos con un resultado desastroso tras recoger unos 130 kilos frente a los 3.000 habituales. La flota anotada a esta edición, marcada por restricciones no vistas desde hacía años y la buena marcha de la volandeira, no animó a la flota. Así, del plan de Rianxo no salió ningún barco y en Cambados fueron tres.
El patrón mayor cambadés, Alejandro Pérez, no ocultaba su pesar, dando «por perdida» la Navidad, que es el mayor momento de ventas en fresco. Nadie se ha llevado una sorpresa porque el informe del CIMA era contundente: hay escasez de vieira en general y ya no digamos de tamaño último. Pero la esperanza es lo último que se pierde y O Galiñeiro, la única zona autorizada este año, suele ser buena, así que los cambadeses querían probar suerte.
El miércoles se anotaron seis, pero ayer por la mañana solo se presentaron cuatro y uno se quedó finalmente en tierra por una avería. El que más, hizo 70 kilos, y el resto sobre una veintena que resultaron en un total de 130 kilos.
Unas cifras que para el patrón mayor de la Cofradía de Rianxo, Miguel Iglesias, demuestran que «es ridículo seguir». Por ello, cree que «la Consellería do Mar debería cerrar mañana mismo -por hoy- o que queremos, ¿seguir arrasando el recurso? En los muestreos ni se cogían los cupos, se veía venir, y por eso nuestra apuesta era anular la campaña. No obstante, siempre acataremos lo que diga la Xunta y si decidió abrir, nuestros barcos también tenían derecho», explicó.

Uno de los barcos de Cambados. | Iñaki Abella
En su caso, nadie salió a faenar, prefiriendo seguir en la volandeira y «lógicamente, porque es donde se está ganando». Iglesias lo «siente» por la empresa Artesa a la que iban a vender su producción, porque «estaba apostando por nosotros, pero esta campaña le viene fatal al recurso», reiteró.
Hoy es posible que ninguno
En la capital del albariño, donde existe gran tradición y la flota más grande del bou de vara, ayer pretendían agotar el plazo, pero sin mucha esperanza. «Mañana dan mal tiempo, así que probablemente no salga ningún barco y para el viernes ha llamado algún interesado, pero sinceramente, creo que va a ser el último día. Casi es tan decepcionante que el año pasado, cuando cerramos, la flota había visto que quedaba bastante vieira en esta zona, pero hoy han estado probando por todo O Galiñeiro, como en Abilleira, que solía ser buena, y no encuentran tamaño comercial por ningún lado», lamentó Pérez.

Un marinero tras vaciar el aparejo. | Iñaki Abella
Algo había de tallaje pequeño, de ocho a diez centímetros, pero tampoco en exceso, y esto es una preocupación de futuro para el sector, que por eso ha pedido el estudio del CIMA, que seguirá hasta 2027 y con el que espera saber el porqué. Para esta zona, cercana a puerto, más vigilada y con fangos que complican la extracción, el patrón casi descarta el furtivismo que, en otras ocasiones, ha señalado como posible culpable de la escasez en zonas exteriores de la ría, así que solo les queda esperar a una explicación técnica.
El precio subió a 7 euros
La empresa evisceradora y comercializadora de este pósito, Porto de Cambados, había subido este año el precio en 75 céntimos; pagando 7 euros por kilo a los marineros, pero «aún así no compensa», reconocía ayer. Y es que exceptuando algún año de suspensión por episodios persistentes de toxina ASP, es la peor campaña recordada de los últimos tiempos.
Cabe recordar que además de limitar el número de días -suele durar dos meses y medio- y la producción a siete toneladas -lo habitual es que supere las 70-, la prudencia con la que se ha orquestrado esta pesquería incluyó la subida de la talla legal de los diez a los 11,5 centímetros, que ya era la elegida habitualmente porque es la demanda por los mercados.
Otro problema creado
Además, para el patrón cambadés se viene ahora otra preocupación, pues aunque algunos barcos decidieron seguir con la volandeira, que, por contra está viviendo un año espectacular, «el precio medio está empezando a bajar, las fábricas cogen vacaciones hasta después de Reyes y una grandísima parte de las capturas tenían este destino, así que lo ideal hubiera sido repartir la flota para estabilizar los precios de la volandeira. Seguiremos buscando compradores para sacarle el mayor rendimiento posible y nos reuniremos para ver si la flota quiere bajar los topes mientras el mercado no se reactiva. No obstante, tiene pinta de que estos últimos 15 días de año van a ser complicados», expuso.
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