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Rías Baixas, vinos de colección

El albariño adquiere protagonismo en las fiestas navideñas

Además de los espumosos, las bodegas están en los mercados con multitud de elaboraciones especiales

La actriz María Mera, en un brindis durante la pasada Festa do Albariño, en Cambados.

La actriz María Mera, en un brindis durante la pasada Festa do Albariño, en Cambados. / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Val do Salnés

El consumidor dispones de cientos de marcas de vino amparado por la Denominación de Origen Rías Baixas susceptibles de ser saboreadas en cualquier momento del año, aunque de manera muy especial ahora que llegan las fiestas navideñas.

Dicho lo cual, no solo hay que pensar en el vino blanco y joven de siempre, elaborado, sobre todo, con uva albariña. Y tampoco hay que limitarse al Espumoso de Calidad que elabora dicho sello, sino que es momento de tener muy en cuenta las múltiples «elaboraciones especiales» y/o «vinos de colección» que salen de las casi doscientas bodegas inscritas en el Consello Regulador que preside Isidoro Serantes.

Atendiendo a esto último, su departamento de marketing saca a relucir ese para muchos desconocido mundo y, con una vertiente tan didáctica como promocional, detalla que los vinos de elaboraciones especiales son aquellos en los que el proceso de vinificación se somete a una serie de variaciones que dan como resultado «un vino singular y de mayor valor añadido», especialmente indicado para ocasiones especiales.

Rías Baixas, vinos de colección

Uva con botritis o podredumbre noble recogida en vendimia tardía para elaborar vinos especiales. / Noé Parga

Dicho de otro modo, que «una cosa son los tipos de vinos, clasificados por la variedad de uva, por su color, por si son tranquilos o espumosos, por su zona de elaboración o por la Denominación de Origen a la que pertenecen», y otra muy distinta son esos caldos que adoptan características extraordinarias «en función de cómo se trate la uva o cómo se desarrollen los procesos de fermentación y crianza».

En este último caso el vino gana en complejidad aromática, matices de aroma y sabor, tanto si es un Rías Baixas Albariño como si se trata de un Rías Baixas Tinto, Rías Baixas Espumoso o un Rías Baixas Barrica.

Entre las elaboraciones especiales el consumidor puede encontrar los llamados «vinos de guarda», que son aquellos que demuestran que el paso del tiempo no solo puede sentar bien a los tintos.

De hecho, la uva albariño destaca por tener mayor capacidad de envejecimiento que otras variedades blancas, por eso en la DO Rías Baixas hay vinos con crianzas que van de los 3 o 6 meses hasta más de 10 años.

Tiempo suficiente para modificar aromas y sabores que hacen de estos blancos un albariño diferente, más aterciopelado y con más cuerpo.

Entre los vinos de guarda también existen elaboraciones especiales muy diferentes. Entre ellas cabe destacar la que emplea uvas de fincas con unas características determinadas, como por ejemplo disponer de cepas ancestrales, o aquellas otras elaboraciones que se obtienen solo cuando la añada es especialmente buena, como lo fue la de este año.

En el Consello Regulador explican que son vinos «identificados en la etiqueta con términos como ‘selección’, o con el nombre de la finca de la que proceden».

No menos especiales son los vinos elaborados sobre lías, es decir, con los restos de las levaduras que quedan en el vino una vez que termina el proceso de fermentación y han cumplido su labor de convertir los azúcares en alcohol.

Los vinos criados sobre lías pueden llegar a dejar notas de harina que recuerdan al pan o la bollería. Su periodo de envejecimiento varía dependiendo de la bodega y la marca, pero, a la postre, todos ello son «vinos que ganan en complejidad aromática y estructura», ofreciendo «matices de aromas y sabores más delicados».

Si los grandes vinos blancos franceses ganaban con los años, por qué los nuestros, con una variedad tan extraordinaria como la albariño, iban a ser menos

DO Rías Baixas

Sostienen en Rías Baixas que las lías refuerzan los aromas y matices frutales de la uva albariño, y que estos vinos «ganan en untuosidad y persistencia», además de presentar «un color más dorado».

Es la crianza sobre lías, que puede realizarse en depósitos de todo tipo de materiales, la que aporta a los Rías Baixas Albariño la longevidad necesaria para convertirlos en vinos de colección o de guarda.

Esto puede resultar extraño para muchos que siguen pensando que el albariño es un vino joven sin más. Pero en realidad, «si los grandes vinos blancos franceses ganaban con los años, por qué los nuestros, con una variedad tan extraordinaria como la albariño, iban a ser menos».

Eso es lo que pensaron hace más de tres décadas los «padres fundadores» de Rías Baixas. Y fue así como comenzaron las primeras experiencias, logrando que el primer Rías Baixas Albariño de guarda, con crianza sobre lías, saliera al mercado hace justamente treinta años.

Pero hay mucho más. Puestos a buscar elaboraciones especiales, la DO también recomienda catar los vinos cuya crianza reposa y madura en depósitos de granito hormigón, vidrio o incluso en ánforas de barro.

Al igual que hay algunos que son el fruto de una mimada combinación de diferentes técnicas y periodos de vinificación, en distintos depósitos y con distintos tratamientos.

A modo de ejemplo, el Consello Regulador Rías Baixas remarca que «existen vinos con maceraciones en frío y hasta adición de hielo previas al prensado de las uvas».

Así como otros elaborados con uvas sobremaduras, afectadas por la llamada podredumbre o botritis noble, un proceso costoso que requiere sacrificar parte de la cosecha y comienza con la llamada «vendimia tardía».

En definitiva, que hay infinidad de combinaciones mediante las que obtener vinos de una calidad indiscutible y certificados por la Denominación de Origen Rías Baixas que resultan especialmente recomendables en esta época del año.

Ayudas para seguir creciendo

Y por cierto, que algunas de las bodegas que los elaboran podrán acogerse a una nueva línea de ayudas para la elaboración y comercialización de productos vitivinícolas.

Son, como se detallaba ayer en el Diario Oficial de Galicia, 5,5 millones de euros para «mejorar el rendimiento global de las empresas del sector vitivinícola y su adaptación a las demandas del mercado, así como aumentar su competitividad». Pueden beneficiarse bodegas y cooperativas que presenten sus solicitudes antes del 30 de enero.

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