El acusado de la agresión de la Festa do Albariño se enfrenta a penas de cárcel
El marinense pidió la libertad provisional y tiene antecedentes por un delito similar

El investigado por la agresión en el Albariño en su entrada en el juzgado, en agosto
El joven de Marín investigado por rajar la cara a un hombre y apuñalar a otro por la espalda en la Festa do Albariño se enfrenta a dos delitos de lesiones con instrumento peligroso -un catavinos y se investiga si también usó una navaja-, que están penados con de dos a cinco años de prisión.
Esto, y que tiene una pena suspendida de año y medio por hechos similares, constan en un auto de la Audiencia de Pontevedra, desestimatorio de un recurso presentado por él mismo contra su ingreso en prisión preventiva, mientras no se celebra el juicio del caso, ocurrido el 1 de agosto en la plaza de Rodas.
Un juzgado cambadés adoptó la medida al apreciar un riesgo de fuga «grave» y la necesidad de «evitar el riesgo de reiteración delictiva», teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y sus antecedentes.
Su «juventud»
Pero el investigado invocó que tiene trabajo y vive con su abuelo, que es militar; su juventud -ronda la veintena- y que él y su pareja estaban celebrando un embarazo, en un estado de «euforia» por el consumo de alcohol y drogas -el parte médico habla de posible consumo de coca y MDMA-, siempre según la resolución judicial.
Además de que el primer agredido efectuó «un tocamiento a su pareja y le habría proferido insinuaciones groseras y de claro contenido sexual». De hecho, esto habría sido denunciado.
También argumentó que no cabe pensar en su huida al tener una pena anterior, «dadas las graves consecuencias que supondría», y que el tiempo entre rejas le habría servido de «reflexión». Así, pedía algo «proporcional», como una fianza o comparecencias ante el juzgado.
Pero el tribunal provincial lo considera «necesario», alegando que todas sus circunstancias «apuntan, en principio, a una agresividad o peligrosidad que avala el pronóstico de un riesgo de reiteración en tal delito». También que no demostró un arraigo «sólido», así que, en este momento de la causa, ve los riesgos apreciados por el instructor como «graves y fundados».
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