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Preocupación en las rías gallegas por la lenta remisión del episodio tóxico otoñal

Solo hay catorce polígonos mejilloneros abiertos

Las células se mantienen e incluso aumentan en demasiadas zonas

Hay bateeiros que temen un repunte

Las instalaciones del Intecmar.

Las instalaciones del Intecmar. / Noé Parga

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Arousa

El sector bateeiro no las tiene todas consigo. No solo lamenta que el nivel de células tóxicas haya descendido muy poco en los últimos días y en zonas muy determinadas, sino que algunos productores temen incluso un resurgir del episodio tóxico otoñal que desde octubre condiciona las descargas de producto en toda la comunidad.

Un temor que se antoja lógico, toda vez que los dinoflagelados causantes de la toxina diarreica (DSP) no solo no han desaparecido en la mayor parte de los polígonos mejilloneros, sino que en muchos de ellos sigue al alza.

Para más inri, el temporal dificulta la toma de muestras al Instituto Tecnológico para el Control de Medio Marino de Galicia (Intecmar) e incluso impide obtener resultados a causa del exceso de detritos (detritus) que desencadena.

Estas partículas orgánicas o inorgánicas impidieron, por ejemplo, utilizar las muestras obtenidas en las estaciones costeras de Anllóns, Ribadeo, Foz, Celeiro, O Vicedo, Cedeira, Pasaxe y Cariño.

De las muestras que sí ofrecieron resultados concluyentes destacan las de Langosteira, donde se registró un «incremento significativo» de células.

Así las cosas, esta tarde solo están abiertos catorce polígonos bateeiros, lo cual es tanto como decir que hay 37 todavía cerrados debido al episodio tóxico otoñal.

Los disponibles son los de Ares-Betanzos, ocho de los localizados en Arousa –donde hay dos docenas–y cuatro de los doce polígonos de la ría de Vigo. La ría de Pontevedra mantine cerradas absolutamente todas sus bateas.

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